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Hace 70 años Luis Aparicio debutó en las Grandes Ligas

El 17 de abril de 1956, en el histórico Comiskey Park de Chicago, Luis Aparicio debutó en las Grandes Ligas. Así, se convirtió en el sexto venezolano en alcanzar el máximo nivel del béisbol. En ese juego, el joven campocorto conectó su primer imparable. Además, fue protagonista en el rally decisivo del séptimo inning.

El 17 de abril de 1956, en el viejo y mítico Comiskey Park de Chicago, un joven marabino de 21 años llamado, Luis Aparicio Montiel, se convirtió en el sexto pelotero nacido en Venezuela en debutar en las Grandes Ligas. Así, inició una carrera que lo llevaría a convertirse en el primer y único criollo en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Aquel debut no fue uno más en el calendario de las Grandes Ligas. Era el inicio de una era. Aparicio, heredero de una dinastía beisbolera, era dueño de un talento que ya deslumbraba en su país. Además, asumió el campocorto de los Medias Blancas de Chicago con una madurez sorprendente en su corta edad.

Su primera aparición en el terreno dejó ver lo que vendría. Como torpedero de los patiblancos ligó un hit en tres visitas al plato contra los Indios de Cleveland.

En ese encuentro, Sherm Lollar abrió el séptimo inning con un sencillo al jardín central. Después, Walt Dropo cayó por la vía del tercer strike, dejando un out en la pizarra. Acto seguido, Luis Aparicio conectó su histórico primer imparable en las Grandes Ligas.

Con corredores en primera y segunda, Billy Pierce soltó un rodado complicado que Bob Lemon logró fildear cerca del montículo. El lanzador intentó forzar el out en segunda, pero Aparicio voló por la línea y llegó a salvo, adelantándose al tiro que llegó tarde. Las bases quedaron llenas y el estadio comenzó a vibrar.

La presión surtió efecto: Jim Rivera negoció un boleto que permitió a Lollar anotar caminando la carrera que, a la postre, marcaría la diferencia en el marcador. Ese rally, construido con velocidad, contacto y disciplina, fue el primer capítulo de la larga historia de impacto que Aparicio escribiría en las mayores.

Con el paso del tiempo, aquel joven debutante se transformaría en novato del año. Además, sería líder en bases robadas durante nueve temporadas consecutivas. También, ganaría nueve Guantes de Oro y sería pieza fundamental en la conquista de la Serie Mundial de 1966 con los Orioles de Baltimore.

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