#NoticiaOpinión

«Cajón de Sastre» El nuevo Madrid se come en mestizo. Cuando el Mediterráneo abraza a Latinoamérica nace la revolución gastronómica más audaz de la década Por José Luis Ortiz Güell

Lo que empezó como un susurro en las cocinas de unos pocos visionarios se ha convertido en el terremoto culinario que nadie vio venir. Madrid, capital mundial de la gastronomía, asiste al nacimiento de una corriente que está reescribiendo las reglas: la fusión radical entre la cocina mediterránea y el alma latinoamericana. No es fusión de sucedáneo ni apropiación disfrazada de modernidad. Es mestizaje puro, memorioso y exquisito. Y está cambiando para siempre el paladar de la ciudad.

 Olvídense de todo lo que creían saber sobre comida fusión. Aquí no hay wasabi con mojo picón ni sushi de chorizo. Lo que está ocurriendo en Madrid es otra cosa. Es un aceite de oliva virgen extra que acaricia un ají amarillo peruano sin pedirle permiso. Es un arroz meloso que se cocina con el sofrito paciente de una abuela alicantina y se remata con el cilantro insurgente de un mercado limeño. Es una empanadilla abierta que mira a Cádiz y a Buenos Aires al mismo tiempo sin despeinarse. Es, en definitiva, la cocina de dos orillas que por fin se reconocen hermanas.

El fenómeno tiene nombre propio, aunque prefiere hablar en plural: una constelación de chefs —varios de ellos formados en los templos estrellados de la capital y otros llegados del otro lado del Atlántico con recetas tatuadas en la memoria— ha decidido que la tradición no se custodia, se ensancha. En sus fogones conviven la disciplina técnica de la escuela mediterránea con la exuberancia de los fogones populares de Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador,  Argentina o República Dominicana. El resultado es una carta gastronómica inédita que está atrayendo a críticos internacionales, guías de referencia y, sobre todo, a un público que sale del restaurante con la sensación de haber vivido una experiencia, no solo una comida.

«Esto no va de postureo ni de ocurrencias. Va de honrar a dos madres: la mediterránea y la latinoamericana», explica uno de los chefs al frente de esta revolución silenciosa que ya no lo es tanto. Platos como la sepia a la brasa con emulsión de rocoto y albahaca, el canelón de plátano macho relleno de rabo de toro al vino tinto, o la versión libre del ceviche que incorpora cítricos del Levante y pescado de lonja gallega, están copando las conversaciones de los mentideros gastronómicos madrileños y las listas de reservas imposibles.

Madrid, ciudad mestiza por definición y por vocación, se convierte así en el laboratorio perfecto para esta alquimia. Una ciudad donde conviven la añoranza del mar de los olivos y la melancolía fecunda del Caribe, del Pacífico y de la Pampa. Donde en una misma mesa puede sonar una copla, un bolero y una cumbia. La restauración de prestigio ha encontrado en este diálogo interoceánico su nueva vanguardia, y el público ha respondido con una demanda feroz que convierte cada apertura en acontecimiento y cada plato en objeto de deseo.

Los críticos más exigentes coinciden: estamos ante un punto de inflexión. Si durante años la alta cocina miró a Asia o a los laboratorios de I+D como únicos horizontes de innovación, esta nueva corriente reivindica el mestizaje íntimo, el que nace del inmigrante, de la abuela que cocina lo que puede con lo que encuentra, del encuentro entre dos hambres que se descubren iguales. Es una gastronomía con memoria, con contexto, con relato. Y ese relato se escribe ahora en español de dos acentos.

Madrid se consolida así, una vez más, como el termómetro de lo que importa en el universo gastronómico global. La comida mediterránea ya no se mira solo al espejo de su propia tradición milenaria: ha alzado la vista y ha encontrado a América. Y en ese abrazo, que es puro presente, está naciendo el referente más sólido, emocionante y original de la restauración de estos años. Quien quiera entender hacia dónde va la alta cocina en esta década, que venga a Madrid y se siente a la mesa. El futuro sabe a rocoto y a aceite de oliva. Y está delicioso.

Recuerda seguirnos en nuestra CUENTA  DE  WHATSAPP

Comment here