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Matanza impune en Venezuela: El «prohibido olvidar» de Aminta Pérez

El grito de la madre del ejecutado por el régimen de Maduro. Su objetivo: que recaiga la Justicia internacional sobre los tiros de gracia a su hijo y a sus 6 compañeros ejecutados. Cuatro años después, la matanza sigue sin castigo. Interviene la CPI.

Tomado de Diario ElMundo.es

«Este dolor de pecho no se me va a quitar nunca. Ni con la muerte». Se cumplen cuatro años desde la ejecución de su hijo, pero para Aminta Pérez, la madre de Óscar Pérez, todos los días son «aniversario» de la masacre de los siete rebeldes que se levantaron contra la revolución chavista en un desafío suicida.

La tumba del policía insurgente amaneció el 15 de enero protegida por una cruz de rosas blancas que su madre pudo encargar a allegados en Caracas. «A veces pienso que no es él el que está en esa tumba», confiesa a Crónica, inquebrantable pese a que su voz va y viene afectada por los recuerdos. Aminta permanece en un refugio en Miami, donde recibe asistencia del gobierno de Washington tras sufrir un infarto de miocardio.

La masacre de El Junquito a mitad de enero es una de las fechas clave en dos décadas de impunidad bolivariana, el día en que vuelven a recordar hasta dónde puede llegar la revolución para mantener su yugo. Aquel día, el piloto de helicópteros más famoso del país, paracaidista, especialista en operaciones especiales y también actor, convertido hoy en una leyenda, murió junto a sus compañeros José Alejandro Díaz Pimentel (Contrainteligencia Militar), los hermanos Jairo y Abraham Lugo (guardias nacionales), el militar Abraham Agostini, el periodista Daniel Soto y la enfermera Lisbeth Ramírez (embarazada de uno de los hermanos Lugo), tras el asedio de la vivienda donde se escondían. Rodeados por casi mil agentes bolivarianos, fueron bombardeados con lanzagranadas, ametrallados durante horas y ejecutados con un tiro de gracia en la cabeza.

La matanza del Rambo venezolano, de sus hombres y de la enfermera Ramírez se ha convertido hoy en una de las pruebas de cargo más evidentes de las ejecuciones extrajudiciales del chavismo. Ejecuciones que se suceden sin freno: la penúltima ocurrió el 10 de enero cerca de la frontera con Colombia, donde José Urbina, dirigente del Partido Comunista de Venezuela (enfrentado hoy al chavismo), recibió 10 disparos frente a su mujer y sus dos niñas tras denunciar a un militar chavista.

Poco importó a los asesinos de El Junquito que los rebeldes hubieran negociado y se hubieran rendido previamente. La orden de Nicolás Maduro era «reducirlo, eliminarlo, matarlo», según desveló el ahora ex jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). «¡Orden cumplida!», festejó el «presidente pueblo» en una de sus homilías televisivas.

«Le arrebataron la vida cobardemente. Asesinaron a mi hijo, a mi hermano menor (muerto en un oscuro episodio), nos quitaron todo, mataron a los perros de Óscar y los colgaron de un árbol. A su padre le quitaron la casa en Galipán (en la montaña que circunda Caracas). Y nuestras propiedades, casas, carros, motos. Se ensañaron de una forma terrible», prosigue Aminta.

Una montaña de pruebas ignorada hasta ahora en Venezuela, donde nada se ha investigado. «Todo lo contrario, han tratado de eliminar las evidencias, como la casa en la que fueron atacados, que la derribaron. Pero se hará justicia, van a tener que pagar», advierte la madre.

La Corte Penal Internacional (CPI) informó esta semana al gobierno de Nicolás Maduro de que tiene tres meses para responder ante el fiscal Karim Khan por crímenes de lesa humanidad. Tanto la CPI como la oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU tienen en su poder las pruebas gráficas de cómo los siete rebeldes fueron ejecutados, una autopsia y unas imágenes adelantadas por Crónica en su día. «No se van a poder librar porque Óscar fue muy inteligente al conectarse en directo y grabar vídeos de lo que estaba ocurriendo. Todo el mundo vio cómo fue la masacre», sentencia Aminta.

