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Opinión: Oposición logró derrotar a la Dinastía Chávez al evitar dispersión del voto, Por Eugenio Martínez

A pesar del bajo porcentaje del Registro Electoral que representa el estado Barinas la repetición de la elección del gobernador de esta entidad se convirtió en un evento con proyección nacional. La importancia de Barinas va más allá del apellido Chávez, aunque no se debe desestimar que los Chávez gobernaron este estado desde 1998.
Sin embargo, dos décadas de la dinastía Chávez no es lo único que hace relevante a Barinas. El estado también es importante por la presencia de la guerrilla colombiana, los pasos fronterizos y el control militar sobre el día a día de la entidad.

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  • En 1998 se presentaron cinco candidatos en contra de Hugo de los Reyes Chávez. Rafael Rosales Peña (AD) y Gheray Cartay (Copei-Convergencia) fueron los principales adversarios. En 2008 el abanderado de los principales partidos opositores fue Rafael Simón Jiménez y solo obtuvo 14 mil votos. El candidato por fuera de los partidos tradicionales Julio Cesar Reyes capitalizó 129143.

En los comicios del pasado 21 de noviembre de 2021 el candidato de la oposición Freddy Superlano logró ganar la elección por apenas 130 votos. No obstante, una decisión sobrevenida de la Contraloría General de la República y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), inhabilitando a Superlano (después de que ocurrió la votación) sirvió como justificación para anular el proceso y ordenar que se repitiese la elección.

En el nuevo proceso celebrado el pasado 9 de enero, el candidato opositor Sergio Garrido derrotó por una diferencia de 43 mil votos (14 puntos porcentuales) al nuevo candidato del chavismo, el ex canciller Jorge Arreaza.

¿Cómo puede explicarse este resultado? Para el economista Francisco Rodríguez “la victoria opositora en Barinas no fue un acto de voluntarismo. Fue una instancia exitosa de construcción de coaliciones (…) precisamente lo que hay que replicar a nivel nacional para derrotar a Maduro”.

Rodríguez sostiene que la victoria de la oposición venezolana “en el estado natal de Chávez no habría sido posible sin el apoyo de fuerzas centristas clave que hasta ahora han sido excluidas de la oposición principal (…)  Al tratar de dar sentido a este sorprendente revés en nada menos que el estado natal del difunto Hugo Chávez, es tentador aferrarse a una narración simple y atractiva de cómo la oposición recuperó Barinas: el gobierno trató de robar la elección anulando la votación de noviembre; como reacción, los votantes se hartaron y acudieron masivamente a votar en contra del candidato de Maduro, logrando una victoria tan grande que incluso el Consejo Electoral controlado por el gobierno no pudo alterar los resultados”.

Rodríguez advierte en su análisis que la explicación sobre Barinas es mucho más complicada. “Sí, fue una victoria impresionante, pero el principal impulsor no fue la indignación de los votantes sino las tácticas inteligentes de la oposición. A diferencia de elecciones pasadas, incluida la de noviembre, el candidato opositor en Barinas buscó alianzas con grupos centristas que han surgido como una nueva fuerza en la política venezolana”

Rodríguez resalta que de manera “un tanto contraria a la intuición, la mayor participación en las elecciones del 9 de enero no funcionó a favor de la oposición. Sí, la participación fue moderadamente mayor en enero que en noviembre. Sin embargo, lo que nos dicen los números es que estos votos adicionales fueron captados en gran medida por el candidato del gobierno, el excanciller Jorge Arreaza. Es simple ver esto a partir de los números brutos: 35 mil personas más votaron en las elecciones de enero que en las de noviembre, y el candidato del gobierno, Arreaza, capturó el 76 por ciento de esos votos adicionales. Eso explica por qué la participación de votos del partido socialista PSUV en el gobierno aumentó de 36,8 por ciento a 41,3 por ciento entre las dos elecciones. En otras palabras, parece que el impulso de último minuto del gobierno para lograr la votación en realidad funcionó bastante bien”.

El argumento de Rodríguez se puede complementar con los reportes periódisticos y de organziaciones de observación nacional de lo que ocurrió en Barinas desde que se anunció la repetición de las elecciones.

Durante seis semanas trasladaron sus actividades a Barinas al menos 16 ministros y varios viceministros de Maduro. Una decisión similar tomó el Alto Mando Militar. En con junto el gobierno de Maduro desplegó como soporte a la campaña del candidato Jorge Arreaza toda una movilización estatal para acometer obras, reparar infraestructura, repartir electrodomésticos y bonos económicos. Adicionalmente como parte de la campaña el chavismo eliminó el sistema de racionamiento de la gasolina, llevaron un sistema de llenado de bombonas de gas desde Carabobo, perforaron pozos y activaron sistemas de extracción de agua en algunas comunidades, etc. El chavismo hizo todo lo posible por ganar la elección.

