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SE CAEN LAS EXPECTATIVAS: Cumbre de Venezuela culmina sin pena ni gloria en Colombia

La reunión diplomática sobre Venezuela convocada por el presidente colombiano Gustavo Petro no cumplió con las expectativas que había generado, con los presentes reiterando al cierre las mismas posturas con que habían comenzado y sin mostrar pasos concretos para destrabar la estancada crisis venezolana, dijeron expertos.

El Presidente de Colombia Gustavo Petro habla en la emisora radial La W en Bogotá (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda Mauricio Dueñas Castañeda EFE

El encuentro, que reunió en Bogotá a diplomáticos de cerca de una veintena de países, también se vio opacado por la decisión del gobierno colombiano de expulsar al líder opositor venezolano Juan Guaidó, quien dijo haber entrado al país andino con la esperanza de reunirse con algunas de las delegaciones para “expresar las voces” de millones de venezolanos bajo la opresión del régimen de Nicolás Maduro.

Guaidó llegó en la madrugada del martes a Miami y tiene previsto sostener próximamente una rueda de prensa.

Al término del encuentro a finales de la tarde del martes, el Ministro de Relaciones Exteriores colombiano Álvaro Leyva leyó un breve comunicado que contenía las conclusiones de los presentes, resaltando en primer lugar la necesidad de establecer un cronograma para la celebración de elecciones libres en Venezuela.

Los pasos a ser adoptados en Venezuela para alcanzar ese objetivo deberán ser acompañados por el levantamiento de las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos al régimen de Caracas, que además deberá obtener el acceso a un fondo fiduciario establecido para atender la crisis humanitaria en el país petrolero para poder regresar a la mesa de conversaciones con la oposición establecida en México. Para muchos, la cumbre terminó exactamente en el mismo punto en el que había comenzado.

“Más de lo mismo, una pérdida total de tiempo el encuentro”, dijo Asdrubal Aguilar, abogado y secretario general de la Iniciativa Democrática de España y las Américas, organización que agrupa a más de una veintena de ex presidentes.

“Esto realmente da pena. Todo está orientado hacia la estabilización del régimen venezolano”.

Aguilar resaltó que lo único que quedó de la cumbre fue el maltrato que recibió Guaidó por parte de las autoridades de Colombia.

“Había un actor central y ese era Juan Guaidó. Hasta el día de ayer, él era el presidente interino de Venezuela con una legitimidad constitucional que ningún país había puesto en tela de juicio”, dijo.

Los esfuerzos en la búsqueda de una solución negociada a la prolongada crisis venezolana continúa estancada entre las aspiraciones del régimen de que Estados Unidos levante las sanciones y las exigencias de Washington de primero ver que Caracas avance con seriedad hacia la adopción de medidas que garanticen la realización de elecciones libres.

Estados Unidos considera que ya ha brindado suficientes señales de buena fe, al liberar los dos sobrinos de Maduro que estaban cumpliendo una condena en Nueva York por conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y sacar de la lista negra del Departamento del Tesoro a otro de los sobrinos de la pareja presidencial. Pero el régimen quiere obtener más concesiones, en especial desea que Washington retire las sanciones que impiden el acceso al sistema financiero internacional a la estatal Petróleos de Venezuela, y en lo que complica aún más la posibilidad de avances, ésta semana reiteró que quiere que se le entregue un fondo de más de $3,000 millones que había sido apartado para atender las necesidades humanitarias del país.

Jon Finer, el Consejero Principal Adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, fue enviado a Colombia para que representara a Estados Unidos en el encuentro, e insistió desde Bogotá que Washington quiere primero ver una posición seria por parte del régimen antes de proceder a brindar más concesiones.

“Estados Unidos sigue firmemente comprometido con el pueblo venezolano y seguirá trabajando con la comunidad internacional para apoyar la restauración de la democracia y el estado de derecho en el país para que los venezolanos puedan reconstruir sus vidas”, dijo Finer, al enfatizar que la administración quiere ver la adopción de “un enfoque paso a paso donde las acciones concretas para restaurar la democracia venezolana, que conducen a elecciones libres y justas, se encuentran con el correspondiente alivio de las sanciones”.

Las garantías electorales son necesarias ante el largo historial del régimen de cometer fraude en los procesos electorales:

En la última elección presidencial de Venezuela, en el 2018, en la que Maduro declaró haber conseguido una aplastante victoria, las evidencias de fraude fueron tan abrumadoras que Estados Unidos y la gran mayoría de países latinoamericanos rápidamente desconocieron su legitimidad como presidente de Venezuela.

Entre tanto, la atención recae en Miami sobre Guaidó, quien antes de salir a Venezuela había denunciado tener información que el régimen estaba a punto de arrestarle, sin que hasta el momento haya anunciado cuales son sus próximos pasos.

El dirigente opositor fue reconocido por Estados Unidos y medio centenar de naciones como el legítimo presidente de Venezuela hasta que su denominado gobierno interino fue desmantelado por la oposición este año.

Entre sus más cercanos aliados se encontraba el gobierno de Colombia, pero esa situación cambió el año pasado con la elección de Petró, un ex líder guerrillero que se convirtió en el primer presidente izquierdista del país andino.

Fuente ENH

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