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Del Discurso Político: De Ollas y sus Montadas Por José Cándido

La mia que sea a la leña, (claro por aquello de que no hay gas doméstico en todo el país) sancochera, con huesito rojo, pata e ganao, panza, lagarto, costilla, ahuyama, yuca, ñame, ocumo, apio, jojoto, topocho, cebolla, cebollin, pimenton, aji dulce, orégano y aliño verde, espesa y reposada; al son del joropo relancino y el sonido de las 32 cuerdas del arpa de Chente Bonilla.

Montar una olla. Se emplea básicamente al término o lenguaje periodístico, que significa, repetir desde otro ángulo una informacion que antes se ha dado a conocer, es un recurso que se usa, con no poca frecuencia en las salas de redacción, para continuar una serie informativa de algún hecho noticioso.

Para la política criolla, este término se viene utilizando con mucha frecuencia, referenciando a la forma picaresca y vil, con que actúan los adversarios a una rivalidad política; de allí que nuestra Nuestra Nación, desde su descubrimiento, ha estado inmersa, en un sin números de acontecimientos políticos, que en el tiempo siempre han sido de la misma naturaleza, solo cambia el tiempo, los actores y algunas formas del accionar dada la evolución de la humanidad, conjuras, conspiraciones, celadas, confabulación, insidia, complot, maquinaciones, montada de ollas y las funestas delaciones; unas a la emancipación del territorio, otras a la libertad de la nación, otras a la toma del poder del país, unas y otras con desenlaces fatídicos para un grupo de venezolanos que se han hecho partícipes de tales desvelos; el 13 de julio de 1797, se da la primera, a relevancia de la historia, fue la de Gual y España, siendo este el primer movimiento independentista, que pretende liberar a venezuela del colonialismo del imperio español, por cierto iniciado por la Guaira, antigua Capitanía General de Venezuela; siendo Manuel Gual Capitán de infantería, hijo del coronel español Mateo Gual y Jose Maria España, quien desempeñaba el cargo de teniente de justicia en Macuto,  procurando la implantación de un sistema Republicano y la abolición de la esclavitud, cuyo movimiento fue delatado, los apresaron a 49 criollos y a 21 español, Gual y España escaparon de la celada, luego España regresó en secreto, lo atraparon y condenaron a muerte; resultado de esa gesta los derechos del hombre y los ciudadanos. Hoy dirían los entendidos de la jerga política, montaron en la olla a Gual y a España; en lo adelante le siguieron varias intentonas incluyendo la de los mantuanos, hasta que llegamos a 1810 con la gesta de la independencia de la República de Venezuela.

Pero en la historia de la política venezolana, quien más sufrió en vida y luego de su muerte, montadas de olla, fue mi primo, el Libertador de las Américas, Simón José Antonio de la Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, quien a sus 47 años luego de tantas hazañas, fruto vivo de su amor ferviente, por la libertad de las naciones y de sus ciudadanos y de un sin números de atentados contra su vida, huyendo de sus enemigos colombianos, quienes trataron por última vez de asesinarlo, en el palacio presidencial de Bogotá, llega a la quinta San Pedro de Alejandrino, atendiendo una invitación de su amigo dueño de la antigua hacienda de explotación de ron, miel y panelera, el español don Joaquín de Mier y Benítez, quedó postrado en una pequeña habitación de la quinta, aquejado de un catarro pulmonar, que lo conmina a la muerte, solo, y traicionado por sus más cercanos allegados, totalmente consumido, mas por la pena, porque glorias tuvo muchas, con un peso de 38 kilos, con sus últimas fuerzas, dijo tres proclamas; hemos arado en el mar; y ahora cómo salgo yo de este laberinto; y la última, donde dice COLOMBIANOS mis últimos votos son por la felicidad de la patria; si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro, y expiró; el médico francés Alejandro Próspero Reverend, contratado por el general Mariano Montilla el último de los mohicanos que lo acompañó, quien con inundación de un mar de lágrimas en los ojos dijo Ha muerto el Sol de Colombia,  para que atendiera al padre de la patria,  describió en el diagnóstico o parte médico, luego de la autopsia de rigor,  fue por tisis tuberculosa, derivado de un catarro pulmonar mal curado en el tiempo; luego de años luces, los comunistas criollos vuelven a montar en la olla a nuestro Libertador, siendo que el malandro de Sabaneta, el 28 de enero del 2008, dictó un decreto Nro. 5834, creando una comisión socialista, digo científica, presidida por el genetista español José Antonio Lorente para exhumar los restos del libertador para verificar la identidad y si la tuberculosis fue la causa de la muerte; pero la verdad es que fue una verdadera montada de olla, hacia el libertador de las Américas y los venezolanos, por cuanto tal comisión en realidad estaba conformada por santeros babalaos cubanos, españoles y africanos, siendo la exhumación una escusa para la práctica de rituales satánicos con los restos de bolívar para mantenerse en el poder; lo que le valió de poco, por cuanto poco meses después era cadáver, y hoy disfruta en conjunto, con demás dictadores del mundo, las flamas del infierno.  

