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Análisis: Trump vuelve con el apoyo casi intacto de sus votantes pero ante una oposición más dura en el Partido Republicano

La negativa tajante de una de las revistas conservadoras más prestigiosas de EEUU, ‘National Review’, a la nueva candidatura de Donald Trump a la Casa Blanca — un enorme titular con un rotundo «NO» en su editorial del martes — no es enteramente representativa del sentir republicano respecto al posible retorno del magnate, uno saludado de forma más afectuosa por su base de votantes y los congresistas que aupó durante su mandato que por los ‘barones’ del partido.

Según una encuesta del Pew Research Center con fecha del 14 de noviembre, aproximadamente un 60 por ciento de los republicanos mantiene una opinión favorable de Trump, cuya popularidad permanece intacta entre la población por encima de los 50 años, y solo ha descendido nítidamente en dos apartados: el porcentaje de republicanos que le recuerdan con «extremo afecto» y entre la población de los graduados universitarios. Trump regresa, en términos generales y según el instituto, con el apoyo casi intacto, pero en un «entorno más frío» y menos receptivo a cualquier desmán que pudiera cometer.

Estas cifras se dan a dos años vista de los comicios presidenciales y todavía a falta de un año de las primarias republicanas que ocurrirán entre febrero y julio de 2024, tiempo durante el cual la situación podría cambiar drásticamente. De hecho, el propio ‘National Review’ se mostró en 2016 contrario a participación de Trump antes de valorar de forma relativamente positiva los dos primeros años de su Presidencia.

Otro medio más conservador que el ‘National Review’, como ‘The Federalist’, todavía no se ha pronunciado abiertamente sobre la decisión de Trump y prefiere mantener las opciones abiertas a la hora de elegir entre el expresidente y el que podría tratarse de su gran rival de cara a las primarias de 2023, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, flamante ganador de las elecciones locales del 8 de noviembre por 20 puntos de diferencia contra su rival demócrata.

«Si (los republicanos) quieren volver a disfrutar de la victoria y del ejercicio del poder político para proteger sus intereses y promover su ideal de nación, deben buscar en otra parte», escribe el articulista Nathanael Blake en ‘The Federalist’. «Específicamente, deberían mirar a Florida, donde DeSantis aparentemente se está preparando y puede contrastar el aplastante margen de su victoria con los trompazos de muchos de los candidatos preferidos de Trump», añade.

Por contra, el redactor jefe del también abiertamente republicano ‘Washington Examiner’, Hugo Gordon, declaraba el fin de la Era Trump tras el varapalo del partido en unas decepcionantes elecciones legislativas. «¿Los estadounidenses han acabado hartos con Donald Trump? ¿Los votantes han acabado hartos con Donald Trump? ¿Ha pasado su fecha de caducidad?. Sí, sí y sí», escribió.

«Los aliados de Trump rindieron peor que el resto de candidatos del Partido Republicano y eso significa una cosa: por fin se puede decir que el emperador está desnudo», añadió.

UN PARTIDO CONTRA EL MAGNATE

En el seno del Partido Republicano los únicos que se han mostrado a favor del retorno de Trump han sido los más próximos a su movimiento ultranacionalista, herido de gravedad ahora mismo en plena investigación contra el expresidente por alentar presuntamente a la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio.

Destacan por encima de todos la congresista Marjorie Taylor Greene, republicana por Georgia, o sus compañeros de bancada por Texas, Troy Nehls y Arizona, Andy Biggs, quien declaró directamente Trump como «el líder del Partido Republicano».

Voces de cierto peso en el partido y no necesariamente asociadas a este movimiento, como el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham han aplaudido su decisión de presentarse. «Si sigue así, será difícil que lo paren», ha indicado.

Fuera de este grupo, sin embargo, numerosos republicanos de gran peso han declarado la candidatura de Trump como una amenaza para el partido.

«Repetir una derrota no solo es una estupidez. Es un regalo para el Partido Demócrata. Hay que pasar página», manifestó el gobernador saliente de Maryland, Larry Hogan, quien cayó en las primarias de verano frente al ‘trumpista’ Dan Cox. Cox acabó arrollado en las elecciones del 8 de noviembre frente al demócrata Wes Moore, que le sacó 30 puntos de ventaja.

Incluso antiguos miembros del personal de la propia administración de Trump también pusieron en duda su elección para postularse, incluida la ex directora de comunicaciones estratégicas de la Casa Blanca Alyssa Farah.

«Es una opción totalmente inadecuada para el cargo y un peligro claro y nítido para la democracia», escribió en su cuenta de Twitter.

RETORNO AL PASADO

A pesar de este escepticismo, las encuestas distan, y mucho, de dar a Trump como un caso perdido. El expresidente ha liderado con comodidad todos los sondeos sobre el candidato favorito de los republicanos a la Casa Blanca justo hasta las elecciones legislativas.

De hecho, una de las encuestas más recientes, realizada por YouGov dos días después de los comicios, solo concedía a DeSantis siete puntos de ventaja sobre Trump (42 por ciento contra un 35 por ciento) a pesar de su reciente triunfo en Florida.

Trump, cabe recordar, es prácticamente un sistema propio dentro del Partido Republicano, y la posible incorporación de futuros candidatos republicanos (como el senador por Florida Marco Rubio o el gobernador de Texas, Greg Abbott), podrían diluir la figura de DeSantis en un conjunto difuso de «rivales» como los que el magnate ya eliminó sin problemas antes de llegar al poder.

De momento, el Partido Republicano está más pendiente de absorber el resultado de las legislativas y concentrarse en su reforzada oposición contra la Casa Blanca.

«Lo primero que está pensando ahora mismo DeSantis es en gobernar Florida», en opinión del estratega republicano Brett Doster a la emisora pública estadounidense NPR, «porque hasta el último estudiante de ciencias políticas sabe que una buena carrera se construye a través de un buen gobierno».

Mientras tanto, dejarán en manos de los medios conservadores la campaña de acoso y derribo ante la opinión pública contra la Administración Biden y el Partido Demócrata, con vistas a las futuras elecciones, sabiendo que mensajes como el transmitido por el equipo editorial de ‘National Review’ sobre el retorno de Trump — «Por parafrasear a Voltaire después de acudir a una orgía: una vez es un experimento, dos es perversidad» — pueden cambiar de signo en solo cuestión de meses.

New360

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