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Análisis: Periodistas Vs Influencers Por Carmen Guerra

Las nuevas tecnologías de la comunicación, potencian y amplían la libertad de expresión, pero no son estrictamente periodísticas.

Sirven de plataformas para la difusión de ideas en diversos ámbitos de la interacción humana, pero su carácter espontáneo las sitúa en el ámbito de la opinión y no de la información.

Periodismo profesional

En cualquier caso, el periodismo profesional, requiere una elaboración de fuentes, contrastes y contextos, que va más allá de la mera creación de contenidos, incluso cuando se expresan a un público más amplio.

Estamos asistiendo a una gran revolución en la comunicación, que ha puesto en tela de juicio el modelo de negocio de los medios de comunicación y está cambiando la manera de hacer periodismo y sus formas.

Lo que no ha hecho -y lo que humildemente creo que no hará- es sustituir al periodismo. Todo lo contrario: este torbellino de información, que llega a las redes sociales a cada minuto, ha hecho que la gente aprecie aún más una historia bien contada y documentada, rigurosa, con contexto e impacto; una historia que le ayude a entender lo que ocurre en su país y en el mundo y cómo le afecta.

Lo que no podemos hacer los periodistas, es ignorar la forma y el contenido que utilizan los influencers, para atraer a sus audiencias.

En el mundo, hay más de 20 millones de personas que trabajan como influencers. Una profesión del siglo XXI, dicen. Youtubers, influencers y viceversa, que ha redefinido el mercado publicitario.

Al fin y al cabo, basta con ganar seguidores y escribir un tuit o colgar una foto en Instagram, ensalzando las bondades de un producto, o de un político, para disparar las ventas y vender una imagen.

El contenido

El contenido, es la clave del éxito en las redes sociales y una publicación errónea, puede arruinar a muchos seguidores, cuyo descontento es siempre sinónimo de mal negocio.

En este contexto, miles de influencers viven y sobreviven a diario, en la jungla de Internet como: “influencers de estilo de vida”.

Utilizar un personaje público, para dar legitimidad a una marca o producto, es una táctica que ha evolucionado con el auge de las redes sociales y sus protagonistas, que ahora tienen más audiencia que los medios tradicionales: los influencers digitales.

En sentido estricto, un periodista es también un influenciador; alguien cuyas preguntas y capacidad de análisis le permiten influir en la opinión pública, convencer a la gente de que algo está bien o mal, de que una marca y sus productos, son o no recomendables o merecen la pena.

Pero hay otra opción, que ha surgido con los avances de la tecnología y que nos hace preguntarnos, ¿qué recurso será más efectivo para nuestra estrategia de comunicación?

-El influencer digital, que tendrá un impacto exponencial en millones de personas.

-El líder de opinión (periodista), cuya credibilidad casi incuestionable, servirá para legitimar la promesa de valor de la marca o del producto.

Carácter típico de los periodistas y carácter atípico de los influencers

Algo está ocurriendo en la comunicación global que el periodismo no ve, o no puede prever. Las nuevas plataformas de comunicación, se están haciendo masivas y ubicuas a través de nuevos códigos, nuevas formas y menos formas.

Apoyo el periodismo profesional, porque soy una periodista profesional. Sin embargo, no puedo dejar de constatar un fenómeno. Nuestra profesión está compitiendo con nuevos rostros en las nuevas plataformas sociales, que también desempeñan nuestra función profesional… ¡A su manera!

Hay que tener en cuenta que en el caso de un influencer digital, estamos trabajando dentro de una alianza puramente comercial, donde pagaremos por hablar bien de nuestra marca.

Esto puede ser contraproducente, cuando nuestra audiencia de consumidores, cada vez más informada, activa y empoderada, sabe de antemano que los reportajes de los influencers son, en la mayoría de los casos, fruto de una relación comercial.

Mientras que lo ideal, es que un periodista exprese su opinión de forma objetiva y sin compromiso comercial, con la convicción que le otorga una estrategia de relaciones públicas y la capacidad del portavoz de «vender» la promesa del valor de su marca.

Ante esta situación, los profesionales de la comunicación, nos enfrentamos al reto de encontrar un equilibrio en nuestra estrategia, para poder apelar al público al que queremos llegar, pero con mensajes basados en la autoridad de un líder de opinión, al que el mercado reconoce como objetivo y honesto.

Sin embargo, la realidad es que los periodistas de hoy en día, estamos luchando por recuperar la credibilidad que se ha perdido en los últimos años, especialmente con la llegada de los medios sociales a nuestra realidad, donde cada vez más gente ha empezado a ver cosas que los medios tradicionales no querían que la gente viera, por lo que encontrar al líder de opinión adecuado, no es una tarea fácil.

Manera de comunicar

El reto ahora, es determinar la mejor manera de comunicar las bondades de nuestras marcas al público y, sobre todo, cómo identificar a aquellos líderes que tienen una opinión en la percepción del público, que no está influenciada por intereses comerciales.

Para ahondar en la cuestión de la confianza en el periodismo, me gustaría citar un artículo publicado en la revista El Míster titulado «Los influencers ‘ganan’ a los periodistas», en el que se examina el cambio de los hábitos de consumo de la Generación Z, a la hora de consumir contenidos de los medios.

