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Del Subsuelo al Ciudadano: La Viabilidad y los Desafíos de Adaptar el Modelo Noruego a Venezuela. Por: Ricardo Ojeda Salazar

Un análisis sobre el futuro institucional y energético venezolano.

Durante décadas, la relación entre el venezolano y su riqueza hidrocarburífera ha estado marcada por un espejismo: el mito del «Estado rentista redistribuidor». Tras el desmantelamiento operativo de la industria, el hiperendeudamiento y la volátil coyuntura geopolítica que atraviesa el país, el debate energético exige pasar del mesianismo al diseño institucional. En este escenario, el modelo noruego de gestión petrolera surge como el estándar de oro al que Venezuela debería aspirar.

Sin embargo, la verdadera pregunta no es si el modelo de Noruega es deseable —puesto que existe consenso sobre sus virtudes—, sino cómo implementarlo en la realidad jurídica, macroeconómica y geopolítica venezolana, y cuáles son sus posibilidades reales de éxito a mediano y largo plazo.

1. El Diagnóstico Coyuntural: De la Renta Discrecional a la Quiebra Operativa

Para sembrar el petróleo al estilo escandinavo, primero hay que extraerlo. Noruega construyó su Government Pension Fund Global (GPFG) sobre tres pilares: seguridad jurídica, un fisco disciplinado que capta hasta el 78% de la renta operativa, y una producción estable gestionada con rigor técnico.

En contraste, la coyuntura venezolana presenta trabas estructurales severas:

 * Colapso operativo y financiero: A diferencia de la Noruega de los años setenta, la Venezuela de hoy enfrenta pasivos financieros multimillonarios, litigios arbitrales internacionales y una infraestructura petrolera envejecida y desmantelada.

 * La trampa de la captación tributaria: Exigir tasas impositivas cercanas al 78% en el contexto venezolano actual ahuyentaría la inversión privada directa. Las recientes reformas a la Ley Orgánica de Hidrocarburos han tenido que flexibilizar regalías y abrir esquema contractuales para atraer capitales de riesgo.

 * El reto de la liquidez inmediata: Noruega creó su fondo cuando ya cubría holgadamente sus necesidades básicas. Venezuela, por el contrario, requiere atender de inmediato emergencias complejas en materia de infraestructura, red eléctrica, salud y servicios públicos.

2. Los Criterios de Implementación: Un Modelo Escandinavo.

La aplicación del modelo noruego en Venezuela no puede ser un trasplante automático; debe responder a un plan por fases respaldado por arquitectura constitucional e internacional.

A. Criterios Constitucionales y Legales

El corazón del modelo noruego es el blindaje contra la discrecionalidad política. Para Venezuela, esto implica:

 * Autonomía Constitucional del Fondo: El Fondo de Estabilización y Patrimonio Intergeneracional debe estar consagrado en la Constitución como un ente autónomo con personalidad jurídica propia, inmune a decretos ejecutivos de emergencia.

 * Regla Fiscal de Oro (Handlingsregelen Venezolana): Es imprescindible establecer por ley que el Estado solo podrá utilizar un porcentaje máximo fijo (por ejemplo, entre el 3% y el 4% del rendimiento real anual generado por el fondo) para balancear el presupuesto nacional. El capital semilla no se toca.

 * Gestión Directa e Independiente: La administración de los activos del fondo no debe recaer en el Ministerio de Finanzas ni en PDVSA, sino en un comité técnico independiente bajo la tutela del Banco Central de Venezuela, con auditorías internacionales permanentes.

B. Geopolítica y Mercado Internacional

Noruega invierte el 100% del capital de su fondo fuera de sus fronteras para evitar inflar la economía local y protegerse de fluctuaciones internas. Venezuela debe adaptar esta visión:

 * Reinserción en Mercados Financieros: El éxito de un fondo soberano depende de la capacidad del país para interactuar con los mercados globales de capitales sin sanciones ni riesgos de embargo por parte de acreedores.

 * Alineación con la Transición Energética: El petróleo venezolano debe extraerse aceleradamente en la ventana temporal antes de la descarbonización global. Las ganancias del crudo deben financiar de inmediato un fondo soberano que no solo invierta en acciones internacionales, sino que asegure la transición energética interna del país.

3. Hoja de Ruta: Posibilidades a Mediano y Largo Plazo

Proponer la creación inmediata de un fondo de acumulación masiva mientras el país enfrenta urgencias presupuestarias inmediatas sería poco realista. La implementación debe plantearse mediante una estrategia de dos tiempos:

FASE 1: Mediano Plazo (Años 1 al 5)         

FASE 2: Largo Plazo (Año 5 en adelante)

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│ • Reconstrucción operativa y marco legal│ 

 |   • Transición a Fondo Patrimonio Global  │

│ • Activación de Fondo de Estabilización │ 

│ • Aplicación estricta de Regla Fiscal       │

│ • Absorción de volatilidad de precios      │ 

│ • Rendimientos para Estado de Bienestar │

└──────────────────────────|

Mediano Plazo (1 a 5 años): El Fondo de Estabilización Fiscal

En una primera etapa, los ingresos petroleros deben dividirse prioritariamente en tres destinos: la atención a la emergencia humanitaria e infraestructura básica, el pago sostenible de reestructuración de deuda y la capitalización de un Fondo de Estabilización Macroeconómica. Este fondo inicial no buscará acumular riqueza intergeneracional aún, sino amortiguar los ciclos de caída de precios del crudo y estabilizar la moneda nacional.

Largo Plazo (5 a 15 años): El Fondo de Patrimonio Intergeneracional

Una vez que la producción se consolide, la economía se diversifique y los servicios públicos muestren recuperación, se activa automáticamente la regla de transferencia hacia el Fondo Soberano Intergeneracional. A partir de este momento, los dividendos de las inversiones internacionales alimentarán de forma transparente la educación superior, la investigación científica, la salud pública y el sistema de pensiones.

Conclusión

El modelo noruego no es un milagro económico; es el resultado de la disciplina institucional y la responsabilidad política. Para Venezuela, la viabilidad de adaptar este esquema no reside en la abundancia del recurso en el subsuelo, sino en la capacidad colectiva de acordar un pacto nacional de gobernanza.

A mediano plazo, el país debe enfocarse en reconstruir la certeza jurídica y estabilizar sus cuentas. A largo plazo, la creación de un fondo protegido constitucionalmente representa la única garantía real de que el petróleo deje de ser una condena a la volatilidad política y se transforme, finalmente, en un derecho patrimonial tangible para cada ciudadano venezolano.

**Director General del Grupo Lucha por la Democracia.

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