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El limbo infinito. Por: Soc. Énder Arenas Barrios

Al inicio del régimen chavista, con Chávez a la cabeza, un respetadísimo profesor y ex-rector de La Universidad del Zulia y magistrado de la sala Constitucional del TSJ, introdujo una expresión que hablaba temprano de la naturaleza del régimen que recién se inauguraba: “la transición infinita”. 27 años después, Donald Trump la trastoca en un “limbo” (que todo indica que él tiene la pretensión de que sea infinito). Algunos de Uds. dirán que “Limbo” y “Transición” remiten a un mismo estado de cambio, pero aquí, el limbo, lo trato como expresión diferenciada de “transición”, pues en todo caso, la transición alude a un estadio terrenal mientras que “el limbo”, decía mi abuela Ana, está situado entre el cielo y la tierra. Ella que era profundamente católica agregaba que era el sitio donde iban los bebés no bautizados. Allí vivían felices, aun cuando no estaba presente Dios. 

Bueno, Dante lo detalla de otra manera en el primer círculo del infierno, en la Divina Comedia, y lo describe como “un sitio de penumbra y melancolía donde las almas viven en un estado de vacío existencial conscientes de su separación eterna de Dios”.

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Cuando era niño la palabra “Limbo” siempre me produjo temor. Y este aumentaba cuando le preguntaba a mi abuela si yo fui bautizado y ella me respondía: “creo que sí”. Este temor me duró hasta que se le pregunté al más pragmático de la familia, mi abuelo Víctor y él me respondió: “es muy parecido al purgatorio, que no es un sitio, el limbo está en la tierra y es aquí donde la pasamos mal”

Mucho tiempo después, el papa Benedicto XVI, eliminó, como se lo merecía, al “Limbo” y determinó que se dejaran de pendejadas (bueno no lo dijo así) “Los niños no bautizados van al cielo”. Pero esa decisión no tuvo ningún efecto sobre mí, pues, ya, mi mamá me había confirmado que yo había sido bautizado, pero, ya me había convertido en un impenitente pecador.

Todo este largo introito es para referirme a la situación del país. Algunos pueden estar pensando que la nota de este sábado está escrita en un “tono religioso”(?), pero no es así, aunque ya algunos articulistas hablan del “Milagro Venezolano” y el santo que lo ha producido se llama Marco Rubio (ver la nota en «El Nacional”: Marco Rubio, el arquitecto del milagro venezolano, de Ivan Lozada). Claro, el señor que aparece en el documental: “La Guaira: Cuando se van las cámaras” en donde la Sra Susana Rafalli le pregunta porqué está en una carpa para fugiados si su casa no ha sido afectada por los terremotos, él le responde: “porque aquí me dan lo que no puedo tener si me quedo en mi casa, yo tengo cuatro años que no me cepillo los dientes con crema dental”, entonces, cuál milagro? Sr. Lozada. Si en nueve meses la gente sigue en el más bajo nivel de vida, si lo que vive puede llamarse así: sin electricidad, sin agua, sin un sistema de salud… saludable, con crisis en el sistema educativo, sin escuelas, sin maestros, sin profesores sus liceos y universidades, la mayoría en la diáspora o compartiendo su trabajo en la docencia con otros como, por ejemplo, vender fritangas y otras cosas.  

Nueve meses después del 3 de enero, el poder esta en las manos de los mismos de siempre.

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Con la expresión de “limbo” me refiero, entonces, a lo que ya se ha dicho en un sin número de veces en artículos de opinión; “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.

En el caso venezolano, esta frase de Gramsci en “Los Cuadernos de la cárcel”, no es tan cierta, porque el régimen venezolano no es que “no acaba de morir”, es que, el régimen chavista ya está muerto, solo que es un Zombi. 

Ya todos saben lo que es un Zombi. Solo para los efectos de esta nota les recuerdo, que, un Zombi es un cadáver que ha sido resucitado por medio de un “elemento mágico” (en este caso el elemento mágico ha sido la “traición” que culminó en la entrega de Maduro a la administración Trump y el uso de la fuerza por parte de este. Esto a pesar del último invento del régimen, que para salvarse de la acusación de traidores a Maduro ha inventado una disparatada operación a la que le puso de nombre “Azul celeste” y de este nombre nadie sabe porque). El caso, es que el régimen que ha sido impuesto, como todo zombi, como todo “muerto viviente”, obedece las órdenes de  aquel que lo reanimó, de quien lo resucitó y lo convirtió en esclavo.

