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El desabastecimiento y la inflación se agravarán con las nuevas medidas económicas

La administración de Nicolás Maduro, en medio de la crisis que atraviesa el país producto de la propagación del coronavirus, ha decidido retomar los controles de precios como medida para frenar la especulación de precios.

Se trata de volver a una práctica que en el pasado solo generó un gran mercado negro y hambre para el grueso de los venezolanos. Expertos consultados por Venepress no auguran, en esta oportunidad, un resultado distinto.

El economista Jesús Casique, sostuvo que esta modalidad de alguna u otra manera ha seguidomientras que el Estado se ha hecho de “la vista gorda”, argumentando la existencia de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socio Económicos (Sundde).

“Lo que tenemos es un tipo de cambio desbordado”, apuntó, a la vez que comentó que este “no se puede controlar”.

Determinó que la regularización de 27 productos bajo un control de precios “no funcionan” porque “generan corrupción y escasez”.

A pesar de que afirmó que se tendrá que esperar hasta enero de 2021 para medir las consecuencias de estas medidas en pleno confinamiento y saber de qué manera se podría solucionar, reiteró que la inflación continuará y aumentarán “por las relaciones de control del precio” por parte del “Banco Central de Venezuela (BCV).

Por los momentos, mantuvo que es necesario “dejar de monetizar los déficit fiscales” que los finanza el BCV.

El politólogo Carlos Sánchez aseveró que “están aprovechando el coronavirus para mantener su régimen de facto” y de esta manera dar mayor opresión por la fuerza y amenaza por el hambre. Recalcó que las cifras de desabastecimiento podrían ser las mismas o por encima a las de Cuba.

Es por ello que mencionó que estos controles “no deberían aplicarse”, más bien, “lo mejor es que el mercado este libre”; sin embargo, para que esto funcione “se necesita la libertad de producción”, punto del cual carece el país.

Agregó que esta es una manera de “jugar” con tres elementos: hambre, corrupción y opresión, que podrían repetirse y agravarse.

Sánchez también subrayó que “estamos en la etapa final de las medidas de Maduro”.

La economista Tamara Herrera enfatizó que una inmediata preocupación es la “reposición de los inventarios confiscados y la producción de los bienes”.

Acotó que no es “exactamente lo esperado en estos momentos”, debido a que “las medidas de contención de Covid-19 y la escasez de combustible requieren continuar facilitando las operaciones de la industria de alimentos y bienes esenciales”.

“El retorno abrupto de acciones y retóricas hostiles a la producción que echan por tierra la frágil permisividad”, comentó tras recalcar que esto oxigenó a la economía en 2019.

Explicó que a lo largo de los años la experiencia ha sido que los precios los colocan en “entredicho la sostenibilidad del proceso de producción y comercialización, dando lugar a escasez, comercialización informal con inflación más elevada de la que se quería aplacar y un precio del dólar ahora alimentado por incertidumbre”.

Sumó que las medidas “ya han generado la reacción inevitable”; por lo que, se ha de acelerar las “compras nerviosas, intensas alzas de precio, agotamiento de inventario”, y efecto en la moneda estadounidense.

“Antes de este retroceso en las políticas públicas, la semana pasada el precio del dólar acusó la mayor alza semanal registrada en el año (38%), incluso habiendo retrocedido cinco por ciento el viernes (hasta el jueves el alza era de 62%). Se acumula un incremento de 252% en lo que va del año”, puntualizó.

Desde otra perspectiva, el profesor y economista, Alexis Aponte, señaló que con estos “repuntes”, aunque se colocará los precios en bolívares, su foco será en divisas.

Sentenció que hace algunos años “el país estaba boyante de divisas”, pero al ver una baja y “para evitar que cayeran en los hombros de empresas privadas” decidieron aplicar esta medida con mayor hincapié.

A su juicio, hubiera sido mejor una “banda de precios” en el que se hubieses ajustado “los productores”.

Aponte expuso que regresará el mercado secundario, conocido como los “bachaqueros” lo que hará crecer “fuertemente la crisis” y con ello una “restricción” firme en los acceso a la movilidad, bienes y servicios.

Como consecuencia, opinó que las económicas son las más inmediatas, tomando de referencia a la cuarentena sin gasolina con medidas coercitivas en materia de producción de alimentos, sin estimar un panorama positivo. Con ello, mayor “anarquía y desorden”.

Por otra parte, el sociólogo Trino Márquez manifestó que lo que se ve venir es la regularización de precios que afectará en pérdidas a empresas y fabricas productoras que concluirá en escasez y aumento del mercado negro.

Siguiendo con la línea de los “bachaqueros”, adicionó la subida de costos de productos “muy prolongados” en aquellos lugares donde no haya puesto la mano el Estado.

En este sentido, “en vez de controlar la inflación se va a lograr todo lo contrario, se disparará”. Además de un incremento en la hambruna venezolana.

Para Márquez es necesario atacar el problema coyuntural, pero eso no será solo por el confinamiento sino de manera “permanente”.

Recalcó que el gobierno venezolano decide aplicar el control de precios porque es una forma de “aumentar las restricciones en las empresas privada”, sabiendo que “tiene que subir la oferta de bienes y servicios”.

“No hay manera de prepararse para estas medidas destructivas”, aclaró.

Cabe destacar que, para el año 2016 cuando se dio el colapso del bolívar y la caída en ingresos por el petróleo, el gobierno siguió ejerciendo un estricto control en los precios de los productos vendidos en supermercados.

Obligó a los empresarios del ramo de la alimentación a dejar de importar prácticamente todo porque iban a tener que vender con grandes pérdida, causando que las importaciones de alimentos cayeran en casi 50% con respecto al mismo periodo de 2015, a su vez, para este año, Venezuela comenzó a ser un país hiperinflacionario.

Cuatro años después, cuando este abril, la vicepresidente oficialista Delcy Rodríguez ordenó la “venta supervisada” para tres empresas: Alimentos Polar, Plumrose y el Matadero Industrial de Turmero en el estado Aragua, en la mente de los especialistas regresaron las colas nocturnas de los venezolanos para que al día siguiente pudieran adquirir algún producto básico que estuviese en sus posibilidades.

Y sin contar con que la mayoría puedan obtener una harina, una pasta o un aceite, afuera de los establecimientos indicados por el Estado, porque su costo será muy por encima de lo que se pueda pagar con un salario mínimo de cuatro dólares.

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