Entre guerras civiles, golpes de estado, traiciones, celadas y delaciones transcurrieron etapas de la vida política venezolana, hasta el 19 de diciembre de 1908, fecha en la que el general Juan Vicente Gómez, monta en la olla, a su compadre, el presidente constitucional de Venezuela, Cipriano Castro, quien gobierna los destinos de nuestra nación de manera dictatorial hasta su muerte en el año 1935; siendo vicepresidente ejecutivo de la república, a la salida del país del presidente Cipriano Castro; realizó cambios en su condición de presidente encargado, adjudicándose poderes especiales por encima de la constitución de 1904, argumentando para ello, un supuesto complot para asesinarlo, conspiración esta, que nunca fue comprobada; convirtiéndose en una verdadera olla, contra el presidente Castro, puesta a la luz, la real razón, la tejedura de un golpe de Estado, apoyándose en comerciantes y ganaderos aliados suyos, dando el escardillo contra el orden constitucional, destituyendo a los jefes militares y ministros afectos al presidente Castro, ordenado además un juicio a él y a sus partidarios por un supuesto intento de asesinato contra el benemérito. Pero como el que mata a hierro, no puede morir a sombrerazos, ya por allí andaban la generación del 28 urdiendo un plan para montar en la olla, al de la mulera, el Liberal Restaurador.

En la búsqueda de libertades políticas y económicas un grupo de exiliados de 12 venezolanos, venían urdiendo un plan para montar en la olla, al de la mulera, al liberal Restaurador; allí en la ciudad de barranquilla firmaron un documento el 22 de marzo de 1931, el cual se conoce como el plan de Barranquilla, basado dicho documento en las criticas al gomecismo quien gobernó durante 27 años, al caudillismo, a las empresas trasnacionales, el latifundismo y el Capitalismo, que para algunos entendidos es el manifiesto o programa de la Agrupación  Revolucionaria de Izquierda (ARDI), predecesora al partido Acción Democrática, liderados les guste o no, por el padre de la Democracia en América latina, don Rómulo Betancourt, siendo un plan de naturaleza marxista, avocándose a la protección efectiva del proletariado, la lucha de clases, la libertad de prensa y la alfabetización, convirtiéndose en la realidad, en la primera gran propuesta socialdemócrata para Venezuela, cuyo plan se puso en marcha a media máquina luego de instalarse la junta de gobierno de 1945; antes de ello, a la muerte del benemérito toma el coroto, el general Eleazar López Contreras, quien por cierto hizo varias montadas de olla, pero la ruin, fue la que por falta de testículos, en una amenaza de Colombia de invadir Venezuela, el pajarraco firmó un tratado con el presidente neogranadino Eduardo Santos, donde le cedimos a los paisas 108 kilómetros cuadrados de Nuestro Territorio en los llanos occidentales el 5 de abril de 1941, denominado laudo territorial en la villa del rosario; luego de esta montada de olla contra los venezolanos; llega la primera real montada de olla de los civiles contra los militares, mejor conocida como el trienio Adeco 1945-1948, hasta que nuevamente los militares montan en la olla a los civiles, esta vez rueda la cabeza del insigne venezolano, la luz de doña Bárbara, el poeta, escritor y político criollo, Rómulo Gallegos, en una escaramuza militar se monta en la presidencia el General Marcos Pérez Jiménez, hasta el 1958, cuando de nuevo los civiles montan en la olla a los militares, esta vez acompañados de todos los ciudadanos que se le había agotado la paciencia de los desmanes de la bota militar.

