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Carmen Esperanza Iribarren:“Mi Vida en Tres Tiempos”

Quisiera no haber venido nunca a Carabobo en donde he vivido las tristezas y sinsabores más grandes de mi vida. Me casé con un valenciano y a pesar de que él me hizo la mujer más feliz del mundo, también me hizo la más infeliz. No reniego del estado o alguna ciudad como tal, pero las circunstancias y la vida que aquí he vivido, me han hecho sentir como si mi vida fuera a terminar. Carabobo (Valencia y los Guayos), ciudades a las que desearía jamás haber entrado. Debo pedir excusas a los carabobeños, pero la mía es una situación muy personal que no tiene nada que ver con todos los ciudadanos nacidos aquí en donde yo, he vivido la mayor de las injusticias y las desolaciones.

En el sitio en donde resido ahora, he conocido a las peores personas que jamás he tratado en la vida, pero también y por la misericordia de Dios, Él ha puesto en mi camino almas que me han mostrado el camino más correcto para llegar a Dios; me han dado aliento, me han acompañado en momentos difíciles de desesperación y tristeza y me han llevado de la mano hacia Dios. He vivido infierno y Cielo con todos sus personajes: Padre, Hijo y Espíritu Santo y el maligno con todas sus legiones. Gracias a Dios que en medio de todo lo vivido, he sacado fuerzas y lo más importante, jamás he perdido la FE, esa que aprendí en los inicios de mi vida con mi abuelita Ángela Estela, el ser más maravilloso que he tenido en la vida.

Cómo llegué aquí?, el demonio personificado en la persona de quien me arrancó a mis seres más queridos (mis nietos) me trajo bajo engaño para satisfacer los inmundos propósitos de él y sus más allegadas mujeres. He pasado por los peores momentos de mi existencia por haber caído en el engaño de este funesto personaje de quien me habían alertado no le permitiera acercamiento a los míos, pero el diablo tiene sus formas engañosas para atrapar en sus redes a incautos.

Justo al llegar a este sitio en donde moro, de inmediato me dí cuenta que me había mudado a espacios de maldad, y con el correr del tiempo tuve la certeza de que así era porque es de todos sabidos que cuando resides en lugares donde está el demonio, la maldad te rodea. Ahora me pregunto, sería que ya venía maldecida por creer en quien no debí hacerlo, y consigo mi respuesta cuando recuerdo los inconvenientes que tuve para mudarme y en el viaje hacia acá que eran como señal de la desgracia que me esperaba.

Nada más llegar aquí, el maligno que me trajo, finalmente llevó a cabo sus propósitos de arrebatarme el alma cuando se llevó a mis nietos cometiendo todos los errores legales, pero dueño del vil metal que todo lo compra, logró su cometido. Pasé por diferentes situaciones horribles como el deseo de morir, la depresión, un llanto inconsolable, insomnio y miedo, un miedo aterrador de actuar, de enfrentarme al sucio poder del dinero hasta que comprendí que no debía, no podía perder lo que tanto me enseñó mi abuelita: “Ser valiente y enfrentarme a lo que fuera cuando sabía que la verdad y la razón me asistían”; así como también lo que aprendí de mi papá: “De quién desciendo y el orgullo de saber que tengo en mis venas sangre de valientes, de un prócer que luchó y dejó su vida por la libertad!, pero sobre todo, que NO DEBO AMAR A NADIE MÁS QUE A DIOS.

Hoy, renovada mi fe y esperanza, aun cuando a diario respiro el aire malsano y pecaminoso de lo que me rodea, entiendo que mi rumbo debe estar enfocado en alabar a Dios y rogarle que me acompañe a transitar el camino de la justicia sin deseos de venganza, sin rencores y sin nada que me aleje de Él y sus principios. He comprendido que no es valiente aquel que no siente miedo, sino el que lo enfrenta y es por ello que retomo a la mujer arrojada que siempre he sido y con mucha calma pero armada de la verdad, me dispongo a desafiar al miedo, al dinero y al poder corrupto para poder alcanzar la libertad y el honor por el que tanto he luchado.

Mientras, ordeno mis ideas, mis documentos y me dispongo a llevar a cabo el combate; simultáneamente y gracias a una buena mujer la sra. Clareth que conocí en este infierno y se hizo amiga, ésta me escuchó y acompañó en mis llantos y desesperaciones y me aconsejó lo mismo que tantas veces me pidió mi queridísimo amigo-hijo el Dr. César Gustavo Torrealba; escribir un libro, y eso es lo que hago. Lo estoy rasgueando, el libro de mi vida que por ahora he titulado “MI VIDA EN TRES TIEMPOS” que me he propuesto terminar en poco tiempo para dejar como un recuerdo a mis amigos tan queridos, familia y a mis nietos que ojalá cuando comprendan todo el amor que he sentido y que jamás desaparecerá, no sea tarde para poder disfrutarlo juntos como lo hicimos en 12 años de sus vidas y de la mía.

Ya he escrito algo acerca de mis vivencias en un infierno sin rastros del bien. En donde son tan pocas las personas buenas que se pueden contar con los dedos de una mano, los ángeles que ni siquiera se perciben; en donde no se ven seres del cielo en casi ninguna parte y en esta parte, mi deseo es que quienes lo lean, no caigan en la opción de volver a pecar y sobre todo, no volver jamás a hacer reverencias al demonio, no dejarnos caer más nunca en la encarnación del mal y en fin, NO DEJAR DE AMAR A DIOS Y SEGUIR SUS PASOS.

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