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Valentía: Una de las claves para tener éxito en la vida, Por Enrique López Alfonzo

Una de las claves para tener éxito en la vida, es ser valiente en todo y para ello, no basta ser muy inteligente. En la vida todos estamos tentados a ser valiente; sino nos sobrellevará el fracaso. En estos días de Coronavirus, hemos sido empujados a situaciones, que nos obligan a ser valientes; ya que el mundo nos exige una respuesta inmediata ante decisiones importantes, y muchas veces nos hacemos la siguiente pregunta ¿Qué pasará luego de esta pandemia?. En la Biblia, tenemos muchos ejemplos de valentía y decisiones en momentos difíciles como los actuales, pero que no podemos sentirnos frágiles; porque sino no sobreviviremos a lo que viene después de este virus chino. En estos tiempos de cuarentena, quizás muchos de nosotros nos sentimos de cualquier forma menos valientes, frágiles, temerosos, heridos, ansiosos. abrumados, pero no valientes. Tal vez cuando piensas en la valentía imaginas características tales como resuelto, sin miedo, aventurero, audaz, intrépido, valiente, valiente, enérgico, sin temor, la lista sigue y sigue. Entonces, que pasara sino somos valientes en esta situación país, ¿Cómo podemos seguir adelante? ¿Quién nos ayudará?. Los que tenemos a Cristo somos mas que vencedores porque somos valientes Todos podríamos definir valentía en diferentes términos, pero creo que podemos estar de acuerdo en que se necesita valor para ser valiente. Se requiere valor para aprovechar las oportunidades. Todos los días, encontramos “oportunidades” para forjar valientemente en territorio desconocido. Por lo general, en las grandes decisiones de la vida, no nos arriesgamos por temor al peligro o al que dirán; si fracasamos. Por eso, debemos tener un corazón valiente no unos “superhéroes”, solo tenemos que tener fe en Dios. Frente a esta grave crisis, por muy difícil que parezca no nos debemos dejar de intimidar, estamos obligados a ser valientes. Somos más valientes de lo que algunos piensan Primero, tenemos que preguntarnos: “¿Qué es lo más valiente que Dios te ha pedido que hagas?” Los comentarios comenzaron a fluir. Aquí hay algunos. ¿Puedes relacionarte con alguno? – Obedecer el Espíritu Santo – Dejar ir y dejar obrar a Dios – Amar incondicionalmente- Padecer enfermedades / cáncer / dolor- Casarte / Volver a casarte- Divorciarte- Mudarte- Tener hijos / Criar una familia- Educar en el hogar- Esperar y seguir esperando… Las circunstancias de la vida requieren tanta valentía que solo Dios puede dárnoslas. Aquí hay cinco cosas para recordar para la próxima vez que necesites ser valiente: 1. Confía en Dios Confiar en Dios es lo más valiente que tenemos que hacer. Es útil recordar que Él es la fuente de todo nuestro coraje, especialmente cuando tenemos miedo. El miedo puede paralizarnos. No queremos ser valientes esta vez. El antídoto para el miedo, la preocupación y la ansiedad es confiar en Dios. La fe es lo opuesto al miedo. Entonces confiamos en que Dios nos ayudará y luego no dudamos de Él. Creemos que Dios tiene esto y que está muy por delante de nosotros. Recordamos que nunca nos ha defraudado en el pasado, por lo que confiamos en Él con nuestro futuro. ¡Entonces sean fuertes y valientes, todos ustedes que ponen su esperanza en el Señor! – Salmos 31:24 2. Llama a Dios Luego, buscamos en oración la sabia dirección y guía del Espíritu Santo. Tal vez sea solo un susurro o un gemido. ¡O tal vez lloramos o incluso gritamos hasta que estamos roncos! Dios escucha cada una de nuestras palabras y nos dio emociones, así que no te detengas mientras expresas tu profunda necesidad del Dios que te ama. Él no va a ninguna parte. Él está allí contigo, ayudándote a resolver todos los detalles de qué hacer a continuación. Santiago 1: 5–6 nos recuerda: si alguno de ustedes carece de sabiduría, deben preguntarle a Dios, que da generosamente a todos sin encontrar falta, y se les dará. Pero cuando preguntas, debes creer y no dudar, porque quien duda es como una ola del mar, arrastrada por el viento. 3. Escuche las instrucciones de Dios Sé paciente. Dios nos habla de muchas maneras: leyendo y estudiando nuestras Biblias, adorando, cantando, escuchando sermones, hablando con otros, incluso sentado delante de Él en silencio. El discernimiento espiritual requiere tiempo y esfuerzo para desarrollarse a medida que crecemos y maduramos en nuestra fe y desarrollamos la capacidad de sentir el plan y el propósito de Dios en cada situación. A veces, ser valiente significa no tomar ninguna acción, permanecer en silencio cuando todo en ti grita a toda velocidad o se rebela. Ven, adoremos y postrémonos. Arrodillémonos ante el Señor nuestro creador, porque él es nuestro Dios. Somos las personas que él cuida, el rebaño bajo su cuidado. ¡Ojalá pudieras escuchar su voz hoy! – Salmo 95: 6-7. 4. Obedecer a Dios Con expectativa, pídele a Dios la disposición, la fuerza y ​​el deseo de tomar cualquier acción que dicte su tiempo con Él. Todos tenemos la capacidad de buscar y obtener la fuerza de Dios para enfrentar los tiempos difíciles y vivir nuestra fe cuando es incómodo o inconveniente. Dios está buscando corazones obedientes y valientes. A menudo eso no requiere hacer algo dramático, sino simplemente someterse a Él en las situaciones cotidianas de nuestra vida. Mientras lo hacemos, probablemente nos pedirá que hagamos más, pero no parecerá tan aterrador porque nos hemos acostumbrado a tenerlo a nuestro lado. “Esta es mi orden: ¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes. Porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas.” – Josué 1: 9. 5. Dale a Dios la gloria Dondequiera que Dios te haya dado la fuerza para enfrentar la adversidad y las pruebas de la vida, o tal vez solo los acontecimientos cotidianos normales, con valor y valentía, alábalo. Luego, comparte tu victoria con los demás. Jesús respondió: “Si quiero gloria para mí, no cuenta. Pero es mi Padre quien me glorificará. “- Juan 8:54. Cuando el mundo ve al pueblo de Dios actuando con valentía, todo lo que tenemos que decir es: Me dio el coraje que necesitaba para perseverar. No podría haber hecho esto sin la ayuda del Señor.

A Dios sea la gloria por las cosas que ha hecho en y a través de mi vida.

¡Sí, Dios me ha hecho valiente!

 

Enrique López Alfonzo

Misionero de Dios 

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