Un poco de luz puede dejar atrás, mucha o tanta oscuridad, con la caída del dictador Pérez Jiménez, se logra un acuerdo para establecer una junta de gobierno, el cual fue encabezada por el vicealmirante Wolfgang Larrazábal para ir a las segundas elecciones libres, resultando electo, por el voto de los ciudadanos don Rómulo Betancourt, padre de la democracia; en lo adelante, se devinieron días de muchas ollas, contra la democracia; mientras transcurría con muy buen pie y asiento político, para los venezolanos, mediante el Gran Pacto de Punto Fijo, los comunistas criollos excluidos de la gobernabilidad democrática, comenzaron a juntar la leña para montar su olla comunista contra la democracia imperante; mientras Adecos y Copeyanos disfrutaban las edulcoradas miles de la bonanza del petróleo, el ta barato, dame 2, embriagados de poder compartido, los comunistas juntaron varios hachos de leña, mediante un fructífero complot, decidieron montar la olla contra la democracia; luego que, el muchacho de Rubio, Carlos Andrés Pérez, nos guste o no, un gran Estadista y visionario implantara, medidas económicas trascendentales para modernizar y estabilizar el país económicamente, denominadas el Gran viraje, se prendió la mecha que dio calor a la olla, comenzando un 27 de febrero, terminando el 8 de marzo de 1989, denominado el caracazo, lo que dio paso a que los comunistas disfrazados de socialistas y corderitos, llegaran al poder y en mala hora, donde nuevamente los militares en un guiso, de comunistas y delincuentes toman el poder mediante el voto popular.

En lo adelante, luego de la victoria del comunismo contra la democracia, se devinieron varias montadas de ollas, esta vez, con la participación en cohabitación del establishment opositor perteneciente a la internacional socialista, quien poco a poco fue recogiendo su leñita, para también montar ollas, cuyo resultado devino en lo de siempre, pesares para los venezolanos; quizás las más grandes de las ollas montada fue la destrucción del país, hasta llegar al complemento de lo que hoy somos como nación, presos y en cautiverio, donde solo el 2% de los venezolanos puede costear el sustento, bajo el secuestro, que mantiene el gobierno ahora por 30 días más; pero no podemos olvidar que montaron una olla, con mucho sazón, al diseminar a lo largo y ancho del país la configuración de 110 bandas armadas delictivas que responde de manera exclusiva al presidente, prófugo de la justicia internacional, como reo de delitos comunes; quienes son los encargados de mantener a los ciudadanos en continuo cautiverio, presos del miedo; se junta el hambre con la miseria, militares, comunistas y delincuentes asociados, para mantener el poder, montaron una olla con gas de Pdvsa al infiltrar la oposición venezolana, en el exilio, utilizando aquello de, dejar pasar, dejar hacer; al mejor estilo del benemérito, quien fue el primero que utilizó esta técnica, de fraguar, infiltrar y financiar un golpe de estado, para terminar en una simple muerte y detención de sus participantes y frustración para un país, que anhela salir en aquel momento, de la dictadura del Gomecismo; hoy salir del comunismo y la banda de delincuentes que conforman la empresa criminal que nos gobierna; así y del mismo modo terminó la Operación Gedeón, financiación, delación, infiltración, muerte y destrucción de sus participantes y frustración para un país casi en estado vegetativo; utilizando el mismo guión y el mismo libreto de, el de la Mulera, el Liberal Restaurador.

Con tantas cosas y vicisitudes que vivimos los venezolanos, uno en su ignorancia no entiende cómo es que, a estas alturas, aún no se ha pedido la coalición Internacional, para salir de estos delincuentes y prófugos de la justicia, que nos gobiernan; para ello solo tengo una respuesta; tiene el establishment opositor socialista, sus ollas montadas, y es que las tiene, de otro modo nada justifica que el diputado Guaidó, no haya pedido la activación del 187.N11, o la coalición de paz, para restaurar la democracia de nuestra venezuela; pues una de esas ollas montadas desde hace rato le están sirviendo a sus comensales, las 4 ONGS, que recibieron la plata del USAID, pertenecientes al G4, es a través de estas ongs, donde van a parar los fondos que la comunidad internacional a enviado para ayudar a salir de la dictadura, que por cierto son millones de $, que se han robado, además del Cucutazo; pero también está la olla, de los bonos de la deuda pública, donde la mayoría de los tenedores son los bolichicos, de allí la displicencia para financiar a los miembros de la AN, encargados de dar el visto bueno para su pago; pero la más grande de las ollas es la cohabitación socialista, para mantener a los delincuentes en el poder en desmedro de 32 millones de conciudadanos venezolanos; las aguas siguen su curso, y aunque se vean mansas y reposadas, la verdad es que, en el fondo hay remolinos y borbollones, y mas temprano, de lo que muchos se imaginan, esta situación dará un giro de 182 grados, que dejara el campo libre para la restauración de la democracia en nuestra maltrecha Nación, y somos los ciudadanos de Rectitud y Justicia los encargados de echar andar el carrusel de la libertad; nuestro Dios nos dará la victoria.      

Dios y soberanía

MovCívicoRepublicanodVnla@gmail.com.

José Cándido

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