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Tierra de Gracia: ¿Está el chavismo agonizando?

¿EL CHAVISMO ESTÁ AGONIZANDO?

Hasta que todos-todos los presos políticos estén absolutamente libres, Venezuela no comenzará realmente la transición hacia un Estado democrático. La tímida y oscura liberación de un minúsculo grupo de secuestrados en sus cárceles y campos de tortura prueba que Delcy no avanza suficientemente, según el plan Trump.

Es difícil creer que Delcy, su hermano Jorge, Diosdado y el general Padrino –un clan en tensión ahora– vayan a desmontar su propio régimen porque, tras la captura de Maduro, se hayan convertido en demócratas por arte de la varita mágica de Trump. Arriesgarse a perder el inmenso poder político que han implantado hace un cuarto de siglo no les cuadra con sus ADN comunistas y de mafia organizada para el narcotráfico.

No obstante, dando una oportunidad al optimismo bien informado, puede que las familias chavistas, aparentemente enfrentadas hoy por ocupar el mando supremo, se pongan de acuerdo en que su tiempo se acabó y propicien el cambio para salvar su pellejo y sus fortunas millonarias.

Diosdado encabeza el ala más radical. Pregona la guerra permanente al imperio y sale, con sus colectivos armados a demostrar que tiene una fuerza paramilitar. El general Padrino sigue al mando de la Fuerza Armada, responsable principal de la represión y las torturas psicológicas/físicas a todo venezolano o extranjero que pida libertad y democracia. Ese mínimo grito es suficiente para que se acusen a los ciudadanos de ‘traidores a la patria’, encarcelados sin juicio y sin esperanzas de salir de sus mazmorras y campos de concentración. Si Delcy puede domar a esas dos fieras está por verse.

Gobierno español. Esos presos políticos, no son «retenidos», como los han calificado Pedro Sánchez y el jefe del Estado español, Felipe VI. ¿Retenidos, presos, secuestrados, rehenes por años? Desaparecidos, muertos bajo custodia policial/militar, arrojados por las ventanas del Sebin, torturados hasta la muerte en las ergástulas de La Tumba. Ahora, el gobierno social-comunista de Sánchez quiere lavarse la cara para ocultar sus profundas complicidades con el chavismo, desde Chávez a Maduro, y la íntima colaboración de Zapatero –el príncipe– con Delcy.

Afirman, desde el gobierno de Sánchez, que han sido fundamentales para la liberación de los cinco españoles llegados a Madrid la semana pasada –sin permitirles declarar a la prensa, según orden del narco régimen–. ¿Por qué Zapatero y Sánchez tardaron casi dos años en lograr la excarcelación de esos españoles? ¿Por qué se cuelgan ahora esa medalla? Han sido cómplices de la mafia chavista siempre. Desde Caracas, Jorge Rodríguez –el hermano de Delcy–, que es el verdadero cerebro tras esta transición del chavismo azul, le ha dado las gracias a Zapatero por su ayuda.

El petróleo. Según los especialistas consultados, poner en marcha a la industria petrolera venezolana costará 18/24 meses y entre 100.000/130.000 millones de dólares. Eso para alcanzar la producción anterior a Chávez: aproximadamente 2,5 millones de barriles/día. Trump invita a 17 empresas petroleras, incluida la española Repsol, a invertir con confianza, porque él garantiza sus inversiones.

Sería una muestra real de que Delcy manda, que tiene el control de los carceleros, Diosdado, Padrino y ella misma. ¿Se atreverá? Tal gesto podría levantar contra ella la furia de esos militares venezolanos, que claman contra el imperialismo americano. Se supone que los hermanos Delcy y Jorge logren desarmar a esas fieras. ¿Lo conseguirán?

Estos neocomunistas venezolanos del siglo XXI sólo han sido eficientes en manejar el negocio del narcotráfico. Sobre la patria han diseñado una a su gusto, donde todo ciudadano adverso es perseguido como enemigo de la patria para tener rehenes que intercambiar.

Ahora, que la sociedad cubana y la venezolana llegan al límite de su resistencia –85% pobreza crítica–, sólo piden una nueva Patria y vida. Para que eso surja, el plan Trump, con su nueva aliada Delcy, tendrá que convencerlos. Hay que tener paciencia dicen, pero tras más de un cuarto de siglo de tiranía acabó con cualquier paciencia.

Lo que toca es acabar con esa dictadura que traspasó todos los límites, se convirtió en una tiranía sin piedad contra su propio pueblo, desgobernó y acabó con la distribución de las riquezas naturales de Venezuela para todos, usándolas solamente para enriquecer a los que han sido los jerarcas de ese chavismo despiadado y repugnante. Terminar con esto será un triunfo humanitario histórico. Quienes lo logren que se cuelguen las medallas. Porque la del Nobel de la Paz la tiene María Corina Machado, y no se puede traspasar.

Tomado de ElNacional

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