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Interesante sobre AFGANISTÁN: ¿Quién finanza a los talibán?

Dinero procedente del Golfo Pérsico, de China… aquí están los movimientos del nuevo emirato. Se estima que necesitan 7.000 millones

“Si cree que lo peor ha pasado, si cree que la situación en el aeropuerto es trágica, está muy equivocado. Una vez termine la crisis militar, comenzará la crisis económica. Con los bancos cerrados, sin acceso a financiación externa, se espera una catástrofe humanitaria y una ola de nuevas migraciones”. Así lo ha asegurado Ajmal Ahmadi, el ex gobernador del Banco Central afgano, ahora en paradero desconocido.

Joe Biden, el presidente de los Estados Unidos, también se ha pronunciado al respecto al asegurar que durante todos estos años Afganistán ha basado su crecimiento en la ayuda internacional, por lo que “si los talibán quieren evitar el colapso económico y su consiguiente eclosión social, deben respetar el compromiso con un gobierno inclusivo y moderado”, sobre todo en lo que concierne al trato a la mujer y el respeto de los derechos humanos. El problema es que para los afganos que han creído en los valores occidentales probablemente esto no bastará. Las cuentas están a favor de Occidente.

Audio de El Mundo Al Día: Adiós, Afganistán: el día después de huir

LAS CUENTAS

El ex estado pro-americano y los talibán recaudaron, respectivamente, 2.500 y 1.500 millones de dólares: 500 millones procedentes las drogas y 1.000 de las minas y aduanas. Sin embargo, el presidente huído Ashraf Ghani tenía un presupuesto para Afganistán de alrededor de 8.000 millones al año, de los que 6.000 eran donaciones. Y la mayor parte de ello se destinó a financiar el ejército (unos 5.000 millones). Los talibán, en cambio, financiaron a sus guerrillas con 1.500 millones.


Por tanto, las dos partes gastaron un total de casi 10.000 millones de los que la guerra absorbió el 60%. Si se materializara el espejismo de un “gobierno inclusivo (una fórmula mágica y poco probable sugerida por los estadounidenses) es fácil que el gasto militar se desplome.

Se calcula que el nuevo emirato talibán necesitaría, más o menos, 7.000 millones para reemplazar la actual maquinaria estatal.

EL PAPEL DE LAS ONG

Hasta ahora, un peso importante en la economía ha venido de las organizaciones humanitarias. Además, hay cientos de ONG que aunque no han contribuido a las arcas públicas han ayudado a que todo funcionara. Ahora la situación es más compleja. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene 500 toneladas de medicamentos y equipos médicos listos, pero no puede llevarlos todavía a Afganistán porque no encuentra un avión disponible para aterrizar en el país.

Dando por hecho que la ayuda humanitaria continuase fluyendo hacia Afganistán, incluso bajo el mandato talibán, aún faltarían 3.000 millones de ayuda al año, especialmente de Estados Unidos. Estos 3.000 millones son la “zanahoria” con la que Occidente cuenta para seguir influyendo en el futuro del país.

Estas cifras están o bien en los presupuestos gubernamentales que han sido verificados por asesores estadounidenses o bien han sido estimadas por Naciones Unidas.

Pero la realidad se que sólo el 10% de los afganos tiene una cuenta bancaria y más del 80% de la economía es sumergida. Por ejemplo, el valor oficial de las exportaciones en Afganistán es inferior a 1.000 millones de dólares, menos de lo que reporta el vecino -y más pobre- Tayikistán. Es algo difícil de creer a menos que se vea el contrabando como un efecto inevitable de 40 años de guerra.

LAS DONACIONES

Se cree que los talibán podrán reducir la corrupción y recuperar recursos. Además, podrían atraer la inversión de donantes provenientes del Golfo Pérsico al país. Otros países como China podrían estar también interesados, bajo gobierno talibán, en explotar sus minas de cobre o zinc.

La realidad es que mientras vemos la tragedia en el aeropuerto de Kabul, los talibán ya están construyendo su propio aparato administrativo. El ex jefe de su “comisión económica” en Doha se ha convertido en gobernador del Banco Central, Haji Mohammad Idris y los empleados del Ministerio de Hacienda aseguran estar trabajando.

El primer Emirato, establecido entre 1996 y 2001, logró reducir la violencia interna y garantizar la estabilidad económica. Tenían un perfecto control del territorio, tanto que (a cambio de ayudas) también detuvieron el cultivo de opio.

Tomado de El Mundo de España

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