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¡El acertijo de la coma!, Por David Figueroa Díaz


El apagón nacional de la madrugada del viernes 17 de los corrientes, que en algunas partes de Venezuela se prolongó por casi diez horas, y afectó el día a día de los habitantes de este país, no me permitió elaborar y menos aun enviar el artículo correspondiente de la semana pasada. Estuvo fuera de servicio la mayor fuente de energía eléctrica, como lo es Guri, conocida otrora como Complejo Hidroeléctrico Raúl Leoni, localizada en el estado Bolívar, al sur de esta nación.

Por tal motivo pido disculpas, y aunque siempre trato de tomar previsiones, la inestabilidad en el sistema interconectado nacional no permite otra cosa que no sea mantenerse a la espera de una falla. Me comprometo una vez más en hacer todo lo posible por no faltar a la cita de los sábados.

No tenía previsto hablar del uso de la coma, asunto del que ya perdí la cuenta de las veces que lo expuesto; pero por la aparición en la red social Facebook de un acertijo gramatical, que me llamó la atención y que he compartido varias veces en mi estado de WhatsApp, he encontrado propicia la ocasión para una vez más volver de forma volandera sobre el uso de la coma y del punto y coma, en una forma sencilla que contribuya con la disipación de las dudas, con los casos más frecuentes en los que es indispensable el referido signo.

La coma es el signo que más dudas e impropiedades genera, y por eso una considerable cantidad de faltas tienen como base su ausencia. Con el acertijo al que aludí en el párrafo anterior, se podrán despejar muchas dudas: «Leandro, mi hermano; Diego, mi primo; Verónica, mi tía y yo». ¿Cuántas personas son?

Cualquier lector descuidado pudiera decir que hay siete, como ha ocurrido con algunos lectores y seguidores de mis publicaciones; pero si se detalla, podrá encontrarse que en ese enunciado solo se nombran cinco personas. ¿Por qué? Porque Leandro y mi hermano son una misma; igual ocurre con Diego, mi primo ¡Lo demás es carpintería!

En el ejemplo mostrado, la coma introduce un inciso para indicar que Leandro y Diego son mi hermano y mi primo, respectivamente. También pudo haberse escrito de otra forma, sin el punto y coma: «Leandro, Diego, Verónica, mi tía y yo»; pero siempre serán las mismas cinco personas. Se coloca el punto y coma ex profeso, para resaltar que la coma y el otro signo antes nombrado tienen una sutil diferencia que conviene conocer en función de usarlos adecuadamente.

La coma tiene múltiples usos; pero en este artículo sólo mencionaré algunos, sobre todo en los casos en los que más se incurre en faltas. Se emplea para separar elementos en serie: azúcar, sal, harina, ron, cerveza. Hay algunos redactores que no lo colocan, y solo por adivinación podrá saberse qué es lo que desean expresar. Otros, más atrevidos, usan el guión.

Entre frases u oraciones de construcción semejante: «Comió fresas con crema, peras con azúcar, manzanas bañadas en miel, duraznos en almíbar y uvas sin nada».

Antes y después de una inversión sintáctica: «Las muchachas desafiaron al director»; «A las tres de la tarde, las muchachas desafiaron al director»; «Las muchachas, las tres de la tarde, desafiaron al director». En este caso el redactor puede varias la sintaxis, y por eso la o las oraciones pueden tener distintas formas, como se los muestro en este escrito.

Existen otros usos, que el catedrático mexicano Sandro Cohen los ha agrupado en diez, por ser los más comunes. Hay otro que también está en la selección de Cohen, como el uso antes y después de un vocativo: «Buenos días, señores»; «Feliz Navidad, mi amor», «María, por favor no regreses tarde»; «Saludos, mi estimado director»; «Feliz cumpleaños, mi apreciado pariente»: Entiéndase por vocativo la persona o cosa personificada a la que se nombra.

En los ejemplos mostrados los vocativos son: señores, mi amor, María, mi estimado director, mi apreciado pariente.

En cuanto al punto y coma no voy a profundizar, pues tomaría mucho espacio, más del que dispongo. Sin embargo, es prudente señalar que «sirve para separar oraciones entre cuyo sentido hay proximidad, y por excepción, frases largas, semejantes en serie». Si se usa solo una coma, puede haber confusión en una oración: «La primera parte de la obra era interesante; la segunda, insípida; la tercera, francamente aburrida».

Es el mismo caso de cuando se nombran personas y sus cargos u oficios. Se debe tener presente que el nombre se separa del cargo con coma, y este del nombre, con punto y coma: José Vásquez Manzano, director; Witman Rodríguez, jefe de redacción; Juana Inés Molina, coordinadora de impresos; Héctor González Burgos, jefe de producción audiovisual. Si se colocara solo la coma, sería difícil saber quién es qué.

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