Opinión

¡Adivine el personaje! Por Antonio José Monagas @AJMonagas

Definitivamente, el mundo está lleno de personajes característicos. Personas con cualidades diferentes que las ubica en el espectro social, cultural, ético, moral, político y hasta religioso. Personas con gustos, actitudes, opiniones y maneras de reaccionar distintas que las hacen únicas entre el universo de seres humanos que habitan los espacios de este magnífico planeta. 

Sin embargo, no por ello puede decirse que las personas no pueden parecerse. Debe reconocerse que, al menos, entre muchas, hay afinidades, coincidencias o similitudes que las llevan a sentirse próximas en el plano de la ideas. Pero también en el plano de las actitudes e indiscutiblemente, de las aptitudes. Por algo, los seres humanos tienen una configuración biológica que los distingue del resto de los seres vivos que igualmente habitan el planeta, su geografía, sus días y noches, sus borrascas y vendavales. Lo único en lo que sus diferencias estriban, son las situaciones en las que ponen a prueba sus pasiones, pretensiones y adhesiones. 

En la política, estas realidades se tornan más intensas por cuanto la naturaleza humana exacerba las apetencias provocadas por el ejercicio político en condiciones apremiantes o desniveladas. Es decir, cuando el hombre político se traza un objetivo, indistintamente de su condición, busca por todos los medios obtenerlo. Sólo que en el ejercicio despótico del poder político, dicho propósito se potencia exageradamente por cuanto la intolerancia y el abuso concuerdan exactamente para actuar como recurso exclusivo del inmediatismo y la arbitrariedad. ¿Pero quienes son los más capaces de actuar desde tan tenebrosos escenarios?

Justamente la pregunta que intitula esta disertación, intenta agudizar el espíritu de búsqueda ante lo cual se describen algunos atributos de este tipo de personas que viven usurpando el cargo de rey de la obscuridad y que en política equivale a: soberano del antidesarrollo. Así se tiene que son personas extrañas desde todo punto de vista. Dotados de una verborrea espantosa superada por muy pocos desafortunados. 

Sus frustraciones los llevan a hacer el ridículo en cualquier auditórium o momento. Preferiblemente, ante una multitud o frente a medios de comunicación. Ungidos de una tremenda capacidad para transformarse de acuerdo a las condiciones dominantes. 

Son capaces de convencer sobre su habilidad natural para arreglar conflictos lo cual se debe a estar convencidos de que son “salvadores del mundo”. No soportan las críticas de ninguna índole. Menos aquellas que ponen en evidencia cualquier desarreglo, complejo o minusvalía. Sus fracasos los atribuye a otros pues según ellos, nunca pisan en falso por su innata condición de avezados conocedores de la vida. De manera que nadie puede ganarles. A lo mucho, pueden permitirse empatar o emparejar. Lo contrario, los ofende y eso es presagio de guerra razón por la cual se sienten supuestamente preparados para atacar pero desde la retaguardia ya que al final de todo son temerosos. La desconfianza que viven, los hace resguardarse siempre para lo cual están permanentemente a la ofensiva sin importarles cómo llevarlo a cabo. 

En consecuencia, su incitación los lleva a hablar con ironía, con improperios pues de esta manera se sienten más guapos que cualquiera. Una chequera estimula sus ganas de consumir sin que para ello pueda mediar los problemas de las realidades circundantes. Sólo se apegan a gastar a mano floja sin importarles posibles consecuencias. En fin, estos personajes son de temer en todo momento y ante cualquier circunstancia. Sólo queda que Usted ¡adivine el personaje!

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