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El nuevo engaño de la dictadura: Cubanos podrán ser dueños de empresas privadas en la isla. Los cubanoamericanos no

Contra la pared por un levantamiento, una economía hundida y una pandemia incontrolada, el gobierno cubano va a permitir la creación de pequeñas y medianas empresas privadas por primera vez en décadas. Aún así, muchos sectores permanecerán en manos del Estado y los cubanos en el exterior no podrán ser propietarios.

Los cubanos no han podido ser dueños de un negocio desde 1968, cuando el gobierno de Fidel Castro confiscó los últimos establecimientos que aún estaban en manos privadas, desde bodegas hasta puestos de fritas. Cinco décadas después, la mayoría de las empresas estatales están en quiebra, la producción agrícola e industrial se ha desplomado y la escasez generalizada de alimentos, medicinas y productos básicos son la fachada pública del socialismo cubano.

“El mero hecho de que hayan hecho esto, sabiendo lo doloroso que es para algunas de las personas del Partido Comunista, es enorme”, dijo John Kavulich, quien ha estado siguiendo durante años los cambios en Cuba como presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council. “Hay pocas admisiones que el gobierno cubano podría hacer que demuestren mejor el fracaso de su sistema que este anuncio”.

Las nuevas leyes — publicadas la semana pasada en la Gaceta Oficial — también sientan las bases de lo que los expertos creen son los primeros pasos hacia una privatización velada mediante la reconversión de las empresas estatales en pequeñas y medianas empresas (pymes) que seguirán siendo propiedad del estado, pero que supuestamente actuarán de manera independiente.

El gobierno también autorizó cooperativas en algunas actividades distintas de la agricultura.

Pero por muy transformadores que puedan parecer estos cambios, vienen con varias limitaciones.

LOS CUBANOAMERICANOS NO PUEDEN SER DUEÑOS

Según el Decreto Ley 46 publicado la semana pasada, los cubanos podrán ser propietarios de empresas de hasta 100 socios y empleados, organizadas como Sociedades de Responsabilidad Limitada (SRLs). Aún así, solo aquellos que residen permanentemente en la isla pueden ser socios. La ley también considera la posibilidad de empresas “mixtas”, que la mayoría de los observadores interpretan como empresas conjuntas entre empresas privadas (incluida la inversión extranjera) y estatales, pero los detalles están “por determinarse”.

El anuncio que excluye a los cubanoamericanos y los cubanos que viven en otros países se produce después de que una funcionaria del gobierno dijo al Herald que la isla estaba abierta a la inversión cubanoamericana.

“Esto es un balde de agua fría”, dijo el abogado Pedro Freyre, quien asesora a empresas con negocios en Cuba y ha abogado por la expansión del sector privado de la isla. “Uno de los problemas fundamentales de la economía cubana es su falta de capital. Uno de los principales propósitos de esta estructura empresarial es la captación de capital. Si solo los cubanos que viven en la isla pueden ser socios y no tienen dinero, ¿de qué te sirve?”.

En elaboración por más de una década, la nueva legislación brindará reconocimiento legal a las miles de pequeñas empresas, desde paladares hasta los AirBnB, que florecieron bajo las regulaciones para el autoempleo. Esta última categoría seguirá abarcando a los pequeños negocios familiares o aquellos que tengan hasta tres empleados.

Los cubanoamericanos ya están apoyando a muchas de estas empresas a través de remesas, pero la comunidad cubanoamericana ha pedido durante mucho tiempo el reconocimiento del gobierno más allá de eso. Los emigrados cubanos pierden la mayoría de sus derechos de ciudadanía cuando abandonan el país. Ahora, eso también incluye ser socio de una empresa privada.

“El gobierno de Díaz-Canel ha declarado repetidamente que busca tanto estimular la inversión extranjera directa como mejorar la relación del estado con la diáspora cubana. Al negar a los emigrados cubanos el derecho a invertir en pequeñas y medianas empresas privadas, el gobierno cubano ha socavado efectivamente ambos objetivos ”, dijo Ricardo Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, una organización con sede en Washington, D.C., que promueve políticas de acercamiento a Cuba.

Herrero dijo que canalizar la inversión extranjera a empresas conjuntas con el estado tendrá un “efecto paralizador”, ya que la mayoría de los inversionistas cubanos serios en el exterior solo considerarán financiar empresas del sector privado.

“Además, la nueva ley representa otra oportunidad perdida por parte de este gobierno para mejorar las relaciones con la diáspora, ya que trata a los cubanos en el exterior, una vez más, como ciudadanos de segunda clase”, dijo.

Observadores de la realidad cubana esperan que este no sea el capítulo final y que el gobierno de la isla cambie las regulaciones para responder a la presión de los cubanoamericanos.

Algunos también creen que hay espacio en la ley para que los cubanoamericanos o incluso las empresas estadounidenses financien algunos de estos negocios, ya que establece en términos generales que estas empresas pueden buscar cualquier fuente de financiamiento “legal”. Dado que el embargo prohíbe en general este tipo de transacciones financieras, los miembros de la comunidad empresarial estadounidense pidieron a la administración de Biden, que está revisando su política hacia Cuba, que las permita.

