La crisis eléctrica fuera de la Gran Caracas recrudece y afecta a empleados digitales. Daniel Quintero, experto en Estrategia Digital y Marketing de la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), difundió un post sobre el impacto de los cortes eléctricos de hasta 10 horas diarias para su trabajo en Valencia, pese a contar con equipos de emergencia. “El problema y mi llamado a la reflexión son que una vez que termina la jornada, igualmente se te puede ir la luz. Actualmente escribo esto a las 6:48 pm, sin luz desde las 3:00 pm y con la perspectiva de que vuelva a las 9:00 de la noche. ¿Cómo se descansa? ¿Cómo se recuperan energías? Por más que se busque resolver, la verdad cuesta mucho no vivir en un constante estado de alerta y estrés, con el cortisol elevado”. Las reacciones, con situaciones similares, abundan.
En Linkedln, Daniel Quintero, experto en Estrategia Digital y Marketing de la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), especializado como SEO, difundió un post para desahogarse en torno de la realidad que lo sacude como trabajador telemático en Venezuela, en medio de una crisis eléctrica que provoca cortes de energía de hasta 10 horas en cualquier punto del país y a cualquier hora.
Quiero expresar un post bastante personal a modo de perspectiva. No a modo de queja, aunque 100% tendría el derecho de hacerlo. Yo vivo en Valencia, Venezuela, una ciudad a unas tres horas de Caracas, la capital. Desde hace ya varios meses, tenemos cortes de luz diarios que duran mínimo 6 horas, pudiendo ser incluso 8 o 10. Hay momentos en donde se va la luz por esa cantidad de tiempo, vuelve por un par de horas y se vuelve a ir”, explica.
Quintero plasmó su desahogo con una imagen en la que es su plataforma de trabajo: numerosos equipos adquiridos para poder dar respuesta durante las coyunturas, entre ellos una batería externa.
Detalla que si bien el venezolano, en su gran mayoría, es un profesional súper responsable, al punto de buscar las mil y una formas de solucionar cualquier barrera que se le presente, la inestabilidad trasciende en caos.
“El problema y mi llamado a la reflexión son que una vez que termina la jornada, igualmente se te puede ir la luz. Actualmente escribo esto a las 6:48 pm, sin luz desde las 3:00 pm y con la perspectiva de que vuelva a las 9:00 de la noche. ¿Cómo se descansa? ¿Cómo se recuperan energías? Por más que se busque resolver, la verdad cuesta mucho no vivir en un constante estado de alerta y estrés, con el cortisol elevado y con ansiedad generalizada. Este post es de descarga y para que mi red pueda ver lo que vive prácticamente todo el país fuera de Caracas. Ojalá podamos cambiar esta situación, pero el panorama no es para nada alentador”, plantea.
Resiliencia: ¿Hasta cuándo?
Entre quienes reaccionaron a la publicación, destaca Azucena Yañez, quien trabaja para empresas de Estados Unidos, México y Canadá.
“Gracias por compartir una realidad que muchas veces permanece invisible detrás de una pantalla. Resolver cómo seguir trabajando, demuestra compromiso, pero no elimina el desgaste de vivir en alerta permanente. No deberíamos romantizar la resiliencia cuando las personas están compensando, con su salud y sus propios recursos, fallas estructurales. El descanso también forma parte de la capacidad de trabajar”.
En la misma línea, Eliana Rivero, licenciada en Letras y redactora de contenido SEO, contó que hace algunos meses hizo un post parecido al de Daniel.
Yo vivo en Maracay y varias personas me cayeron encima porque ‘yo tenía que resolver más allá de estarme quejando’. El punto no es resolver, porque ya uno está acostumbrado a hacerlo, el punto es: ¿Cómo uno descansa después de una jornada laboral si no hay luz? ¿Cómo planificas tus actividades diarias? ¿Cómo cocinar, limpiar, etc? Las realidades son muy distintas para todos. ¿Cómo hace la gente que tiene niños? En fin, ojalá uno se quejara por gusto y no porque estamos agotados”, expresa.
Sólo quienes lo viven, saben…
Desde Valencia, Ángel Jiménez, especialista SEO, muestra empatía, pero también se desahoga. “Cada día es peor que el otro y definitivamente es una situación difícil y que te lleva a tener que buscar alternativas y a destinar dinero a comprar equipos para poder seguir llevando responsablemente tu trabajo, pero ¿el que no tiene posibilidades actualmente de comprar, por ejemplo, una estación de carga? ¿Tienes que perder el tiempo esperando? O tener que movilizarse a otro lugar, quizás donde un familiar, para poder resolver”, resalta.
Jiménez califica lo que padece como estresante y muy duro. “Solo los que estamos en Venezuela, sabemos lo que es esta situación que te agita las neuronas, te las comprime y te lleva al borde del abismo de la paciencia mental. Saludos y seguimos en esta batalla de resistencia y control”.
La reflexión de Marienny Milano, comunicadora social y project manager, también apunta a la resiliencia de los venezolanos. “Gracias por visibilizar esta realidad; es fundamental para generar conciencia Tu caso es el reflejo perfecto de la resiliencia venezolana: has invertido y hecho todo lo humanamente posible para que lo incontrolable no frene tu trabajo. Sin embargo, esto también nos invita a pensar en cuántas personas no tienen la capacidad económica para adquirir una estación eléctrica u otras alternativas, como mencionaron aquí en otro comentario.
Milano piensa que se ha romantizado demasiado el «seguir adelante» y el «buscar soluciones», pero, se pregunta:
¿Qué pasa cuando la solución definitiva no depende de ti? Aunque el contexto general aún no sea alentador, yo sí veo un panorama excelente para ti. Las personas que aportan soluciones y mantienen la excelencia aun con todo en contra, tarde o temprano logran estabilidad. Esperemos que la situación mejore pronto”.
diarioversionfinal
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