#NoticiaNacionalesOpinión

“Los jefes” de la mesa. Por Soc. Ender Arenas Barrios.

Los jefes supremos

Toda dictadura tiene un líder supremo. Bastaría revisar la historia del mundo para confirmar esa aseveración. En Venezuela, la dictadura que nos gobierna desde hace 27 años ha tenido tres jefes supremos. El primero, indiscutiblemente, Hugo Chávez, el segundo, Maduro, que no solo se contentó con gobernar autoritariamente al país, sino además se hizo jefe, según la narrativa norteamericana, de un cartel de la droga, conocido como el “Cartel de los soles” y de una banda criminal, llamada el “Tren de Aragua”, que según, igualmente, la narrativa norteamericana, actuaba como sicario de la dictadura. Por cierto, ambas organizaciones criminales han desaparecido de la narrativa trumpista y tercero, el actual líder supremo de esta tercera etapa (que curioso, el proceso de destrucción del país también ha tenido tres etapas) está conformado por el binomio de Jorge y Delcy Rodríguez, aunque esta vez, la jefatura suprema es una fachada de un poder que está a 3.305 kilómetros de distancia, pues ambos han sido reclutados para la administración de esta por otro binomio, el de Trump y Marco Rubuio, percibidos como los jefes supremos de la nueva forma que ha asumido la dictadura.

En las circunstancias sobrevenidas después del 3 de enero, ya todos lo sabemos, de manera sorpresiva la administración Trump optó por dejar la misma estructura de la dictadura en el poder, extrayendo del mismo a Maduro y a Cilia Flores.

Los hermanos Rodríguez que siempre han estado en puestos fundamentales del poder dictatorial han sido los instrumentos de esta nueva fase de la dictadura, Delcy Rodríguez como presidente interina y Jorge Rodríguez como presidente de la Asamblea Nacional 2025.

Jorge Rodríguez

El primero de agosto (hoy) se da inicio, a la décima octava “mesa de diálogo” (en un anterior artículo yo había contado solo once, es que han sido tantas, que se pierde la cuenta). Como en casi todas las anteriores, esta, que es tutelada por EEUU, la codirige Jorge Rodríguez junto a la diputada de la Asamblea Nacional 2015 Dinorah Figuera.

 Solo días antes Jorge Rodríguez, en un nuevo giro de su discurso, también aprendido de Chávez, caracterizado por un “populismo sentimental”, se había negado a cualquier intento de conversar o dialogar porque él solo pensaba en las numerosas víctimas de los terremotos que devastaron a la Guaira, su sufrimiento era tal que no tenía cabeza para nada más que no fuera la gente que sufría bajo los escombros.

Pero, entonces, llegó la orden de los jefes y Rodríguez, aceptó sentarse con Dinorah Rodríguez a esta otra mesa propuesta por el Departamento de Estado de los EEUU.

Pero, ojo, Jorge Rodríguez, es una perogrullada decirlo, nos tiene acostumbrado, desde hace treinta años, a hacer afirmaciones contrarias a sus propósitos o, mejor dicho, asumir “formalmente la posición adversa para proceder en sentido estrictamente contrario a esta” tal como dice Antonio Elorza en su nota en Letras Libres: “entrar con el enemigo para salir consigo mismo”, y no hizo otra cosa que aceptar la orden. Bueno es decir que no le quedaba de otra.

Él ha sido siempre así. Empezó hace ya algunos años afirmando que era independiente, que no estaba afiliado a ningún partido político (figuraba en ese momento como el quinto integrante más importante del PSUV, detrás de Chávez, que ya estaba muerto, pero seguía ejerciendo como jefe del partido, Maduro, Cilia Flores y Diosdado Cabello) lo que lo calificaba como un legítimo integrante y uno de los jefes del CNE.

Con él a la cabeza, bien formalmente o a las sombras, el CNE inició su larga travesía fraudulenta con el referéndum revocatorio del 15 de agosto de 2004 y ya conocemos por donde andan las elecciones organizadas desde entonces por el ente electoral.

