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De la ridiculez a la estrategia: “Superbigote” Maduro derrota al imperio y se convierte en Villancico

Adiós Chávez El Comandante Eterno…

Hijo de Chávez, Conductor de Victorias, Presidente Pueblo, Hacedor de la Paz… Al catálogo de títulos que la propaganda ha impuesto para citar a Nicolás Maduro se ha añadido esta semana uno nuevo, con aire de superhéroe que lucha por el chavismo como si fuera un titán revolucionario. La comiquita, como llaman en Venezuela a los dibujos animados, se titula SuperBigote y su puño de hierro.

Y sí, se trata de Maduro pero con un cuerpo muy distinto al suyo, con la SB sobre el pecho, una mala copia del Superman capitalista, capaz de enfrentarse a los misiles que le dispara una Casa Blanca de chiste. «Todos a sus puestos, de los malos ¡yo me encargo!», grita El Indestructible, como también le llaman.

SuperBigote apareció esta semana sin avisar, y, desde entonces, en cada interrupción entre programas de los canales chavistas vuelve a volar para proteger al pueblo de los «ataques múltiples, bombazos, ciberhakeos y del TrumpElectromagnético». No se trata de un guión nuevo, sino de las mismas excusas que el régimen arguyó durante los apagones nacionales provocados por su pésima gestión y por la corrupción que robó las partidas económicas destinadas a mejorar el sistema eléctrico.

La figura del superhéroe merece capítulo aparte en la revolución. Durante años, tanto Superman como Spiderman se convirtieron en figuras proscritas por el chavismo porque «incitaban» a la violencia y transmitían los valores del imperio. «Una fábrica de antivalores», según dijo Maduro. Todo lo contrario que SuperBigote, quien, en su mundo de ficción, evita que el diabólico personaje que hace de Donald Trump provoque otro apagón general de electricidad.

Nicolás Maduro caracterizado como el Superbigote contra el imperio

No se trata, ni mucho menos, de la última sorpresa del catálogo del culto a la personalidad que ha puesto en marcha la revolución en los últimos días. El propio mandatario aprovechó otra de sus interminables conexiones televisivas para enseñar en su tablet cómo su equipo de producción ultima el villancico Navidad con Nicolás. El autor es el cantante de reguetón Omar Acedo, un clásico de la música chavista, casado con la hija de Diosdado Cabello, el número dos de la revolución. Todo queda en casa. El lanzamiento se cree inminente.

Junto a los dibujos animados y el villancico, también llamó la atención el festejo de cumpleaños del líder revolucionario, más sofisticado que nunca. Una partymariachi con el cantante mexicano Pablo Montero, en el que se usaron técnicas cinematográficas para que el televidente sintiera que estaba dentro de la fiesta. El mandatario se carcajeó de quienes criticaron un evento tan caro (se habla de 65.000 dólares sólo para ese cantante): «Me tienen envidia».

¿A qué se deben estas sorpresas con Maduro como protagonista? «Maduro ha incrementado el personalismo. La revolución ha ido desechando aquello del liderazgo colectivo, incluso el culto que le realizó a Chávez. Ahora es Maduro, quien se está quedando con todo el poder y no creo que tenga resistencias. Será interesante ver si otros a su alrededor sacan la figura de Chávez, pero de momento todo el mundo lo está escondiendo», desvela el dirigente opositor en el exilio Ramón Muchacho.

Muy poco queda del culto semireligioso a Hugo Chávez durante su enfermedad y muerte, con la construcción de un mito elevado a la altura de un semidiós. Al frente del proceso, el propio Maduro, con sus invocaciones al pajarito que le piaba los mensajes del más allá o las manchas «sobrenaturales» en el Metro de Caracas, en las que el jefe revolucionario podía leer el rostro de su predecesor.

Hasta una capilla al Hugo Chávez del 23 se levantó cerca del Cuartel de la Montaña, donde se depositaron sus restos para el culto nacional y para la necrofilia ideológica. Hasta una oración, «Chávez nuestro que estás en los cielos», crearon para rezar al Líder Eterno, Gigante de América y Mesías de los Pobres.

«Maduro se vale mucho del capital simbólico del chavismo y de esta teatralización para imponer su forma de poder. El madurismo se apropió de un elemento residual que quedó de la cultura revolucionaria en América, sobre todo en sus dimensiones populares, en su parte más simplificadora. Siento que a veces le sirve como un dispositivo retórico para generar miedo, para descomponer el debate en el espacio público, generar medias verdades y deslegitimar a otros actores valiéndose de estas dimensiones simplistas», resume para Crónica el historiador Juan Cristóbal Toro.

Los actores deslegitimados en este caso son los dirigentes opositores Henry Ramos Allup y Julio Borges, ridiculizados como gallinas en la comiquita del SuperBigote, además de los frecuentes insultos que les dedica el presidente en sus apariciones televisivas. «Todo lo hemos intentado: trampas, firmas falsas, mentiras, la OEA (Organización de Estados Americanos), pero nada», recitan decepcionados los «malotes» del cómic.

«Cada par de años dan un giro nuevo a las cuñas (anuncios publicitarios) del gobierno y cuando intentan hacer animación siempre da más grima que cualquier otra cosa. Al final es más cómo el gobierno quiere verse retratado a sí mismo que alguien de verdad comprando el mensaje», resume el escritor José González Vargas.

Súper bigote Maduro contra el imperio

Los distintos capítulos para la gloria del mandatario no han llegado solos. En sus mensajes políticos de estos días, Maduro ha profundizado en el relanzamiento de su gestión, con una gira por todo el país, y con objetivo de fondo: su candidatura presidencial para 2024. «Ser nominado o no está en manos del pueblo», aseguró, lo que traducido significa que pretende lanzarse por tercera vez: «Aquí estoy yo desde hace nueve años, resistiendo porque me quieren destruir. ¡Aquí estaré siempre!».

Los distintos capítulos para la gloria del mandatario no han llegado solos. En sus mensajes políticos de estos días, Maduro ha profundizado en el relanzamiento de su gestión, con una gira por todo el país, y con objetivo de fondo: su candidatura presidencial para 2024. «Ser nominado o no está en manos del pueblo», aseguró, lo que traducido significa que pretende lanzarse por tercera vez: «Aquí estoy yo desde hace nueve años, resistiendo porque me quieren destruir. ¡Aquí estaré siempre!».

Fuente El Mundo de España

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