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Las claves: El golpe que fue suicidio

La cascada de casos de corrupción empujaron a Castillo a disolver el Parlamento sin apoyos

Perú vive inmerso en una larga crisis institucional, aunque la coyuntura actual responde a claves concretas.

¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ EL PERÚ?

Cinco décadas después, las tribulaciones del periodista Santiago Zavala y de su creador, Mario Vargas Llosa, en Conversación en la Catedral, se han acentuado en el país andino, pese a que durante décadas ha mantenido un firme crecimiento económico. Seis presidentes en seis años, mandatarios encarcelados, suicidios, destituciones y golpes de Estado caricaturescos, además del hastío ciudadano con los políticos y la corrupción escandalosa, dibujan una crisis que parece eterna.

¿POR QUÉ PEDRO CASTILLO FORZÓ UN GOLPE DE ESTADO SIN CONTAR CON MILITARES, POLICÍAS, INSTITUCIONES DEL ESTADO NI APOYO POPULAR?

El mandatario destituido se sentía atrapado y sin salida horas antes de que el Congreso votara la moción de vacancia en medio de una cascada de casos de corrupción que conmocionaban a la opinión pública. Alentado por sus asesores y alejado de la realidad, algo que crecía día a día durante su mandato, Castillo decretó la disolución de su gran enemigo, el Congreso, además de ordenar la detención de la fiscal general, quien encabezaba seis investigaciones en su contra. La gran paradoja es que antes del golpe la oposición no había alcanzado los 87 votos necesarios para destituirle.

¿QUÉ DICE CASTILLO DE LO SUCEDIDO?

Sus abogados han difundido una teoría conspiranoica, según la cual Castillo fue drogado antes de dar su discurso, en el que se le veía «mareado». Pero cuando la Fiscalía ordenó tomarle muestras toxicológicas, el propio Castillo se negó. A través de uno de sus colaboradores, ha difundido una carta en la que asegura que «médicos camuflados y fiscal sin rostro» le obligaron a sacar una muestra de sangre, en lo que considera un «plan maquiavélico» de Boluarte, la fiscal y el presidente del Congreso.

¿QUIÉNES FUERON SUS CÓMPLICES?

Las investigaciones de los fiscales apuntan a Aníbal Torres, antiguo primer ministro y su Rasputín particular, quien, tras ser acusado, ha pasado a la clandestinidad. Junto a los dos se mantuvo siempre la entonces primera ministra, la radical Betsy Chávez. Otros ex ministros también están bajo la lente de la Fiscalía.

¿CÓMO LLEGÓ ESTE PROFESOR DE CAJAMARCA A LA JEFATURA DEL ESTADO?

Al frente de la candidatura del partido marxista leninista Perú Libre (PL), Castillo derrotó a Keiko Fujimori, la hija del dictador, por apenas 44.000 votos en una reedición de lo que Vargas Llosa había definido como la «elección entre el cáncer y el sida». Castillo era un personaje semidesconocido, pero Vladimir Cerrón, líder de PL y principal aliado de las dictaduras de la región, apostó por él ante su inhabilitación por corrupción. La oposición más radical le atacó con saña desde entonces atribuyéndole un fraude electoral inexistente.

¿ESTABA CASTILLO A LA ALTURA DE SU CARGO?

El propio mandatario reconoció que nadie le había preparado para presidir su país. Durante 17 meses, tanto en entrevistas como discursos, el dirigente radical ha demostrado profundas carencias intelectuales y ausencia de astucia política. Y casi siempre mal rodeado: no sólo se equivocó en el nombramiento de ministros (uno cada seis días de media), también en la elección de sus primeros ministros. Desde Guido Bellido y Héctor Valer, señalados por misoginia, homofobia, incluso agresiones, hasta su paisano Torres, quien primero fungió como ministro de Justicia. Solo Mirtha Vásquez, izquierdista moderada, dotó de cierta estabilidad al gabinete, pero chocó con los aliados extremistas de Castillo. Lo más sorprendente es que, pese a saberse en el centro del huracán, no dudó en liderar desde el primer día la mafia de corrupción en la que también aparecen su mujer, su hija adoptiva, hermana, sobrinos, cuñados, colaboradores y congresistas.

¿ESTA RESUELTA LA CRISIS PERUANA CON LA JURAMENTACIÓN DE DINA BOLUARTE?

En absoluto. La compañera de ticket electoral de Castillo ha apostado por un gabinete técnico y por el consenso con el Congreso, pero ella misma ha reconocido que no tiene un «cheque en blanco». En su jura se propuso agotar la legislatura hasta 2026, pero buena parte de la oposición, el PL y los castillistas en la calle pedían el adelanto de elecciones generales. Finalmente este lunes, la propia Boluarte anunció que presentará un proyecto de ley al parlamento para adelantar las elecciones a abril de 2024, después de que las manifestaciones en varias ciudades hayan dejado numerosos heridos y dos muertos.

¿CÓMO SE REPARTE EL PODER EN EL CONGRESO?

La endeblez de los partidos políticos y su fraccionamiento han dificultado, una legislatura más, la labor legislativa y ejecutiva. PL, con el grupo parlamentario más poderoso (15 diputados) se ha subdivido en varios grupos, como el Bloque Magisterial y Perú Democrático. Entre todos ellos, más otros grupúsculos más moderados, suman 46 escaños. Al otro lado, en la derecha radical, los fujimoristas son mayoría (24), por delante de Avanza País (9) y Renovación Popular (9), cuyo líder, Rafael López Aliaga, acaba de acceder a la Alcaldía de Lima. Entre los grupos centristas o moderados, como Acción Popular (14), APP (10), Somos Perú (5) y Podemos (5), más los no agrupados, se alcanza la otra tercera parte. Todo muy dividido, a lo que hay que sumar los constantes tránsfugas al calor de la corrupción.

Fuente: ElMundo.es

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