¿De quién aprendió Jorge Rodríguez a ser un eficaz marrullero? probablemente de Hugo Chávez, quien a su vez, lo aprendió de Fidel Castro (con seguridad Chávez memorizó el discurso de Fidel del 8 de enero de 1959, en la que, este, habló de “paz sin dictadura” y que de no ser favorecido por el sufragio electoral, de una elecciones que serían convocadas en breve, es bueno decir que estas nunca fueron convocadas, el dejaría el poder, cuestión que nunca hizo y todavía, aun después de muerto sigue gobernando la isla, en ese mismo discurso  ofreció una “democracia de plaza pública”, cuarenta años después, Chávez la parafraseo como “Democracia protagónica y participativa” que, como todos saben, no fue ni lo uno ni lo otro, “sino todo lo contrario”. Incluso, aquellas frase retóricamente dicha una y mil veces, y que todos atribuimos inicialmente a sus abigarradas lecturas no digeridas: “Yo, ya no soy Chávez, yo soy un pueblo, solo soy una brizna de paja (sic) en el huracán revolucionario”, ya, Castro lo había dicho antes, el 21 de enero de 1959, cuando empezaba a dejar de ser Fidel para ser Castro, pero, todavía, nadie lo sabía).

El caso es que Jorge Rodríguez, igual que Chávez, este, igual que Fidel Castro, ha hecho de” la estrategia del engaño todo un arte” y se ha consagrado como uno de los más grandes marrullero, tramposo y compulsivamente mentiroso que registra la historia patria. Tal vez eso es lo que más le gusta a Donald Trump del binomio que él ha impuesto en el gobierno post Maduro, a lo mejor, cuando él le regala flores a Delcy Rodríguez, de quien habla es de Jorge Rodríguez, el cerebro del Rodrigato e íntimamente canta para sus adentro, emulando a Juan Gabriel, aquella canción que dice: “Se parece tanto a mí” (lo digo por lo marrullero, tramposo y mentiroso).

Pero, Jorge Rodríguez tiene un problema, que él no va a poder resolver: es “un líder” que no es respetado por los venezolanos, ni es un “líder” confiable. Podemos decir, sin correr el riesgo de parecer subjetivo que Jorge Rodríguez no es un personaje apreciado por nadie (con la excepción, tal vez, de su hermana), cuestión que se lo ha ganado a pulso, porque no hay acción ejecutada por él que no sea despreciable.

Rodríguez ha firmado todos los documentos, o casi todos, que han resultado de las diferentes mesas de diálogo que han procurado darle salida a la crisis de sociedad que ha vivido el país, especialmente, desde 2014 y, una vez que se han logrado los objetivos que benefician unilateralmente al régimen, las comisiones chavistas encabezadas por Rodríguez se han retirado de las mismas.

Han sido múltiples los actores que han sido burlados por Rodríguez. Por ejemplo, no hay dirigente de los partidos políticos de la oposición a los que Jorge Rodrígez no les haya pasado “el órgano reproductor masculino por la nariz” (no me parece elegante la expresión, pero peor hubiese sido la otra, en todo caso Uds. entienden), los noruegos, los mismos gringos, pero los de Biden y aquellos que brindaron sus países como sede: los mexicanos, los dominicanos, barbadenses, etc. Todos ellos han sido víctimas de Rodríguez y su habilidad que lo emparentan, salvando las distancias, pues no es lo mismo liquidar a Robespierre que a Nicolás Maduro, con Fouché el “político francés que ejerció su poder durante la Revolución francesa, el IImperio napoleónico y la Restauración borbónica en Francia”.

¿Cumplirá esta vez con lo acordado? No lo sé. “El jefe supremo” de la mesa parece estar satisfecho con la administración del tutelaje y ha convertido a la legitima líder de las mayorías en Venezuela, María Corina Machado, en el “muñeco de paja”, sobre la que él y los lacayos de su imperio disparan diariamente para deslegitimar su liderazgo.

