De las fotonovelas en Guatemala a los Premios Europa 2026 en Barcelona. Encuentro con la primera ventrílocua de Cataluña, un huracán escénico que ha hecho del humor y la ternura su patria universal.
Me recibe en el vestíbulo del teatro de Barberá del Vallés que fundó hace años. No está en el escenario, sino en la última fila de butacas, con una taza de café y la mirada puesta en las cortinas rojas como quien mira un horizonte lleno de viajes. A su lado, sobre una silla, descansa Toñita, su muñeca ventrílocua. Está peinada y vestida de gala, como si ella también supiera que esta semana no es una semana cualquiera.
1- Faviola, Favy… «La mujer de las mil caras». Permítame empezar por el gesto más que por la pregunta. Este premio Europa Multicultural 2026 la reconoce como la primera guatemalteca en recibirlo. Cuando cierra los ojos y viaja a aquella niña de Coatepeque que protagonizó su primera fotonovela con solo cinco años… ¿qué le diría hoy a esa niña?
Le diría exactamente lo mismo que hoy le digo a los niños de mis espectáculos, a los adultos… a los miles de niñas y niños que he conocido a través de mis “Giras del Amor”: sueña en grande, lucha y trabaja con determinación por tus sueños.
Le diría que no será fácil, que encontrará obstáculos en el camino, pero que dentro de ella existe una fuerza capaz de superarlos todos. Que no permita nunca que nadie apague su luz, porque ha nacido para brillar.
Y, sobre todo, le daría las gracias. Gracias por haber soñado tan grande, por haber creído sin límites… porque hoy, con este premio, ese sueño se convierte en una hermosa realidad.
2- Precisamente, la «Gira del Amor». En un mundo tan polarizado, usted decide irse a las escuelas rurales de Centroamérica con un muñeco. ¿Es eso resistencia cultural o pura vocación?
Me mueven dos pilares fundamentales. El primero es la fe. Soy una persona profundamente creyente y siento la necesidad de agradecer todo lo que la vida y Dios me ha dado. Y la mejor forma que conozco de hacerlo es devolviendo, aunque sea en una pequeña parte, esa bendición.
La “Gira del Amor” nace precisamente de ahí: de ese deseo de aportar mi grano de arena, de llevar alegría, esperanza y cariño a niñas y niños con menos oportunidades, y de transmitirles la fuerza y el mensaje en el que tanto creo.
El segundo pilar es la raíz. La gratitud hacia la tierra que me vio nacer, donde crecí y me formé como persona. Es un vínculo profundo, emocional, que siempre me acompaña.
Por eso, cuando me pregunto dónde debía llevar esta gira, la respuesta siempre ha sido la misma: allí. Allí donde están mis orígenes, donde el corazón reconoce su casa. La tierra que nunca olvido.
3- Hábleme de esa dualidad. Usted estudió psicología y terapia del lenguaje, pero se sube a un escenario a hacer reír. ¿Dónde acaba la terapia y dónde empieza el espectáculo?
El teatro y el humor son, en sí mismos, una de las formas más profundas de terapia. Son espacios de vida donde, durante el tiempo en que se habitan ya sea sobre el escenario o como espectador, uno puede dejar su mochila de preocupaciones en la puerta.
En ese instante ocurre algo muy valioso: vuelve a aparecer esa niña o ese niño que todos llevamos dentro, libre, curioso, sin miedo. Y, cuando salimos, esa misma mochila sigue ahí… pero, de algún modo, pesa menos.
Para quien lo practica, además, el teatro es una herramienta transformadora: fortalece la autoestima, mejora la capacidad de comunicación, fomenta la empatía y crea vínculos humanos profundos.
Por eso, para mí, el teatro y las artes escénicas no son únicamente una forma de ocio. La risa es la mejor terapia que existe y el hacer reír a las personas hace que sus problemas o vicisitudes desaparezcan por un momento.
4- En su faceta literaria encontramos «Fábulas del Corazón» y la novela histórica «Magali, curandera o bruja». Esta última toca la caza de brujas. ¿Se siente usted, una mujer de carácter y humor en un gremio a veces testosterónico, un poco Magali?
