#NoticiaOpinión

Los defensores. Por Soc. Ender Arenas Barrios.

Estamos instalados en el reino de la incertidumbre, la opacidad y la desconfianza. Esa atmósfera se ha hecho espesa especialmente después del 3 de enero. No es que antes no lo fuera. Lo era y mucho, con Maduro a la cabeza, el futuro se hizo imposible de ser calculado, su ejecutoria carecía de la transparencia en el uso y manejo de recursos, y se manejaba como una estructura mafiosa todo ello sumado a la feroz represión que se profundizó después del 28 de julio de 2024.

Pero el 3 de enero percibido por todos como el nuevo momento constitutivo del país, derivó en el proceso de “transformismo” (en el sentido gramsciano del término) más grande conocido en la historia política del país. 

El tutelaje ejercido por EEUU sobre el régimen y también sobre el país, se hizo hegemónico, en el sentido, que no solo domina (recuerden la arenga de Marco Rubio: “impondremos la paz mediante la fuerza”) sino que también dirige políticamente al régimen, a los sectores opositores y aspira a hacerse dirigente de la opinión del país entero (la agenda que se discute en la llamada mesa de diálogo, no ha sido constituida en los puntos que se tratan y se tratarán por los venezolanos, sino que la propuesta es un paquete elaborado en el Departamento de Estado que decide hasta el día en la que mesa reanudará los encuentros entre el régimen y el sector que dice representar a la oposición, ya lo ha dicho Rubio: “la mesa volverá a reunirse dentro de diez días”. Por otra parte hay quienes hacen fuerza para apuntalar la idea de que lo mejor para los venezolanos es la propuesta estadounidense).

El proceso transformismo se define por la capacidad para incorporar a toda la sociedad a ese proyecto, especialmente a algunos intelectuales  (analistas, “influencers”, profesores universitarios, dirigentes empresariales, dirigentes políticos y sus estructuras partidarias) que como mediadores orgánicos han conformado un grupo más o menos homogéneo que relatan, corrigen y justifican la lógica del proyecto Trump-Rubio. 

Es lo que he llamado en esta nota “los defensores”, los defensores de Trump.

Una manera de dar cuenta de lo comentado lo presentó Luis Chataing en días pasados. Chataing publicó una ilustración realizada con IA en la que se observan a tres personas tiradas en el piso evidenciando un cansancio extremo. La ilustración en cuestión la acompañó con la siguiente leyenda: “Más mamao que defensor de Trump intentando interpretar lo que dice Trump” 

Estamos en presencia de, sí, los defensores de Trump. ¿Qué los define? Podemos decir, para simplificar, que son aquellos personajes, especialmente ligados a los medios, que se han hecho especialistas en torcer lo torcido de las políticas, los comentarios y los malos chistes de Donald Trump. 

Hago la advertencia que tal tarea no es fácil dada la profusión de discursos, mensajes, declaraciones, etc.que enuncia todo el tiempo el ego insuperable de Trump. Enunciados que van desde declaraciones de guerra, incremento de aranceles, adulación a sus aliados siempre que estos muestren sumisión, hasta los cambios de nombres a los cuerpos de agua oceánicas y continentales, tales como golfos, lagos, estrechos, océanos, también se aventura con las islas penínsulas, montañas  y seguramente está preparando todo para tratar de imponer su nombre al planeta Tierra y “ del infinito y más allá”.

Algunos de estos personajes que llamo “defensores” hilvanan discursos, notas de prensa, podcast, inteligentemente estructurados. Tengo dos ejemplos, de los muchos que hay, se trata de una connotada periodista, ya célebre por ser una de las más calificadas Maga venezolanas y de un analista político asiduamente invitado a los programas de televisión y de los canales por Youtube. 

Ambos pueden perfectamente tomar el lugar de la renunciante secretaria de prensa de Trump, Karoline Leavit y con seguridad, no tengo dudas, lo harían muy bien y hasta mejor que la antigua vocera de la Casa blanca, traduciendo lo que realmente quiso decir Donald Trump tras los disparates y los no disparates que suele decir en la escalerilla del avión presidencial o en las miles de órdenes ejecutivas que suele firmar, son tan buenos que saben lo que piensa el mandatario norteamericano de tal manera que normalmente hacen lecturas de lo que Trump quiso realmente decir con lo que dijo y hasta con los silencios que son realmente muy pocos.

