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Lo que tienes que saber para no equivocarte haciendo “Arroz con Leche” Nota y vídeo

Los errores que destrozan un buen arroz con leche y que podrías haber evitado

El arroz con leche es uno de los postres más comunes en España, aunque no siempre acertamos con la receta

El arroz con leche es uno de los postres más comunes de la cocina española. Se trata de una receta sencilla que no requiere de demasiados ingredientes, pero sí de saber cómo mezclarlos adecuadamente. Los cocinados más sencillos pueden volverse en nuestra contra si no tenemos en cuenta pequeños detalles o trucos indispensables para no cometer un error que acabe por arruinar nuestro arroz con leche. Desde COPE.es te desvelamos los secretos de este sabrosísimo postre que endulzará nuestras comidas.

Ingredientes muy comunes

Los ingredientes son elementos básicos. Comida que tenemos cada uno de nosotros por casa y que podemos utilizar para culminar con un delicioso arroz con leche cualquier comida. En concreto son los siguientes:

– Arroz

Y además

– Leche

– Azúcar

– Canela

– Limón

Como ven son ingredientes de lo más común. Hay hasta quien le añade vainilla, pero con tan solo los aquí listados, basta. Resulta evidente, pero el ingrediente principal del arroz con leche es el arroz. Se trata de un cereal que puede estropearse de muchas formas, por lo que hay que tener especial cuidado con el punto de cocinado.

Hervir la leche sin el azúcar

Lo primero es poner la leche en un fuego medio. Añadimos la canela (en rama) y del limón nos quedamos con la cáscara que también se junta con la leche. La idea en este punto es, además de aromatizar la leche, darle el sabor característico del que después se beneficiará el arroz. Cuando empiecen a emerger las primeras burbujas en la leche, es decir, ya hirviendo, podríamos poner el arroz a cocinar.

Uno de los errores que más se suele cometer es poner el azúcar junto con los demás ingredientes. Esto es un error terrible que lo único que conseguirá será estropear los granos de arroz y quebrarlos. El azúcar hay que añadirlo cuando el arroz esté listo, para terminar de endulzar, cuando los granos ya han absorbido la leche. 

Cuidado con el arroz

Aquí es donde tenemos otro de los errores más comunes. Mientras la leche se calienta y coge sabor, debemos aprovechar para trabajar con el arroz. Este viene siempre envuelto en almidón. Si no lo vamos a saber aprovechar para que la mezcla gane suavidad, lo ideal es retirarlo limpiando el arroz mientras la leche se está calentando.

Una vez limpio el arroz y la mezcla caliente, ya podemos juntarlo todo para que los granos de arroz se empiecen a cocinar.

Ahora sí, añadimos el azúcar y mantequilla

Poco a poco veremos cómo los granos de arroz absorben la mezcla y empiezan a cocinarse. En ese momento es cuando debemos añadir el azúcar, y otro buen consejo es poner un poco de mantequilla, que le dará un mayor sabor al conjunto. El punto de los granos de arroz es relativamente subjetivo.

Hay a quien le gusta que el grano esté un poco duro, parecido a cuando la pasta se encuentra ‘al dente’, pero en realidad, lo suyo es que este postre tenga el grano de arroz más bien blandito. Se trata de que el arroz absorba la leche condimentada con la canela el limón y posteriormente el azúcar, por ellos, si no lo cocinamos lo suficiente, corremos el riesgo de que lo único que tenga sabor sea, precisamente el caldo.

Es imprescindible que el caldo impregne cada grano de arroz, pero aun así, hay que encontrar el equilibrio para no pasarse con el arroz. En este último caso, tendríamos una pasta incomestible que arruinaría uno de los mejores postres de nuestra cocina.

Enfriar y a comer

El arroz con leche se puede tomar templado, nada más hacerse. En este caso, requiere que esperemos un poco antes de servirlo, porque caliente es una auténtica barbaridad. En general, lo habitual es servirlo bien frío y lo recomendable es dejarlo reposar para después meterlo en el frigorífico.

Finalmente, cuando se vaya a comer, para servirlo es común (y delicioso) espolvorear un poco de canela en polvo sobre cada ración. Aunque en este último caso hay quien prefiere caramelizar un poco el plato o poner azúcar directamente. Como siempre, eso ya depende del gusto de cada comensal.

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