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Aquí legítimo la expresión de “limbo” como el estado que actualmente vive el país como un estadio difuso, instalado en un “no espacio autónomo” (esto a pesar de lo que lo nuevo ya nació el 28 de julio de 2024, y que tiene en común con los bebés que están en el limbo, porque, en nuestro caso, fue impedido, por las malas, de ser bautizado), y donde el “dios” que nos tutela que se caracteriza por ser opaco, mentiroso y tramposo trajina con el régimen para mantenerlo en estado zombi.

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¿Cómo salir del limbo? Cómo salir de la condición Zombi?. Obviamente no podemos esperar a que Marco Rubio o Donald Trump den la bendición a las fuerzas democráticas venezolanas para dar inicio a una transición de verdad y no a este simulacro que se llama “el proceso de las tres fases” que a 9 meses de lo sucedido parecen congelarse en la fase de los negocios. 

¿Por qué lo harían? ( dar la bendición a las fuerzas democráticas)  si los hermanos Rodríguez han sido demasiados útiles en la conformación de pingües negocios que benefician a los norteamericanos, pero que no está claro cómo beneficia al pueblo venezolano, pues algunos ya comienzan a decir, como antes se decía de los adecos, que con “Maduro se vivía hasta mejor”.(Imaginense). Lo que no ha llegado a Venezuela, ha sido “la prosperidad atronadora” que es anunciada por Trump cada vez que asoma su cuerpo en las escalerillas del su avión.

Entonces, a la pregunta de cómo salir del limbo en donde estamos metidos y cómo salir de la condición zombi a la que nos redujo la administración Trump, la respuesta es obvia: la responsabilidad es de los venezolanos. 

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¿Cómo? presumo que debe hacer lo que todo movimiento subversivo contra un orden que oprime hace: moverse, constituir un sólido movimiento social que se convierta en el sujeto del cambio y superar su condición de ser simple objeto pasivo y de cálculo de quien dice ejercer el poder, esto es, ser el centro político y actor fundamental de la transición a un régimen constitucional y democratico. 

Esto es difícil? Claro que lo es ( tiene enemigos poderosos, por un lado al régimen, llamado ahora “el Rodrigato” a quien le dejaron intacto toda la estructura represiva del “madurismo”,  tiene como enemigo a uno más poderoso todavía representado por el “más conspicuo representante de la vergüenza ajena: Donald Trump”) pero, la entrada a la democracia no tiene otro protagonista que el pueblo venezolano, que ya demostró que puede ejercer el protagonismo del cambio, por ejemplo: su triunfo electoral del 28 de julio de 2024, que aún cuando ha sido poco reseñado, propició un cambio importante y el asomo de transformaciones político-culturales que están por sedimentarse. Otro ejemplo, más reciente, pues se suscitó la noche del jueves: el pueblo de Carora, superando el miedo, en un movimiento masivo, liberó a su exalcalde Javier Oropeza.

El pueblo venezolano, cuenta con un liderazgo, con un nuevo liderazgo (que a diferencia de lo que algunos sectores dicen no es un nuevo mesías), esta encarnado en MCM quien personifica una nueva sensibilidad, una revitalización de los afectos ( es notorio su narrativa político-emocional) que tiene la virtud de reactivar una dimensión que se había desvanecido con la muerte de Chávez. Ella, también, se ha hecho cargo de nuevas emociones que implican la revitalización de la vida social que el chavismo, de la etapa Maduro y de esta nueva etapa del chavismo que dirige los hermanos Rodríguez, habían aplanado.

Creo que todavía, aún, este nuevo clima de época caracterizado por los autoritarios populistas a nivel global y en nuestro caso particular por un tutelaje ofensivo que convierte el sistema político venezolano en un zombi, es decir en un esclavo obediente de las directrices tomadas en los EEUU, podemos decir que si se puede y tengo la certeza de que la lucha que se libre para lograr la independencia tiene sentido.

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