 No hay que verlos con ligereza, los discursos, las notas periodísticas, los podcast y el análisis situacional que hacen estos “defensores” no solo intentan convencernos de las buenas intenciones de Trump y su administración, sino que movilizan mecanismos de persuasión que han logrado convencer a un número significativo de venezolanos. De allí, que cualquiera que critique a dichas personalidades se convierte en objetos de críticas y se arriesgan a recibir un varapalo cancelatorio mortal. 

Ellos son los justificadores eficientes del avasallante triunfo en Venezuela de la mentira y el cinismo de Trump (los venezolanos le han regalado a los estadounidenses 65 mil millones de barriles de petróleo, ha sido extraordinario el trabajo realizado por la respetada presidente Delcy Rodríguez, los venezolanos no están listos todavía para votar)  y de las medias verdades y cinismo de Marco Rubio ( Alejandro Betancourt no tienen ningún problema judicial, porque en EEUU no tiene registrado ningún delito, María Corina Machado, a la que admiro, puede regresar a Venezuela porque ella es venezolana y como el famoso Dr. Merengue, piensa para sus adentro: “pero que ni se le ocurra”). 

Les resumo el método de sus análisis: Estos constan de dos partes, la primera se hace mediante una larga disertación en donde exponen la necesidad imperiosa, la perfecta racionalidad y lo razonable del modelo que ejecuta la administración Trump-Rubio sobre el tutelado régimen venezolano, al fin y al cabo, repiten como un mantra: “sólo Trump fue capaz de cargarse a Maduro y lo que propone va a devolver al país a la senda del progreso y del desarrollo”. (Algunos hablan hasta de felicidad). Todos esos analistas, influencers, periodistas, etc, que tienen en común ser apologistas del modelo Trump- Rubio, han adoptado la expresión “win-win”, así en inglés. 

En la segunda parte, recuerdan que, a pesar de haber conseguido la nacionalidad norteamericana, son, todavía Venezolanos y desarrollan ciertas objeciones al privilegio que la administración Trump da a los negocios, petróleo, minería, etc, pero, aún así, admiten “lo razonable” de la estrategia y  modelo Trumpiano: estabilizar, recuperar y democratizar. 

Todos concluyen que las relaciones de coloniaje en el sentido estricto y tradicional del término no son el problema, que el problema precisamente está en  “la prosperidad tutelada” que pudiera convertir la transición en una “transición infinita”.

En este contexto la gente aparece confinada a la condición de simple objeto de cálculo cuyas necesidades ligadas al estómago al ser satisfechas, por las bondades del modelo propuesto por los norteamericanos pudieran desmovilizarse y desplazar sus deseos de libertad y democracia.

El problema sigue siendo el tiempo, que como ya he dicho en notas anteriores, es una variable fundamental en la política. En este caso, las observaciones realizadas por los panegiristas de Trump parecen ignorar la brecha existente entre el presente, en la que a la gente se le anima a tener paciencia para ejercer su ciudadanía (la verdad es que si todo es tan maravilloso, no se explica por qué carajo no nos dejan votar) y se les anima a renunciar a la movilización conflictiva, para evitar el caos y la “Irak-ización” de Venezuela a cambio de que en el futuro (abierto, pues no se sabe cuando) serán recompensado con el advenimiento de la democracia, gracias, por supuesto, a Donald Trump.

Ahora, como ya uds. saben en esa brecha cabe toda la inconmensurabilidad que puede caber en escenarios políticos inciertos, que entre todas las preguntas, que también en semejante brecha caben, hay una que es la suma de todas las incertidumbres: Hasta cuándo va a aguantar la gente el precariato en la que le ha tocado vivir, por obra del chavismo? 

Espero que algunos de los defensores de Trump se den cuenta, más temprano que tarde, que no pueden nadar y guardar la ropa es decir no pueden seguir justificando la retórica trampista y al mismo tiempo darnos el caramelo de que sí las elecciones van a producirse pero hay que esperar, esperar, esperar. 

Recuerda seguirnos en nuestra CUENTA DE INSTAGRAM Y LA CUENTA  DE  WHATSAPP

Comment here