Si algo tenemos claro los venezolanos, aun con el «auge rastrero» en el país de la malévola revolución del siglo XXI, es el amor impregnado e irrestricto, desde 1958 a 1998, por la democracia y, por supuesto, por la libertad.
La democracia fija sus propias reglas para enaltecer en tiempo y espacio su institucionalidad estructural. Allí es la Constitución Nacional (CN) su protagonista esencial. Cuando un gobernante irrespeta esa CN se genera de manera sistémica, consecuencias tangibles inmediatas: «erosión del Estado de Derecho, la pérdida de legitimidad y confianza ciudadana, la institucionalidad política y social, el debilitamiento de las instituciones democráticas y la violación de los derechos fundamentales de las personas».
En Venezuela, la CN siempre representó una «piedra de tranca» para los dos inquilinos: el del averno y el del MDC de Brooklyn y para su régimen de triangulación mortal. Ellos la violaron constantemente y el Tutelaje Impositivo Cooperante (TIC) «parte activa» de lo anterior, continúa en ello. Hasta el día de hoy, se puede decir con propiedad analítica, que 345/350 artículos han sufrido en flagrancia, el embate de la furia contra la sociedad. A pesar de esa actitud antiparabólica de los personajes de marras precitados con la CN, será en ella donde nos basaremos los venezolanos para «recomponer e institucionalizar» nuestro país, y además, será también, la luz terrenal que junto a la luminosidad divina harán justicia contra aquellos que, generaron la tragedia nacional contra el pueblo venezolano.
Es importante señalar que, nuestra CN en si misma, y por su estructura normativa no es, comunista, fascista, nazista y mucho menos un canal que alimente el carácter mafioso de «alacranes» y del PSUV. De manera tal, que esa concepción que han querido imponer en el país de que, el Estado representa el dominio de una clase, la cual ejerce desde el poder, bajo la máscara del equilibrio y de la justicia su propia y particular dominación, convirtiéndo al Estado y al gobierno, en una misma cosa, aunque no lo desean, llegó a su final. El 03 de enero las cosas plantearon una relación distinta entre las fuentes de poder TIC – TUTOR, donde éste último, asume el control y el primero se convierte en tutelado. Se debe entender que, la única manera de instucionalizar el Estado, es la aplicación taxativa de la CN, «no se nos olvide eso».
La detención del precitado inquilino, quien se robó las elecciones presidenciales, asumía una usurpación y, como tal, en la búsqueda del rescate del Estado de Derecho, se debe declarar una «ausencia absoluta». El TIC en su acostumbrado «silogismo», retrógrado de pensamiento y de interpretación de su propia realidad, en conjunción con el TSJ, quieren tomar decisiones al respecto, totalmente contraria a la CN, en la búsqueda ilegítima de permanecer en el poder. Nos opondremos siempre a ese «silogismo negativo». Una sociedad democrática implantada en la conciencia ciudadana durante muchos años, como la venezolana, sostenida en tiempo y espacio en el ámbito de la paz y la armonía entre sus integrantes, tiene un reto bastante diligente en no permitir, apegado al Estado de Derecho que, el TIC en unión malvada, con pseudo opositores y otros enchufados, terminen por silenciar a la justicia. Las demandas de nuestro pueblo, en lo politico, económico y social por el rescate de la democracia y la libertad, no se pueden apagar, por el contrario, TODOS debemos participar.
Para desgracia total, y para darle fuerza al planteamiento, quien está al frente del TIC, ejerce un rol denigrante, de baja conceptualización ética. Sus discursos están fuera del contexto lógico y reflejan un índice de ineptitud y de ausencia de talante democrático. Ésta, a lo interno, tiene un discurso peyorativo de
mucha fuerza ideológica con la intención de simular poder, al mismo tiempo está alejado del desarrollo y de la riqueza de su pueblo. A lo externo, con el TUTOR, se «parte como una galleta» y le complace en lo que pida e intenta, bajo un simulacro pueril, convencerlo de que no es el momento de hacer elecciones y así jugar al tiempo para permanecer ellos en el poder. En el poder se hacen rodear de personas con un amplio «prontuario delictivo», muchos de ellos sancionados por EE.UU y la UE, y otros, con recompensas por su captura. «Todos unas joyitas».
El TIC desea permanecer en el poder y eso significa que: la migración continuará; el hambre endurecerá su acción en la destrucción física y mental de los ciudadanos; la inflación agarrará su cauce de años atrás (800% anual), y los trabajadores, jubilados y pensionados seguirán con la cruz a cuestas.Veremos un dólar que, al sol de hoy, se incrementa y se calcula que para el mes de julio (según economistas expertos) estará en el orden de 800 – 900 Bs, el cambio por un dólar.
El 01 de mayo, darán noticias que incentivará, ineluctablemente, la presencia sindical y social en acciones de calle y hasta con paralización del país. El TIC fue parte de los 27 años de la “revolución malévola”, (ellos son el problema y no pueden consecuencialmente, ser parte de la solución) y su estrategia continuada es, ajustarse al pasado: nunca existió una política económica sostenible en el tiempo, con decisiones tomadas de manera científica para darle fortalecimiento, sino que producen aventuras orgásmicas mentales que, los hace alegrarse por cualquier evento coyuntural que se produzca y que es producto del esfuerzo de sectores no gubernamentales.
Después de la gran derrota que el pueblo les dió el 28J en las elecciones presidenciales y del robo electoral realizado con alevosía, no puede representar un desinterés por la democracia. Precisamente eso es lo quieren ellos. Se hace necesario insistir en reafirmar nuestra fe en la democracia y nuestro compromiso democrático.
La democracia, más que un sistema político, es un sistema de pensamiento y de valores; una cultura, la más propicia a la convivencia humana y a la consecución del bien común. La democracia es convivencia, es tolerancia, pluralismo, solidaridad, respeto a los derechos de los demás, división efectiva de los poderes, responsabilidad administrativa y alternabilidad en el poder con garantías para todos y respeto al derecho de las minorías. En la época moderna se agrega la vigencia de los derechos humanos, sustentados en dos principios fundamentales: la libertad de la condición humana y a su dignidad como factor preponderante. Todos somos llamados a exponer nuestras opiniones sobre los asuntos públicos.
Es obvio, y de allí su gran fracaso, del porqué el TIC atenta contra la democracia; juega, siendo una minoría constatada, a la fuerza militar, policial y mercenarios, continuar con las detenciones de entes políticos, para que el pueblo pierda la fe en la democracia. La democracia venezolana está taxativamente expuesta en nuestra CN y lo peor, para ellos, es que también está presente, en la conciencia de la gran mayoría de su población. No respetar la democracia y sus reglas tiene al régimen como parias internacionales. Haberse robado las elecciones les trajo menos dividendos políticos y más rechazo colectivo. El único camino que les queda es aceptar reglas democráticas, y, para eso los venezolanos, «lo reitero sin ambages», ya estamos en la calle y no saldemos de allí, hasta que el cambio politico liderizado por María Corina se haga realidad y eso significa, ser la Próxima Presidente de la República.
Sin embargo, es preciso ahondar en nuestra realidad interna que, en todo proceso de toma de decisiones, el tiempo y su sabia administración es variable esencial para la política. Más si se consideran que el efecto de tales decisiones no puede despacharse con la rigidez del «fiat iustitia et pereat mundus».
Para el cambio necesario, elecciones presidenciales.
Profesor Universitario.
marlons.jimenez55@gmail.com
@marlonj03650037.
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