Opinión

Utilidad ideológica Por Marlon Jiménez García

Hay muchos historiadores que “remarcan” la historia de acuerdo a su ideología. Los marxistas son extremadamente valientes para narrar la historia de acuerdo al éxtasis que le brinda cada escenario que desarrollan. Un ejemplo es la narrativa de la guerra de independencia; en ella se esmeran en un Bolívar donde no sobresale su valor como persona humana que fue, sino la del guerrero emancipador.

Hay maneras disímiles entre historiadores de Venezuela y Colombia en narrar la historia sobre un solo hecho fundamental y ambas son válidas, hasta que se demuestre lo contrario.

Igualmente se realiza todo un bosquejo ideológico en la manera de concebir la historia de la “conquista” de un nuevo mundo y abundan en los hechos, que ellos consideran sean, relevantes para condenar a los españoles como bárbaros y asesinos y hay otros que llegan con una interpretación totalmente distintas.

Así que la historia conocida, tiene diferentes matices de interpretación, la científica: más aguda y más rigurosa en el proceso de recolección de datos y en el análisis de los resultados y la folclórica: la usualmente usada por los marxistas que le imprimen a ella parte de la sustancialidad de pensamiento preconcebido, con una intencionalidad definida en el campo de lo ideológico. La propia historia y el avance científico que ella ha tenido en la postmodernidad ha dilucidado de manera fehaciente la propia realidad.

La historia es fundamentalmente tiempo y, contrariamente a la teoría del tiempo único y progresivo, lo real son los muchos tiempos que coexisten; así como hay una modernidad y pueblos instalados en esa modernidad, otros permanecen anclados en estadios evolutivos anteriores, inclusive en tiempos equivalentes a la prehistoria.

Otras sociedades mantienen en su seno grupos diversos con usos, costumbres y mentalidades mezcladas; es nuestro caso, países a medio hacer, a medio camino entre la modernidad y la pre modernidad; podemos usar tecnología de punta y tener actitudes y conductas primitivas o mágicas; vivir en una ciudad y tener o mantener conductas rurales.

tipo de sociedad desigual y contradictoria va a reproducir sus contradicciones y limitaciones históricas a todos los niveles, incluidas las estructuras institucionales, jurídicas y políticas. Ello ayuda a explicar al actual régimen, muchas de sus políticas, ideología e imaginario.

El siglo XXI venezolano se asume en la perspectiva de personajes definitivamente anacrónicos, inspirados en un jefe rural, terrateniente y esclavista como Ezequiel Zamora; un ideólogo ilustrado, pero iluso en muchos casos, como Simón Rodríguez, y la figura emblemática del Libertador y padre

de la patria, todo ello como andamiaje ideológico para acceder al futuro, algo así como pretender llegar a Marte con la física de los griegos o de los medievales.

En nuestro tiempo este anacronismo tiene sabidos antecedentes fracasados y con un alto costo en sufrimiento y atraso; por ejemplo, la barbarie de los jemeres rojos de Camboya, que pretendieron regresar al campo a la barbarie al 90% de la población; 39 años después el país no logra recuperarse. Igual Corea del Norte con KIM Jon-un o los talibanes de Afganistán; pero aquí mismo en América Latina tenemos a Cuba con su envejecida gerontocracia, aunque ya falleció su máximo líder, pobreza generalizada y la indignidad de haber convertido la prostitución en política de Estado y prohibir los mejores sitios de la isla a sus propios ciudadanos, convertidos en un porcentaje alto en servidores de turistas.

Como la diosa bifronte Jano, aprendemos a mirar hacia adelante y avanzamos o el pasado se convierte en culto y mausoleo.

Las redes sociales juegan hoy un rol protagónico en la historia del “por venir”; ahora es instantánea, inmediata y sobre todo real. La historia sale del ámbito ideológico y se convierte en esencia pura de la verdad y puntal del desarrollo de la realidad inequívocamente. La ideología deja de tener interpretaciones que invadan y se acojan al surrealismo, y a cambio, la historia deja de estar a su merced.

Profesor universitario

@marjimgar.

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