DEMASIADOS CONTROLES

Los expertos quedaron impresionados por algunas de las características modernas de la ley, como el reconocimiento al modelo de Sociedad de Responsabilidad Limitada estadounidense. Pero señalan las numerosas restricciones y controles que aún persisten.

Al igual que las regulaciones anteriores sobre el trabajo por cuenta propia, el estado mantiene el control de la mayoría de los sectores económicos clave de la isla. Y los dueños de negocios tendrán que soportar un entorno general de estricto control y fuertes impuestos.

La banca, la inversión inmobiliaria y las telecomunicaciones están prohibidas, al igual que los servicios de electricidad, la minería, la producción de azúcar y tabaco y una larga lista de otras áreas prohibidas como la salud y la educación. Muchos otros profesionales como ingenieros, arquitectos y abogados no pueden establecer una práctica privada. Los artistas no pueden tener sus propias galerías ni los periodistas una agencia de noticias o un medio de comunicación.

Las nuevas empresas aprobadas pueden importar y exportar, pero el estado seguirá actuando como intermediario. Tendrán más flexibilidad para decidir sobre inversiones, salarios y precios. Al mismo tiempo, los emprendedores cubanos enfrentan varias restricciones, incluida la prohibición de poseer más de dos negocios.

Camilo Condis, un emprendedor cubano que trabaja en el sector privado de la construcción, dijo que eso es una limitación “muy grave”.

“Aquellos que más posibilidades tienen de invertir querrán diversificar su portafolio de inversiones e invertir en más de una empresa a la vez, pero no podrán hacerlo legalmente”, dijo. “Este es un error enorme y muestra una vez más el poco interés que tiene el gobierno de Cuba en la expansión del sector privado”.

Además, la ley establece límites al capital de las empresas, que “debe estar acorde con su nivel de actividad,” y cuando los socios quieren vender su participación, necesitan el visto bueno de otros socios. Las 175 páginas publicadas también detallan un proceso altamente burocrático para obtener licencias y pagar impuestos.

“No debemos subestimar que es un paso importante en el contexto cubano, pero el leitmotiv es ‘control, control, control’”, dijo Freyre. “Carece de audacia y del entendimiento fundamental de que este tipo de medidas no se toman para controlar o restringir, sino para facilitar la atracción de capital para que los negocios puedan prosperar”.

La vacilación en alejarse de una economía centralizada ha sido un serio obstáculo en los esfuerzos del gobierno cubano por implementar reformas de mercado en los últimos 30 años.

“Tanto el engendro de las pymes estatales como que no queda claro cómo las empresas privadas recibirán la inversión extranjera muestra que estos cambios son el resultado de complejas discusiones y negociaciones al interior del gobierno, en el que figuras con poder aún tienen dudas” sobre la propiedad privada , dijo el economista cubano Pavel Vidal, profesor de la Universidad Javeriana en Colombia.

Además de la burocracia excesiva y la falta de voluntad política, la anunciada expansión del sector privado enfrenta los mismos desafíos económicos que afectan actualmente a la economía del país, dijo Vidal. Eso incluye una alta inflación, una caída en el turismo, un peso débil y un aumento de las sanciones de Estados Unidos, por lo que cree que los cambios no tendrán un impacto positivo inmediato.

Hay muchas incógnitas con respecto a esos negocios, ya que los documentos publicados dicen que su implementación aún no se ha regulado. Pero según lo que trascendió, los directores de las empresas estatales podrían verse de repente actuando como “propietarios” de sus negocios. Según la constitución cubana, la propiedad estatal socialista “pertenece a todo el pueblo”, pero la nueva ley no otorga un estatus de socio a los empleados estatales que trabajen en estas nuevas empresas. En cambio, los socios serán “personas jurídicas” elegidas por el Ministerio de Economía.

“El estado siempre pudo crear entidades pequeñas y por cierto las tenía, y ahora es complejo asimilar que el estado le entregue a ciertos trabajadores la propiedad de la empresa a través de las SRLs,” comentó el economista cubano Omar Everleny.

Los despidos masivos también podrían estar en el horizonte, a través de la reducción de personal, ya que las pymes pueden decidir el tamaño de su fuerza laboral.

Las contradicciones en la nueva legislación son tales que, por una parte, indican que el Ministerio de Economía tiene un amplio poder para decidir los socios, el capital y las regulaciones de estas empresas. Al mismo tiempo, establece que serán “independientes” porque no están subordinadas a ninguna entidad estatal superior, como por ejemplo un ministerio.

Los observadores señalan que estas contradicciones en la ley son concesiones a los intransigentes del Partido Comunista. Hay dudas de que las pymes estatales tengan mucho impacto, ya que muchas no tienen mucho futuro, y que la mayoría de las empresas estatales están en quiebra. Pero otros ven la “semilla de la privatización” en su diseño.

“Los cubanos han tenido 30 años para ver lo que sucedió en la ex Unión Soviética y aprendieron de ello”, dijo Kavulich. “Pero al final, muchos coroneles y generales van a cambiar sus uniformes por trajes y guayaberas para hacerse cargo de empresas estatales”.

Fuente ElNuevoHerald.com

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