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México: Ni Evo es Trotsky ni Cárdenas protegió a la comunidad judía por Daniel Ajzen

Hoy en su conferencia matutina el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), comparó el asilo de Evo Morales con el concedido a Trotsky y la “protección” que Cárdenas ofreció a la comunidad judía.

Primero debo destacar que el presidente tiene como tal el derecho de asilar a quien quiere, aunque yo creo que los asilados deben aceptar su condición y no usar el país como megáfono o plataforma para provocar confrontaciones y situaciones embarazosas a quien les abre las puertas.

Una vez reconocido esto debemos corregir algunos detalles de la afirmación de hoy.

Primero, Cárdenas NO apoyó a la comunidad judía como claramente ha sido demostrado por la investigadora Daniela Glacer.

Cárdenas si apoyo a los refugiados españoles -entre los cuales estaban algunos judíos miembros de las Brigadas Internacionales y de la resistencia antinazi- cuya presencia catapultó a México hacia adelante en muchísimos campos profesionales, académicos e intelectuales, pero nunca “protegió” a la comunidad judía.

Dicho esto que no es más que un dato colateral, comparar a Evo Morales con Trotsky seguramente halagará al boliviano pero no necesariamente al ruso cuya incorruptibilidad fue corroborada en múltiples ocasiones pero peor aún, la comparación debe poner a temblar a Evo porque, como la historia lo registra, el gobierno de Cárdenas no solo cerró las puertas a la inmigración judía, sino que ni siquiera pudo dar a Trotsky, la seguridad necesaria y así presenció su asesinato por Stalin -en su momento usando a Siqueiros como sicario- así que, si fuera Morales empezaría a preocuparme.

Por otro lado, comparto con el Sr. presidente el orgullo de pertenecer a un país que puede darse el lujo de recibir refugiados de todo el mundo y espero que mantenga esta actitud, pero con la limitante de asegurar – por difícil que esto resulte- la pasividad del refugiado.

Que se quede acá, que busque trabajo, que genere sus propios ingresos -que no sea eternamente becado por la nación que lo recibe- y sobre todo que no nos use para insistir en regresar a un país donde tanto las elecciones como la “opinión pública en la calle”, la de las encuestas extraoficiales, lo han obligado a salir por haberse querido entronizar en un puesto que ya no le correspondía.

Por cierto, hoy Evo Morales tenia mas de 15 guardaespaldas y varias camionetas pagadas por el pueblo mexicano o con dinero de México y a sus vez; todos los gastos correspondientes a un restaurante de lujo…  sin meter la suite donde se aloja…

No, Morales no es Trotsky ni es un refugiado de una persecución. Es un líder que tuvo su momento y sus glorias pero que las disipó con su insistencia de quedarse en el poder y que ahora, viviendo en México, debe olvidar para dedicarse a demostrar que puede ser un ciudadano productivo, trabajador y un ejemplo de lo que les pasa a los líderes que creen que pueden burlarse eternamente de las instituciones democráticas y la voluntad del pueblo.

Así que, bienvenido Sr. Morales porque con su presencia nos demuestra primero que la ciudadanía si puede obligar a los líderes a respetar las leyes y dos, que ningún líder es ni eterno ni mesiánico y que hay que aprovechar el tiempo que la elección -y los votantes por su intermedio nos brindan- para trabajar arduamente en mejorar al país todo y no en buscar la reelección.

Gracias señor presidente por tener la humanidad para recibirlo y la humildad para hacerle saber que no debe usarse de plataforma para tratar de violar la voluntad de su pueblo.

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