Recordatorio del cuarto aniversario del asesinato del rebelde Óscar Pérez, quien fue ‘ejecutado’ con un tiro de gracia en una operación ordenada por Nicolás Maduro.

«Nuestra esperanza está puesta en Karim Khan», reconoce Luis Armando Pérez, el mayor de los hermanos y único superviviente, refugiado hoy en Cataluña junto a su pareja y sus tres hijos pequeños. El tercer hermano Pérez cayó víctima de la violencia urbana, otro de los acontecimientos que convenció a Óscar de que tenía que levantarse contra la dictadura. «La CPI sabe muy bien las atrocidades que se cometen en una Venezuela que hoy es una guarida de delincuentes rusos, cubanos, iraníes, chinos y hasta la guerrilla colombiana del ELN. También sufrimos la mirada esquiva de la ONU y la oposición. Tenemos fe en la CPI, como familia vamos a hacer lo imposible para que se haga justicia», asegura el hermano para Crónica.

En las conexiones en directo que realizó Pérez, bajo el fragor del ajusticiamiento, el rebelde tuvo tiempo para despedirse de sus hijos. Hoy los niños ya conocen la gesta heroica que puede volverse como un boomerang contra el chavismo. «El mayor, Sebastián (13 años), adoraba a su padre, volaba en el helicóptero con él, acampaban, se iban a nadar juntos. Es su héroe, incluso antes de que le asesinaran. Los niños no sabían lo ocurrido, pero a Sebastián se lo dijo un compañero del colegio. Y entonces tuvimos que contarle que su padre dio su vida por luchar contra la dictadura. Ellos reciben tratamiento de un psicólogo en el colegio, el gobierno les ayuda con la comida y también tienen asistencia de la iglesia», describe Aminta.

ERA UN PELIGRO PARA ELLOS

La abuela ha pasado los días de Navidad con sus tres nietos en EEUU, donde viven también. Y el niño le ha vuelto a repetir que quiere seguir como militar los pasos de su padre.

«Óscar era un peligro para ellos, le tenían miedo. Y todavía hoy tienen miedo a lo que representa. Él no fue ningún terrorista, en su lucha jamás hirió a nadie. Su único objetivo era la libertad. Cuando sobrevoló en helicóptero el Supremo lo que lanzó fueron granadas sonoras. Su nivel militar era máximo, pero no era un asesino», coinciden Aminta y Luis Armando.

Estado en el que quedó el cuerpo de Óscar Pérez tras el ataque de los soldados gubernamentales. Las fotos, exclusiva de ‘Crónica’ han sido incorporadas al procedimiento seguido por el fiscal del Tribunal Penal Internacional.

Los cuatro años en el exilio han mantenido a los Pérez en constante vilo. Dolor, venganza, obstáculos migratorios y los estafadores profesionales, que se han servido del nombre de héroe asesinado para obtener dinero. En la lista se incluyen los intentos fallidos de grabar un documental. Los rumores de que Netflix iba a rodar una película no se han confirmado, aunque actualmente uno de los proyectos documentales se ha recuperado. Un proyecto que puede desvelar cuál era su objetivo: «Capturar a los más altos jerarcas del chavismo y extraerlos a Estados Unidos», atestigua su hermano, que estuvo a punto de convertirse en el octavo miembro del grupo. Y así agitar al pueblo para provocar un alzamiento nacional contra la dictadura.

«El legado de mi hijo es que Venezuela sea libre. Y claro que se puede, hay que seguir luchando por la libertad. Necesitamos ayuda humanitaria e intervención militar, solos no podemos. Si nos uniéramos, todo sería diferente. ¿Hasta cuándo?».

Fuente: https://www.elmundo.es/cronica/2022/01/25/61eba818fdddff386a8b4580.html

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