Tomo del partido de fútbol entre Costa Verde y Argentina, la idea de este artículo.
No soy experto, ni siquiera fui jugador de ese deporte, soy tan solo un espectador ocasional. Tengo, sin embargo buena memoria -gracias a Dios- y soy buen lector.
Ayer vimos un partido epico, entre el último campeón del mundo y una oncena desconocida hasta su llegada al mundial. Un país que los venezolanos solo conocimos cuando decidieron detener al señor Saab y enviarlo a Estados Unidos para que respondiere por los hechos punibles que las autoridades de ese país sostenían que había realizado. Ese gesto, quizas, refrendado por la actuación deportiva de ayer, refleja la primera característica que motiva estás líneas, actitud, personalidad.
Frente a Venezuela -y seguramente frente a otros países del mundo que, de alguna manera opinaron respecto del caso Saab- Costa Verde actuó con absoluta serenidad. Interpretó el derecho conforme estimó que era lo conducente y así decidió. Ayer, en el terreno deportivo, hizo lo mismo.
Sabía a que rival se enfrentaba; seguramente la totalidad de sus integrantes, admiraban al capitan del equipo argentino pero, no por eso se amilanaron, total, eran 11 contra 11. Su empeño obligó a los argentinos a emplearse a fondo en un partido que quizás, pensaron de trámite pero que, en modo alguno lo fue, por lo que si se descuidaban, afuera del mundial han podido quedar.
La otra característica que rescato de los africanos, es la aptitud.
Jugaron muy bien, limpiamente, a sabiendas de quien enfrentaban pero convencidos de que los milagros existen y ayer vimos uno. El juego que pudimos ver evidenció que no solo no es un problema de abecedario, es uno de disposición y convencimiento, de autoestima, la cual hoy, en pleno océano atlántico, nadie lo dude, está por las nubes. Así, no importa de donde vengas, tampoco la edad. Lo fundamental es tu convencimiento que puedes lograrlo y tú disposición para que ello sea posible.
El partido de ayer deja una leccion: aún el adversario más grande y poderoso, puede ser derrotado y puede serlo cuando se tiene la actitud y la disposición para ello. Eso vale para el deporte y también para otras áreas de la vida. Que lo que ayer vimos nos sirva de lección.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
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