El propósito del presente artículo es dar a conocer los principales elementos clave que caracterizan a Venezuela como un país rentista: su principal recurso, el petróleo, genera un ingreso que no tiene contrapartida productiva, sino que deriva de la propiedad estatal sobre el recurso natural. Esta característica ha guiado la economía, la política y la cultura del país durante casi un siglo, con efectos que se distinguen con especial fuerza en las últimas décadas.
Ahora bien, ¿qué es el modelo rentista?
Una economía rentista es aquella en la que predomina la obtención de ingresos por la explotación de recursos naturales (principalmente petróleo en el caso venezolano), sin que esos ingresos sean el resultado directo del esfuerzo de factores productivos como el trabajo y el capital privado. En Venezuela, la renta petrolera se define como la ganancia que obtiene el Estado por la venta de hidrocarburos en los mercados internacionales por encima de su costo de extracción.
Una sociedad rentista es aquella que tiene en esa renta petrolera la fuente directa de su dinamismo económico y de sus procesos de acumulación. Esto significa que el Estado, y no el sector privado productivo, se convierte en el gran distribuidor de recursos, lo que redefine las relaciones entre ciudadanos, empresas y gobierno.
El surgimiento y la consolidación de esta caracterización en Venezuela se afianzan a partir de la década de 1930, cuando el petróleo desplaza a la agricultura como principal producto de exportación y motor económico. Durante buena parte del siglo XX, se promovió la idea de «sembrar el petróleo»: usar los ingresos petroleros para financiar la industrialización y el desarrollo agrícola mediante créditos, un tipo de cambio favorable y una baja presión tributaria.
Pero, en la práctica, el gasto público improductivo fue creciendo y el Estado se convirtió en la principal fuente de distribución de la riqueza. Entre 1935 y 1978, Venezuela registró uno de los mayores crecimientos de América Latina, pero a finales de los años 70 comenzó a estancarse por la dependencia creciente de la renta petrolera.
El modelo rentista venezolano presenta rasgos de raíz estructural, tales como:
Dominio de la renta sobre la productividad: la acumulación es extensiva, con cambios tecnológicos internos relativamente lentos y una baja productividad de los factores.
Estado dominante en la distribución: lo que incentiva la búsqueda de rentas, así como el surgimiento y crecimiento del clientelismo, contribuyendo al dominio de la política sobre otros ámbitos.
Propiedad estatal creciente: la propiedad estatal se expande, reduciendo la contribución del capital privado al desarrollo y generando un empobrecimiento progresivo.
Racionalidad política sobre la económica: el «petroestado» impone decisiones políticas sobre criterios económicos, refuerza la fuerza estatal, reduce la rendición de cuentas, aumenta el intervencionismo y el populismo redistributivo, y genera opacidad en las cuentas públicas y ausencia de transparencia.
Esto lleva a producir serios problemas sociales, culturales y políticos.
El rentismo ha tenido profundas consecuencias más allá de lo económico:
Cultura de dependencia del Estado: visto como el máximo y único proveedor, convirtiendo a los ciudadanos en demandantes de recursos y aumentando la pobreza y la vulnerabilidad.
Debilitamiento institucional: la asignación discrecional de la renta petrolera incentiva la corrupción, el clientelismo y la falta de transparencia.
Crisis de la democracia: el colapso del modelo rentista a fines de los años 70 se tradujo en una crisis de la democracia, sobre la cual surge la propuesta de un proyecto político afianzado en el discurso de devolver la riqueza a los ciudadanos, lo cual terminó exacerbando los rasgos negativos del rentismo y añadiendo un manejo populista del poder.
El rentismo en el siglo XXI: fortalecimiento e intensificación de la crisis de dependencia estatal
Lejos de superar el modelo rentista, los últimos años intensificaron a niveles históricamente desconocidos la dependencia del recurso petrolero. La crisis actual tiene sus raíces en la continuidad y profundización del modelo petrolero rentista, el cual no fue sustituido por un modelo productivo diversificado.
Aunque algunos analistas se han cuestionado si el modelo rentista se ha «acabado», la evidencia sugiere que simplemente se ha redimensionado cuantitativamente y potenciado en el ámbito sociopolítico, manteniendo la dependencia del Estado como principal distribuidor de recursos.
Autores como víctor Álvarez ha llamada a este modelo como la maldición de abundancia.
Ello se explica por qué el país no supo administrar las riquezas empanadas del petróleo llevando a un uso discrecional de sus recursos.
En conclusión, se puede afirmar que el modelo rentista en Venezuela no es solo una característica económica, sino un orden metabólico particular que ha definido la relación entre Estado, sociedad y economía durante casi un siglo. Sus principales consecuencias han sido:
Dependencia estructural del petróleo: la economía venezolana sigue dependiendo de la renta petrolera como fuente principal de ingresos, lo que la hace sumamente vulnerable a los ciclos de precios internacionales.
Debilitamiento del sector productivo privado: la expansión del Estado y la asignación discrecional de recursos han reducido la inversión privada y la productividad.
Crisis institucional y democrática: el rentismo ha fomentado el clientelismo, la corrupción y el debilitamiento de los mecanismos de rendición de cuentas.
Empobrecimiento progresivo: a pesar de la enorme riqueza petrolera, la población ha sufrido un empobrecimiento creciente, especialmente en las últimas décadas.
Superar el modelo rentista requeriría, según diversos analistas, implica un pacto nacional para construir una economía competitiva y diversificada, destinar la renta petrolera a bienes públicos (educación, salud, infraestructura y desarrollo institucional) y crear fondos de estabilización macroeconómica y patrimonial para las futuras generaciones.
Referencias bibliográficas
Carmona Borjas, J. C. (2021). ¿Se acabó el modelo rentista en Venezuela?
Grupo Orinoco. (2017). El Modelo Rentista y el Desarrollo sustentable.
Asociación Venezolana de Sociología. (2023). Venezuela y su tradición rentista.
José Figueroa
@figueroazabala
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