Opinión

OPINIÓN: El tema del CNE es muy largo, Por Ramón Muchacho



Amigos, el tema del CNE es muy largo, trataré de resumir:

La dinámica del juego cambió. Hay que tomar nota y entenderlo.

De los cuatro partidos del G-4, que es el principal soporte político del gobierno interino, al menos dos están conformes con el nuevo CNE. Y en las bases de esos cuatro partidos, y de todos los demás, miles de aspirantes se preparan para hacer sus campañas electorales, o ya las comenzaron. Eso es indetenible.
El mundo democrático se dividió: la Unión Europea y España aplaudieron la designación de un nuevo CNE, y el “Grupo de Boston”, a través del congresista Gregory Meeks, dejó clara su participación; sólo la OEA y los senadores Marco Rubio y Jim Risch condenaron la jugada; y muchos otros que no se han pronunciado hablan con su silencio. Por cierto, la difusa posición de la administración Biden, que no aprueba ni condena expresamente al nuevo CNE, da a entender que está más cerca de la posición de Europa que de la de la OEA/Rubio. Sea cual sea el caso, es inquietante que la Casa Blanca prefiera no ser específica y quedarse en generalidades.

El nuevo CNE, al ser nombrado por una asamblea nacional írrita, carece de legitimidad de origen. Pero en este momento -y en plena catástrofe humanitaria- eso no parece ser lo más importante. Más relevante es saber si el nuevo CNE tendrá verdadera eficiencia y eficacia política, y, para que la tenga, tendrá que lograr “legitimidad de desempeño”. Y bueno, esa sólo la puede lograr, obviamente, con un buen desempeño.

A Roberto Picón y a Enrique Márquez no les doy un cheque en blanco porque no tengo, se me acabaron hace tiempo. Si tuviera se los daría. Ambos me parecen personas solventes, y a Roberto lo conozco desde mucho antes de que él estuviera involucrado en estos temas. No están actuando de mala fe. Están tratando genuinamente de buscar una rendija, e imagino están plenamente conscientes de las dificultades y del gran riesgo de fracaso, porque no nacieron ayer ni se chupan el dedo. Ambos tendrán que trabajar mucho, pero mucho, para lograr esa legitimidad de desempeño. Veremos.

La participación de la oposición en las regionales está todavía muy lejos de ser un hecho consumado. Faltan temas por resolver. Por ejemplo, el régimen tendrá que devolver las tarjetas a los partidos, o darles una tarjeta unitaria para poder inscribir candidatos y participar. Diosdado acaba de decir en su programa que los alacranes son los dueños de esas tarjetas, y los únicos autorizados para postular candidatos.

Si se consiguen las condiciones electorales y la oposición participa, Guaidó tendrá que ponerse al frente de la campaña electoral, o quedará relegado. Parte importante de sus principales apoyos internos y externos están de acuerdo en participar.

Si no se consiguen las condiciones electorales y la oposición no participa, quedará demostrado, una vez más, que el régimen tiene secuestrada la vía electoral. El talante autoritario y dictatorial de Maduro quedará expuesto nuevamente, y seguirán lloviendo sanciones.

Maduro cree que con sus recientes “gestos” lavó la sangre de sus manos, y espera que Washington comience a desmontar sanciones. De hecho, congresistas norteamericanos del Grupo de Boston lo piden públicamente. Espero Biden no se precipite y mantenga la presión sobre Maduro hasta lograr avances significativos. ¡Aún estamos muy lejos de lograr la solución de fondo al problema!

Esto está muy largo. Lo dejo hasta aquí. Seguimos otro día.

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Comments (1)

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