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Opinión: Una Dictadura de Dos Jaulas Por Rafael Collins

Es un sentimiento creciente entre los venezolanos que, tras años de intentos fallidos por salir del chavismo se han dado cuenta que estamos enfrentando a una sola dictadura que encierra a la población entre dos jaulas.


La primera jaula todos la conocemos bien, y es en sí misma, el chavismo sin ningún edulcorante. Sus rejas están hechas -en sentido primario- de socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias, difamación; cuando eso falla usan la violencia y son capaces de encarcelar y asesinar. Todo el funcionamiento de esa jaula es financiado con el saqueo de los recursos del país, y -más recientemente- con narcotráfico, contrabando de minerales y cualquier fraude a la ley que les permita lavar dólares.

Dentro de esa jaula, en un principio entraron de forma voluntaria millones de venezolanos que, por las razones que sea, se identificaron con el resentido discurso de Hugo Chávez. Al poco tiempo muchos trataron de salir, quizá al darse cuenta de que era un proyecto más tenebroso de lo que esperaban, por eso, muy hábilmente la dictadura planificó la construcción de una segunda jaula, donde les daba la ilusión a esas personas de haberse salido de la primera, e incluso creer que luchaban contra el dictador.

Esa segunda jaula ha cambiado de nombre en muchas ocasiones, pero para fines didácticos vamos a identificarla con sus nombres y siglas actuales:

Mesa de la Unidad Democrática / Frente Amplio (MUD-FA)

Esta segunda jaula, en principio se disfrazó con la causa de la libertad de Venezuela y centró la construcción de sus rejas con una palabra que en contextos normales tiene connotación positiva: “UNIDAD”, ¿les suena familiar? Seguro que sí.

Nos dijeron que la única forma de salir del chavismo era “si nos uníamos”. Hasta ese punto todo parecía lógico y así lo hicimos, con la lamentable consecuencia de que, esa unidad nunca fue unidad de propósito (liberar a Venezuela), sino unidad en torno a un grupo de políticos socialistas corruptos, aunque creo que en esto último estoy siendo redundante, pues ser socialista es -de antemano- tener predilección por la corrupción, por apropiarte de lo ajeno, por intervenir en asuntos que no te competen, por violar las libertades individuales.

Así pasaron años y años de decepciones, desde Manuel Rosales a Capriles, a Henry Ramos con su famosa frase de “doblarse para no partirse”. Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó. En este punto es donde a esta jaula se le notan las rejas con mayor claridad.


Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó


Por eso los invito a analizar, ¿De qué está formada la segunda jaula? Por desgracia descubrimos que comparte los fundamentos del chavismo: socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias y difamación. ¿Cómo se financian? La respuesta es más que obvia: con corrupción.

¿Qué pasa cuando se trata de salir de la segunda jaula? Comienza el chantaje de la “Unidad”.

Te acusan de “chavista por romper la unidad” como condición obligatoria para salir precisamente del chavismo, pero basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante, guerrero del teclado o partidario de la secta. Solo por estar cansado de hacer lo mismo una y otra vez, y en consecuencia tener los mismos inútiles resultados una y otra vez.


Basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante


Así, tras la monumental decepción del 2019, hemos llegado a un despertar inédito de la población que ha identificado que la segunda jaula solo sirve para sostener la primera y gran jaula, que es el chavismo. Son cómplices, no les interesa la libertad de Venezuela, ni tener verdaderas elecciones libres; solo les interesa el poder para seguir con la corrupción.

Sueñan con llegar a un acuerdo mafioso que les permita controlar por algunos años el poder ejecutivo, pero en ningún caso, con darle a los ciudadanos lo que se merecen para empezar a construir un mejor país, que es justicia, libertad, seguridad jurídica, libre mercado y respeto a la propiedad privada.

Por eso, y ante la evidencia que una salida completa del chavismo los dejaría al desnudo en su entramado de corrupción, han decidido ser agentes activos de la cohabitación con el régimen sangriento de Nicolás Maduro.

Toca romper ambas jaulas o nunca más tendremos a una Venezuela próspera y decente.

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