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En Zulia: Temporadistas en Bobures y Palmarito no respetaron normas de bioseguridad

En el balneario de Palmarito solo lugareños acudieron a disfrutar durante el asueto. Foto cortesía: Jhonatan Díaz

Los habitantes de los municipio Sucre en Zulia y Tulio Febres Cordero en Mérida acudieron sin tapabocas a los balnearios, donde se reportó una afluencia de menos de la mitad de los temporadas que acudieron en asuetos anteriores.

San Carlos de Zulia.- Pocos vehículos llegaron con reducido número de temporadistas durante este lunes y martes de carnaval a los balnearios de Bobures y Palmarito, en la zona Sur del Lago de Maracaibo, debido a la escasez de combustible que limitó la actividad turística, en medio de la pandemia por el COVID-19. Tampoco los bañistas tomaron las medidas de bioseguridad decretadas por el Gobierno.

En la carretera Panamericana, entre los estados Zulia y Mérida, el crujir de los motores cambió por el silencio y el bullicio de los lugareños no fue tan estridente, en comparación con los años posteriores a la pandemia y al cada vez más difícil acceso de combustible en las cinco estaciones de servicio ubicadas en Caja Seca, Nueva Bolivia y Playa Grande.

Jhonatan, un residente del municipio Tulio Febres Cordero, que logró acudir al balneario de Palmarito, contó que solo habitantes de esa jurisdicción lograron llegar a orillas del Lago, pero ni había distancia ni mascarillas. «Pocas personas en comparación a los años anteriores. Muy pocos carros llegaban allá y también había limitantes de carros por puesto», dijo vía telefónica a El Pitazo, este martes 16 de febrero.

En el balneario merideño, los turistas de las diferentes jurisdicciones del occidente venezolano estuvieron ausentes durante la celebración carnestolenda. «Los que fueron a bañarse y a comer fue porque son habitantes que viven cerca que tienen sus vehículos propios o motocicletas. Solo había un Trolebús habilitado y el pasaje costó 150.000 bolívares. Cada quien llevó comida y bebidas. Pocos se acercaban a comprar platos hechos por los vendedores», dijo.

Jhonatan acudió con un grupo de amigos. En el lugar, según evidenció en unas gráficas, tanto niños como adultos no portaban la mascarilla ni tampoco se cumplió el distanciamiento social anunciado por las autoridades, que permitieron un aforo de 40 % en los espacios para el esparcimiento de una flexibilización que anunció el gobernante Nicolás Maduro.

Yonys González, alcalde del municipio Sucre, también reveló que los balnerarios de Bobures y Gibraltar, a los que más concurrían los temporadistas, no contaban con las condiciones para recibir a los turistas. Allí, de igual manera, se obviaron las medidas de bioseguridad, pues los temporadistas acudían sin gel antibacterial ni el tapabocas para al menos mitigar los contagios.

«La falta de gasolina hizo que muchas personas no acudieran; en esta zona, el despacho de gasolina está limitado en Caja Seca y Playa Grande. La mayoría de nuestros habitantes permanecieron en sus hogares», comentó también vía telefónica.

A su juicio, el sector turismo decayó de manera considerable. En Sucre, sus habitantes, además de la falta de gasolina, tienen limitaciones para acceder al agua potable, refieren que las vías de penetración están en mal estado y el servicio eléctrico lo suspendieron incluso durante el asueto de Carnaval.

Fuente El Pitazo

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