Así que, a la pregunta arriba formulada, voy a responder con una frase que un ateo confeso decía en algunas ocasiones: “si dios lo quiere”.

Dinorah Figuera.

La verdad es que me da vergüenza decirlo, pero, se muy poco de la jefa de la Asamblea Nacional 2015. Sé lo que ahora sabemos todos: “Criada en un barrio humilde del oeste de Caracas, Figuera se incorporó a la política muy joven. En 1991, egresó como médico de la Universidad Central de Venezuela, donde se desempeñó como dirigente estudiantil.

Durante años militó en La Causa R, un partido de izquierda. Entre 1995 y 2004 estuvo activa en la política local en Caracas, donde fue subsecretaria del gobierno municipal y, luego, concejal. De la Causa R se pasó al partido Primero Justicia…

En las elecciones de 2010 fue electa como diputada a la Asamblea Nacional (AN), donde presidió las comisiones de Familia y de Ciencia y Tecnología. En 2015 volvió a ser electa como diputada. Esa Asamblea Nacional fue despojada de sus poderes efectivos dentro de Venezuela a través de un conjunto de maniobras judiciales y políticas del chavismo”   

Fueron justamente esas elecciones las que le han otorgado un rol especial en el proceso político en marcha”. (Fuente: BBC Mundo).

También sabemos que es médico de profesión, que vivó exiliada en España y en Valencia, para sobrevivir atendió a una viejecita. Allí la encontró Marco Rubio y la puso a dialogar con el régimen.

Aunque de ella, les soy franco, no recuerdo casi nada, de esa Asamblea de 2015 si recuerdo, por ejemplo, la imagen de Ramos Allup, que inicialmente la presidió, y que como un loco desquiciado arrancó de cuajo las imágenes de Chávez del hemiciclo, por supuesto de las tretas del TSJ para eliminarle dos diputados a la MUD con una de las causas más surrealistas inventadas por el manual de trampas del chavismo: los dos indígenas diputados compraron sus curules y recuerdo, a Juan Guaido y su interinato, un muchacho, que a la postre fue manipulado hasta el hartazgo por aquellos que les sobraba lo que a él le faltaba: burdel.

Así que este 1 de agosto, hoy, se inicia una nueva ronda de dialogo, de trabajo o de negociaciones, pero la verdad, verdadera, es que ambos dialogantes, acompañados de una veintena de diputados, representantes de ambas Asambleas, esta mediada por el tutelaje y por imposiciones externas.  Ninguna de las dos representa al gran ausente: la gente y sus legítimos representantes.

Pero, aun así, otra vez, de nuevo y volviendo a tropezar con la misma piedra, esperamos que el viento sople, esta vez, a favor de un verdadero cambio y todo se ventile y se conduzca hacia la recuperación de la democracia.

Sé que no es fácil que de la noche a la mañana los Rodríguez se paseen por el escenario de: es mejor negociar una salida, una salida del poder que resistirse y tratar de permanecer en él en contra de las mayorías que no lo reconocen. Que es preferible quedar aporreados pero vivos, políticamente hablando.

Rodríguez que es psicólogo bien sabe que nuestras indignaciones son siempre efímeras y nuestras rabias son siempre “rabias express” y que por allí anda un tal Daniel Ortega devenido en un nuevo Somoza 2.0 haciéndole pagar a Nicaragua su desmemoria.

Como yo sé que Rodríguez lo sabe, y aunque el escenario de negociar su salida parece improbable, sueño, espero, que cada venezolano haya escarmentado por estos sufrientes 28 años y que el “nunca más” que el fiscal Julio César Strassera pronunció en el juicio contra la dictadura militar Argentina que violo los derechos humanos de los argentinos desde 1976 hasta 1983, lo hagamos nuestro para que nunca más vuelva a repetirse una dictadura que destruyó al país y a su gente.

 1 de agosto de 2026

Recuerda seguirnos en nuestra CUENTA DE INSTAGRAM Y LA CUENTA  DE  WHATSAPP

Comment here