Para Rodríguez, la victoria del candidato opositor fue posible, “no porque pudo lograr que los ex abstencionistas descontentos votaran. Fue que pudo unificar a los votantes de la oposición. En noviembre, otros candidatos de la oposición obtuvieron el 26 por ciento de los votos; esta vez se les ocurrió un mísero 3 por ciento. La abrumadora mayoría de esos votos de la oposición migró a Garrido, lo que le permitió aumentar su porcentaje de votos del 37,1 al 55,4 por ciento. En noviembre, el chavismo casi gana a una oposición dividida. En enero, perdió contra una oposición unificada”.

No obstante, varias voces en redes sociales se hacen eco de la tesis de que el chavismo forzó su derrota para impulsar la intención de algunos grupos opositores de solicitar -a pesar de las normas técnicas que lo hacen inviable- un referendo revocatorio contra Maduro.

El politólogo John Magdaleno, quien fue uno de los principales asesores de la campaña de Garrido en Barinas, responde a esta tesis de la siguiente manera: “Sugerencia: no perder el tiempo con los que dicen que el madurismo cedió Barinas. No sólo es un insulto gratuito a los barineses, que acaban de dar una lección de coraje e inteligencia estratégica; también comunica un desconocimiento total de lo que allí pasó. Y sé lo qué pasó”.

Para Magdaleno “hoy ha quedado claro que el asunto crucial es saber utilizar las elecciones como una palanca (entre varias) para el cambio. No es cualquier tipo de estrategia o de táctica la que puede funcionar”.

Para el politólogo Ricardo Sucre “hay muchos significados políticos” sobre el resultado del 9 de enero en Barinas. Sin embargo, desde su perspectiva la principal conclusión es que se comienza a construir el camino para una posible alternancia en el poder, la que tendrá su prueba en las presidenciales de 2024.

¿Por qué el chavismo no volvió a desconocer el resultado? En un reciente artículo, Sucre argumenta lo siguiente: “Hay límites que el gobierno no puede sobrepasar. Hacerlo crea una situación de ingobernabilidad y conflicto que el ejecutivo no desea (…) Mi análisis es que el gobierno internalizó que necesita estabilidad y gestión. Que no puede -ni quiere- volver a las etapas de 2015 a 2019. Si es así, plantea el problema de la alternancia. El chavismo puede perder las presidenciales de 2024. También puede darle el “palo a la lámpara” y optar por una solución Ortega. En Barinas no ocurrió. Solo la primera parte -inhabilitar a candidatos- pero el gobierno y su candidato, Jorge Arreaza, tuvieron el gesto de aceptar el resultado. Eso lo reconozco como un hecho político positivo”.

Para Sucre en tuiter “hay como una apuesta tipo profecía que se auto realiza para ver cuándo Maduro designará al protector de Barinas (…) La decisión de disminuir el triunfo de la MUD no depende solo de Maduro. Aquí está el quid del asunto. También depende de lo que la oposición haga con su victoria en Barinas. Si Garrido interpreta su victoria y cree que es para hacer de Barinas un bastión del quiebre, seguramente le designarán el famoso protector, posiblemente el TSJ decida cuestiones para ese estado, y el gobierno haga lo mismo que hizo en Zulia: quitarle competencias, que a lo mejor lo hará si ya no lo ha hecho. Ojalá no lo haga”.

¿Se despeja el camino para un revocatorio?

Según el análisis de la firma Carpe Diem “el revocatorio de mandato ha comenzado a figurar como opción política en los últimos días. Este evento pudiese convertirse en un punto intermedio entre la negativa del chavismo de adelantar la elección presidencial del año 2024 y la exigencia de la oposición y de sus principales aliados internacionales en que se realice esta elección a la brevedad posible”.

Sin embargo, la firma advierte: “Esta posibilidad requiere que la oposición y la comunidad internacional reconozcan de alguna manera la legitimidad de Maduro, más allá del Memorándum de Entendimiento firmado en México. Como ocurrió en el caso del revocatorio contra Hugo Chávez la viabilidad de una consulta popular de este tipo requiere de un acuerdo político previo (…) Más allá del debate sobre la legitimidad de Maduro y la fecha de su toma de posesión, el revocatorio es, en este momento, una opción técnica y política muy compleja de concretar”.

Eugenio Martínez

Lcdo. en Comunicación Social, reportero del diario El Universal, asignado a la fuente electoral. Especialista en Desarrollo Organizacional, Especialista en Marketing Político. Profesor universitario, representante sindical, autor del libro «¿Por qué pasó lo que pasó?» Co-autor de «Más allá del movimiento estudiantil» Conductor de los programas radiales de análisis.

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