Los jóvenes nacidos entre 1997 y 2007, la misma edad de nuestros alumnos, prefieren a los influencers que a los periodistas deportivos. ¿Hasta qué punto son fiables los primeros?

Los influencers, consiguen una impresionante audiencia en las plataformas de medios sociales, especialmente cuando aparecen en vídeos en los que hablan de sus experiencias o expresan su opinión sobre un tema.

Los influencers y el rigor periodístico

Los influencers no están sometidos a las estrictas normas que se exigen al periodismo, aunque se puede reflejar “cierta” profesionalidad en sus procesos de producción de contenidos.

Definamos los términos…

¿Qué es el periodismo?

El periodismo es una forma común de recoger información, por lo que profesionalizarlo no fue fácil. Es una profesión vivencial que fue escribiendo sus propios códigos, formas y términos. El estilo viene de la propia perspectiva y la autoridad viene de la ética del trabajo.

El periodista, también llamado profesional de la comunicación, es un individuo preparado en la academia o universidades para la búsqueda, procesamiento y manifestación de acontecimientos que por su relevancia y repercusión dentro de la sociedad, resultan noticiosos.

De acuerdo con el área en que se desenvuelven, los periodistas cuentan con la capacidad de cumplir con su profesión en cualquier medio de comunicación, ya sea audiovisual, impreso o radial.

¿Qué es un Influencer?

Persona que destaca en una red social u otro canal de comunicación y expresa opiniones sobre un tema concreto, que ejercen una gran influencia sobre muchas personas que la conocen.

Generación Z

La Generación Z nació con las pantallas de los teléfonos móviles como primer medio de comunicación. Tienen a su disposición lo que tenían las generaciones anteriores: la prensa escrita, la radio, el cine y la televisión.

Consumen contenidos de entretenimiento en los dispositivos móviles. Su objetivo no es tanto buscar información como empatizar con sus compañeros y compartir puntos en común.

La precisión es lo de menos, y si los influencers se equivocan, que así sea, porque todos nos equivocamos. El camino de la fama es destructivo e imperfecto.

La regla general es no profundizar. Sin embargo, hace falta constancia y disciplina, para conseguir la audiencia mínima para ser considerado un influencer y ganar dinero con tus contenidos.

Diferencias….

El influencer llegó con un personaje creado a través de la comedia, apoyado por una audiencia creada por él mismo. El periodista es multilingüe, educado, compuesto y maneja los géneros con precisión.

El periodista es un servicio al público. Se formulan preguntas para dar respuestas que generen juicio. Significa saber dónde buscar y cómo estructurar la información, por compleja que sea, de forma coherente.

Cuantos más enfoques, más entrevistas, más descripciones y datos, más fiables. Esa es la piedra angular de la profesión.

Lo que si es cierto, es que el papel tradicional de los periodistas, como intérpretes de la realidad, está siendo socavado por modelos de comunicación alternativos a los medios de comunicación y por la aparición de nuevas personas: blogueros e influencers.

El consenso es que estos nuevos actores, nacidos con internet, han cambiado el ecosistema de la comunicación y los periodistas han perdido su monopolio como gatekeepers y ahora compartimos funciones con otros actores.

Se han desarrollado métodos cuantitativos y cualitativos, apoyados también en estadísticas de terceros, para determinar la credibilidad periodística y la competencia normativa de formas en declive, como los blogueros, y de formas en crecimiento, como los influencers.

Choque de planetas

Sin duda, esto influye en la forma de comunicar. No estoy seguro de quién lo hace y cómo. No puedo asegurar que las influencias de las redes ganen por ser más informales o que el periodismo sea menos creíble. Pero creo que eso es parte de ello.

En última instancia, se trata de ver el periodismo como una profesión que descubre hechos importantes e interesantes de la sociedad y presenta historias que nunca se han contado antes.

Si nuestra profesión se limita a contar «historias», los nuevos influencers seguirán negándonos el privilegio de ser periodistas.

“Un influencer no es un periodista y un periodista no es un influencer»

Un licenciado en periodismo, recibe una educación y un título universitario, que certifica que sabe de la profesión y de qué maneras ejercerla.

Un ‘influencer’ carece de todo ese ‘background’ informativo que define a un periodista.

Sí, es cierto que tienen todo el derecho a transmitir las noticias que deseen y como deseen hacerlo, pero el tratamiento de la información es seguramente distinto.

No me atrae la idea de tener más ‘youtubers’, ‘twitteros’ y demás en el periodismo, le quitan el lugar a una persona que está más formada y preparada para la profesión, que ya de por sí, es muy difícil encontrar ese lugar y mantenerlo.

Hay poco espacio en el periodismo hoy en día y que encima ocupen esos puestos, gente que no son periodistas formales no está bueno.

La profesión del periodista, ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los años. El periodista ha sabido mutar, de acuerdo a las necesidades del momento y los avances tecnológicos.

Esta vez, sin embargo, predomina la duda, acerca de si los informadores del presente podrán hacer frente a una tendencia que es cada vez más grande y ni siquiera pertenece a su mismo campo laboral.

Autor/a: Lcda. Carmen Guerra

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