«Hoy estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy». José Luis Rodríguez Zapatero
No puedo negar la admiración que tuve por José Luis Rodríguez Zapatero, quien fue presidente del Gobierno de España entre 2004 y 2011, fue o aparentó ser opositor de las políticas de Hugo Chávez Frías en su expansionismo global. Recuerdo que en el año 2007, en Santiago de Chile, cuando se hizo la Cumbre de Iberoamérica, siendo para aquel entonces Jefe del gobierno español, Zapatero defendió a Aznar ante las palabras de Chávez. dijo: «Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto». Luego se produce el impase memorable, Zapatero, mientras Chávez intentaba interrumpirle, defendía su derecho a opinar libremente, es cuando el Rey Juan Carlos lo manda a callar…
Con su imagen de anti-dictador, Zapatero se mostraba como un verdadero demócrata ante el mundo, y tomó fuerza su rol de mediador en conflictos internos en casos como el de Venezuela. Sin embargo, se empezaron a escuchar rumores de negociaciones entre Maduro y Zapatero, ruido que surge principalmente de las reuniones y encuentros que Zapatero tuvo con el ya presidente, en el contexto del diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición venezolana. No sin razón, muchos criticaron y critican su papel, por considerarlo como un intento de legitimar a un régimen que ha sido acusado de violaciones de derechos humanos y corrupción. Su participación ha sido vista por algunos como una falta de firmeza ante un sistema considerado autoritario. Obvio, salieron muchos comentarios que mancharon su reputación de honesto. La misma Piedad Córdoba lo puso en entredicho, en una entrevista, comentó: «Yo no entiendo cómo hacen», refiriéndose a una conversación que sostuvo con el exmandatario español. «Me dijo: a todos nosotros nos dieron una mina… Nosotros explotamos y lo que no nos llega por la parte nacional nos llega por acá».
Estos comentarios causaron gran molestia en el pueblo venezolano, ver como se robaban las riquezas venezolanas. Lo peor, Zapatero no desmintió a Piedad, lo cual dio mayor indignación y repudio por parte de los venezolanos. Lo cierto es que quedó al descubierto el perfil oscuro de su personalidad, o sea, un rosario de actitudes al margen de la ley. Más penoso aún, llegó el momento en que su misma conciencia lo traiciona y ya no pudo seguir ocultando su procedencia, su origen. De la noche a la mañana, sin más ton ni son, le quiteron la máscara y quedó al desnudo ante la opinión pública, como un verdadero delincuente, lo que siempre ha sido en su accidentada y perrísima vida de la provincia de Valladolid. Hoy señalan a Zapatero, por sus vínculos con presuntos delitos de corrupción, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. El foco de atención, el “Caso Plus Ultra”, que involucra un rescate estatal a una aerolínea y presuntas comisiones por intermediación en negocios petroleros venezolanos.
No en balde, la relación de Zapatero con el régimen venezolano le ha valido críticas de diferentes sectores políticos en España, que consideran que su mediación no ha sido efectiva y ha sido en detrimento de los ideales democráticos. La crítica hacia su figura destaca la complejidad de actuar como mediador en situaciones de profunda crisis política y los riesgos asociados a la normalización de relaciones con regímenes controversiales. Las consecuencias de estas críticas se reflejan en la política española, donde el debate sobre cómo abordar la crisis en Venezuela continúa siendo un tema candente y divide claramente los factores políticos de ultramar. En medio de todo este sarao, la imagen de Zapatero ha recibido un golpe, siendo visto por algunos como un defensor de un régimen poco democrático, lo que ha tenido repercusiones en su carrera y reputación. Lo triste del caso, estos hechos de corrupción salpican a las hijas de Zapatero, a Laura y Alba Rodríguez Espinosas, ellas no tienen inmunidad ni mucho menos fuero y pudiesen ser condenadas y purgar la condena en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra en Sevilla. Lugar donde estuvo también la cantante Isabel Pantoja condenada por blanqueo de capitales relacionado con el “Caso Malaya” y no le valió sus ínfulas de cantante, pagó su condena.
Este caso de Zapatero ejemplifica los riesgos de la corrupción transnacional y el tráfico de influencias a alto nivel. Si bien las investigaciones están en curso, los hechos ya revelan una trama compleja que involucra rescates estatales, petroleros venezolanos y presunto lavado de dinero. La resolución transparente y expedita de este caso es crucial para la salud democrática de España y para sentar un precedente contra la impunidad de ex gobernantes. Es decir que van a condenar a Zapatero y al ser condenado nadie va a decir “es mi amigo” más bien van a borrar los vestigios que lo vinculaban con Zapatero. A decir verdad, “qué le hace una raya más al tigre”, como el felino ya está cubierto de rayas, si le agregas una nueva marca, nadie la notará ni alterará su apariencia general, a Zapatero no le interesa lo que digan de él, solo su terquedad y ambición personal avivan este escándalo, por el que muchos venezolanos calificamos como “una piedra en el zapato”, un escollo para la transición democrática en Venezuela por parte del rodrigato. No obstante, sólo recibe elogios de los más altos representantes del gobierno venezolano interino, aunque es manifiesto que se le derritió la máscara a este político parido por la madre patria, España. ¿Qué te parece mi hermano? La vida te da sorpresa, sorpresa tiene la vida, ay Dios…
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