El Pentágono evalúa un drástico plan para retirar hasta la mitad de sus fuerzas militares desplegadas en el continente europeo, una medida que supondría el repliegue de entre 25.000 y 40.000 efectivos estadounidenses, además de buques, aviones y pertrechos de combate, según confirmaron fuentes oficiales a medios estadounidenses este jueves. La acción representaría la reducción más significativa de la presencia militar de Washington en Europa desde la caída de la Unión Soviética al término de la Guerra Fría.
Detalles del plan y países impactados
Estados Unidos mantiene actualmente un contingente aproximado de 80.000 soldados en territorio europeo. Los planes analizados en el Pentágono contemplan un recorte inicial de unos 25.000 efectivos, lo que equivale a un tercio de la fuerza total. Sin embargo, un funcionario estadounidense y una fuente con conocimiento del proceso señalaron que la reducción podría ampliarse hasta los 40.000 soldados, reduciendo a la mitad la presencia armada norteamericana en la región.
De concretarse la propuesta, naciones clave en la arquitectura defensiva aliada como Alemania, Italia y España figurarían entre los países más directamente afectados por el cierre de capacidades operativas y la retirada de personal.
Resistencia interna en el Pentágono y el límite del Congreso
La posibilidad de un repliegue masivo responde a intensos debates internos en el estamento de defensa de EE. UU. En junio pasado, el Pentágono ya había diseñado una propuesta para retirar a 25.000 efectivos, pero la medida se topó con barreras legales e institucionales, al amenazar con reducir el nivel de tropas por debajo del umbral mínimo de 76.000 uniformados fijado por el Congreso estadounidense.
Previo a asistir a la cumbre de ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas durante aquel mes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, pretendía formalizar el anuncio de retirada. Ante la fuerte oposición de los mandos militares y la presión legislativa, Hegseth pausó el anuncio e instauró en su lugar una revisión exhaustiva de seis meses sobre la postura de fuerza del Ejército estadounidense en suelo europeo.
Exigencias financieras a la OTAN y roces diplomáticos
La discusión sobre el repliegue coincide con las constantes críticas del presidente de EE. UU., Donald Trump, hacia la efectividad militar de los socios de la OTAN. El mandatario ha instado de forma reiterada a las capitales europeas a incrementar de manera sustancial sus presupuestos de defensa, exigiendo una meta de gasto del 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2035.
Las tensiones diplomáticas ya habían derivado en decisiones operativas el pasado 1 de mayo, cuando el Pentágono ordenó el retiro parcial de 5.000 soldados radicados en Alemania. Aquella decisión ocurrió tras los desacuerdos entre el presidente Trump y el canciller alemán, Friedrich Merz, surgidos por la falta de apoyo de Berlín a las operaciones de Washington en el conflicto con Irán. En su momento, la Casa Blanca advirtió que la salida de ese contingente inicial constituía únicamente el paso previo a un recorte mayor.
Consecuencias para el equilibrio estratégico de Europa
El eventual repliegue de decenas de miles de soldados ocurre mientras Washington negocia de forma paralela con el gobierno del presidente polaco, Karol Nawrocki, el posible establecimiento de una base militar permanente en Europa del Este, reorientando el eje geográfico de sus tropas hacia el flanco oriental.
No obstante, una reducción del 50 % del despliegue en las bases del centro y sur de Europa obligará a las capitales comunitarias a acelerar sus planes de autonomía estratégica, asumir mayores costos en defensa y asumir la responsabilidad primaria de la seguridad continental frente a una menor dependencia del paraguas militar estadounidense.
NAM/Agencias
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