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Caricaturista venezolano retrató a Nicolás Maduro durante su juicio en Estados Unidos

Jorge Torrealba, oriundo de Paraguaná, logró ingresar a la audiencia y quedó a menos de dos metros de Nicolás Maduro para dibujarlo. El artista contó cómo pasó de estudiar ingeniería en Venezuela a convertirse en caricaturista y plasmar en sus dibujos la realidad política de su país. Torrealba aseguró que volverá a la próxima audiencia de Maduro, prevista para junio de 2027, con su lápiz en mano

Jorge Torrealba nunca imaginó que su talento para el dibujo lo llevaría a estar frente a frente con Nicolás Maduro en una sala de justicia de Estados Unidos. El caricaturista venezolano, oriundo de la península de Paraguaná, logró ingresar a una de las audiencias del juicio contra el mandatario venezolano y terminó retratándolo desde la segunda fila.

Según relató en una entrevista con El Colombiano, lo primero que escuchó cuando Maduro ingresó a la sala fueron las cadenas que llevaba en los pies. El silencio, recordó, era absoluto mientras el acusado avanzaba ante la mirada de periodistas y funcionarios judiciales.

Torrealba quedó ubicado a menos de dos metros del lugar donde se sentaría Maduro. Desde allí comenzó a observarlo y a dibujarlo, en una escena que calificó como una de las experiencias más extrañas de su vida.

El venezolano nunca tuvo como objetivo inicial convertirse en caricaturista. De niño, en Punto Fijo, desarrolló su gusto por el dibujo, pero posteriormente estudió Ingeniería Civil e Ingeniería Mecánica, trabajó en diseño de obras civiles y también cursó estudios de diseño gráfico.

Su vida profesional cambió en 2010, cuando, mientras estudiaba y trabajaba en una tienda de un centro comercial, publicó uno de sus dibujos en Facebook. La respuesta fue inmediata y comenzaron a llegarle solicitudes para realizar caricaturas.

Tras ser despedido de su trabajo, decidió alquilar un espacio en un bazar para ofrecer sus dibujos. Aquel primer día, según contó, obtuvo más dinero que el que ganaba en la tienda.

En 2015 viajó por primera vez a Estados Unidos para participar en una convención de caricaturistas. Regresó a Venezuela, pero un año después volvió al país norteamericano y decidió establecerse en Miami.

“Empecé de cero”, recordó el artista, quien contó que trabajó en restaurantes y llegó a vivir en la sala de una vivienda mientras intentaba abrirse camino. Con el paso del tiempo, sus caricaturas comenzaron a abordar la situación política y social de Venezuela.

Esa actividad también estuvo acompañada por el temor. Torrealba explicó que el miedo era precisamente una de las herramientas que, a su juicio, buscaba impedir que los venezolanos denunciaran lo que ocurría en el país.

Su trabajo alcanzó mayor reconocimiento durante la pandemia de covid-19. En 2020 participó en la creación del cortometraje “Hay que intentarlo”, una producción de ocho minutos que terminó obteniendo dos premios Emmy, uno por fotografía y video y otro en la categoría de Human Interest.

El artista contó que incluso financió la inscripción del cortometraje en distintos festivales mediante una rifa de una de sus pinturas.

Años después, una situación completamente distinta lo llevó hasta la sala donde se desarrolló el proceso judicial contra Maduro.

Torrealba relató que comenzó a seguir por redes sociales las informaciones sobre el operativo que terminó con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Posteriormente acudió junto con otros venezolanos a las inmediaciones de la corte donde se esperaba la presentación del mandatario ante un juez.

Aunque inicialmente descartó hacer la fila para ingresar a la audiencia, al día siguiente decidió intentarlo. Salió temprano de su vivienda y llegó a la sede judicial, donde se encontró con un amplio dispositivo de seguridad.

En lugar de retirarse, decidió preguntar si podía ingresar como caricaturista para documentar lo que ocurría.

“Me gustaría dejar un registro cultural para mi país. Quiero dibujar lo que pase”, explicó que le dijo a uno de los agentes de seguridad.

El funcionario le permitió avanzar y repitió la explicación ante otro policía. Finalmente, Torrealba consiguió entrar a la sala y quedó en la segunda fila.

Horas después, las puertas se abrieron y Maduro ingresó.

“Escucho las cadenas. Porque Maduro venía encadenado de los pies. El silencio era absoluto”, relató el caricaturista.

Torrealba recordó especialmente la mirada del mandatario venezolano al entrar a la sala.

“Cuando entró, nos miró fijamente a todos. A los ojos. Uno por uno”, contó.

Para el artista, aquel momento tuvo una carga simbólica particular, pues comparó la aparición de Maduro con la figura del “Coco” que le mencionaban durante su infancia.

Meses después, el 22 de junio, volvió a encontrarse con Maduro durante otra audiencia. Sin embargo, aseguró que notó cambios en su apariencia y actitud.

“Ya no proyectaba esa seguridad. Era obediente y le hacía caso a su abogado”, relató al describir su segunda impresión del exmandatario venezolano.

Torrealba asegura que esta experiencia representa una de las situaciones más inesperadas de su carrera. El hombre que durante años retrató a través de sus caricaturas terminó apareciendo frente a él, en persona, dentro de una corte estadounidense.

El caricaturista tiene previsto volver a la sala cuando continúe el proceso judicial. La próxima audiencia está prevista para junio de 2027, y Torrealba ya tiene claro que regresará con el mismo instrumento que lo llevó hasta allí: su lápiz.

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