La verdad es que, cuando escribí la novela, no lo pensé de forma consciente, pero es inevitable: en todo lo que uno crea siempre acaba dejando una parte de sí mismo, aunque no lo pretenda.
Y sí, Magalí tiene algo de mí. Tiene esa capacidad de no dejarse doblegar ante las dificultades, de atravesar la vida sin rendirse, incluso cuando el camino se complica. También influyen notablemente mis profundos vínculos con Guatemala y España.
Es una forma de estar en el mundo: apartar lo negativo, sostenerse en lo esencial y aprender a valorar lo bueno sin desfallecer.
En ese sentido, sí… me reconozco en ella.
5- Usted es Hija Predilecta de Coatepeque, referente en Barberá del Vallés, guatemalteca y española. En estos tiempos de fronteras altas, ¿qué le ha enseñado la ventriloquía sobre la identidad?
Las fronteras son para dividir países, las sonrisas para unir a todas las personas. Cuando me presento con mi muñeca Toñita, la gente no pregunta de donde vengo o de donde soy, simplemente se hace la magia. En ese momento soy la voz llevando un mensaje de fraternidad, solidaridad, de esperanza y amor de arrancar sonrisas a todas las edades. cuando existe una cercanía entre el público, miramos a través de los ojos del alma, aflora la verdadera esencia, nuestra humanidad compartida, en ese momento, todas esas barreras pierden sentido.
Las verdaderas fronteras no están en los mapas, sino en los corazones. Y son precisamente esas las que debemos aprender a derribar
6- La vemos emocionada con la gira del amor. ¿Hay un momento, un rostro de un niño en concreto, que se le haya quedado grabado para siempre en esta larga travesía de 40 años?
La verdad es que no podría elegir un único momento. Cada sonrisa dibujada en los rostros de niñas y niños, cada gesto de cariño, cada palabra hacia Toñita y hacia mí, forma parte de algo mucho más grande.
Los más pequeños llegan a creer que Toñita tiene vida propia, y me piden que la deje ir a jugar con ellos, lo cual es profundamente conmovedor. Y algo muy hermoso es ver cómo incluso las maestras, los maestros y nuestros acompañantes terminan contagiándose de esa magia y vuelven a ser niños por un instante.
Todos quieren hacerse fotos, todos participan, todos comparten. Y durante todo el año seguimos recibiendo mensajes a través de las redes sociales, como si ese vínculo no terminara nunca.
Aunque el esfuerzo sea grande visitamos dos escuelas al día en zonas muy alejadas, alrededor de 10,000 niños visitados cada año, todo eso se convierte en una recompensa emocional incalculable. Es algo que llena el corazón de una forma difícil de explicar.
No es un rostro. Son miles de rostros los que llevo grabados en la mente y el corazón.
7- Última pregunta, Favy. El día 17 de abril, cuando subiste a recoger el galardón en la gala de los Premios Europa Multicultural 2026, ¿qué voz va a usaste? ¿La de Favy Galindo, la de Toñita, o la de las mil caras?
El día 17 hable con la voz de Favy Galindo, con la voz del alma. En ella estarán todas las demás, porque todas me componen y forman parte de lo que soy, pero ese día será, sobre todo, la culminación de un sueño que nació cuando era apenas una niña de cinco años. Un sueño por el que he trabajado y luchado a lo largo de toda mi carrera artística y deciros que nunca dejéis de soñar porque los sueños se pueden llegar a hacer realidad.
Pero no lo vivo únicamente como una meta alcanzada, sino también como un compromiso: el de seguir caminando con más fuerza, si es posible, con mayor ímpetu y convicción.
Al salir del teatro, el eco de sus imitaciones aún retumbaba entre las butacas vacías. Faviola Galindo Martínez no solo es la primera guatemalteca en lograr este reconocimiento; es la prueba fehaciente de que la cultura, cuando se ejerce con el corazón abierto y sin aduanas, es el único idioma que realmente entiende el mundo. Europa le abre los brazos en 2026. Y ella, fiel a su estilo, le responderá lanzando la voz para que todos, desde Coatepeque hasta Barcelona, la escuchen fuerte y claro.
Recuerda seguirnos en nuestra CUENTA DE WHATSAPP


Comment here