Opinión

Elecciones en dictadura por Rafael Díaz Blanco

Modernamente democracia significa estado de derecho y garantía de los derechos humanos. Es el gobierno de la mayoría con respeto de los derechos de las minorías. Implica sujeción de los militares al poder civil escogido por el pueblo. Supone la participación popular en las decisiones políticas mediante elecciones periódicas y alternabilidad en el ejercicio del poder. En Venezuela hubo que esperar hasta la segunda mitad del siglo XX para que fuese una constante los gobiernos presididos por civiles y la alternabilidad política. En el siglo XXI aún no ha sucedido. Lamentablemente, Venezuela llegó tarde al siglo XX como también con retraso ingresaremos en el XXI.

Desde su acceso al poder el chavismo desarrolla un proyecto totalitario. No han alcanzado el objetivo, pero han avanzado en la conformación de un Estado delincuente. Para nosotros, ya en 2006 teníamos un régimen dictatorial. Sin embargo, el modelo que se instauraba no se correspondía con el concebido como tal en el imaginario popular. Por un lado, la presencia de militares, la represión, la tortura y la violación de derechos fundamentales, las grandes obras, no eran visibles como había sido común en nuestras dictaduras. Por otra parte, eran frecuentes la realización de elecciones plurales de carácter plebiscitario poco usuales en nuestras experiencias dictatoriales anteriores. Tampoco la dirigencia del país calificaba al régimen de dictadura. Decían que no vivíamos en un régimen de libertades, pero no más. Se actuaba como si estuviéramos en democracia, como aun parece reflejarlo el comportamiento de muchos sobre todo en tiempos de campaña electoral. En síntesis, se sabía para dónde nos llevaban, pero se ignoraba dónde nos encontrábamos.

Al acentuarse las protestas y movilizaciones de calle comenzó a leerse en las encuestas la opinión que la mayoría del pueblo consideraba que vivíamos en dictadura: Poco a poco, la dirigencia política opositora utilizaría el término, aunque seguía actuando como si la democracia permaneciese. Adicionalmente, las decisiones de la oposición democrática frecuentemente eran determinadas por dirigentes con vinculaciones importantes con el régimen. Muchos de ellos serían llamados más adelante “alacranes”.

Cuando se vive en democracia, los demócratas estamos obligados a participar en las elecciones. Por el contrario, cuando se llama a las urnas en dictaduras o en regímenes no democráticos, participar o no en los comicios, es un asunto de conveniencia. Será el análisis de cada situación concreta en función de poder poner fin al régimen o avanzar en dicho propósito lo que determinará la utilidad de la participación electoral.

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