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¿Por qué los palestinos celebran el asesinato de judíos?

Las celebraciones que tuvieron lugar en Cisjordania y la Franja de Gaza tras los recientes atentados terroristas en Israel son una muestra más de la creciente radicalización de los palestinos y de su negativa a reconocer el derecho de Israel a existir.

Mientras la mayoría de los palestinos dicen que quieren ver a su presidente salir de escena, la administración estadounidense parece estar entre las pocas partes en el ámbito internacional que siguen tratando con Abbas y depositando esperanzas en él en relación con la llamada solución de dos estados y la paz con Israel.

Tras su última reunión con Abbas en Ramala, el 27 de marzo, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, repitió el “compromiso con el principio básico” de la solución de los dos Estados de la administración Biden:

“Tanto los palestinos como los israelíes merecen vivir con las mismas medidas de libertad, de oportunidades, de seguridad, de dignidad, y creemos que la forma más eficaz, en última instancia, de dar expresión a ese principio básico es a través de dos Estados”.

He aquí una verdad incómoda para Blinken: la encuesta que se realizó una semana antes de que llegara a Ramala, la capital de facto de los palestinos, mostraba que la mayoría de los palestinos (58 %) se oponen a la solución de los dos Estados. ¿Por qué? No creen en el derecho de Israel a existir.

Por eso -como han demostrado esta y otras encuestas anteriores- la mayoría de los palestinos siguen apoyando a Hamás, cuyos estatutos piden abiertamente la eliminación de Israel.

Para ellos, es un deber religioso trabajar por la “liberación de toda Palestina, desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo”. El artículo 11 de la carta dice:

“El Movimiento de Resistencia Islámica [Hamás] cree que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado para las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio Final. No debe ser dilapidada, ni ninguna parte de ella, ni debe ser cedida”.

El artículo 15 dice:

“El día en que los enemigos usurpen parte de la tierra musulmana, la yihad [guerra santa] se convierte en el deber individual de todo musulmán. Ante la usurpación de Palestina por parte de los judíos, es obligatorio levantar la bandera de la yihad”.

La carta de Hamás también recuerda a los musulmanes el famoso dicho del profeta Mahoma

“El Día del Juicio Final no llegará hasta que los musulmanes luchen contra los judíos, cuando el judío se esconda detrás de las piedras y los árboles. Las piedras y los árboles dirán, oh musulmanes, oh Abdullah, hay un judío detrás de mí, ven y mátalo”.

Además, la encuesta reveló que una gran mayoría de palestinos (73 %) cree que el Corán contiene una profecía relativa a la desaparición de Israel. Sin embargo, la mayoría (57 %) no cree en la afirmación, hecha por unos pocos eruditos musulmanes, de que los versos del Corán predicen el año exacto de la desaparición de Israel: 2022.

Así pues, la gran mayoría de los palestinos están convencidos de que el Corán sí incluye una referencia a la desaparición de Israel, solo que no están seguros de en qué año ocurrirá. Esta convicción es una clara expresión de deseo por parte de la mayoría de los palestinos, especialmente aquellos que estuvieron animando, bailando y distribuyendo dulces para celebrar los ataques terroristas que tuvieron lugar en las ciudades israelíes de Be’er Sheva, Bnei Brak y Tel Aviv en las últimas semanas.

Alabando la reciente ola de atentados terroristas en Israel, el líder de Hamás, Mahmud Zahar, dijo el 9 de abril: “Estas recurrentes operaciones heroicas demuestran un hecho claro: que no hay futuro para los judíos en nuestra tierra palestina”.

Como muestra la encuesta, son líderes como Zahar los que los palestinos preferirían como presidente. Un líder palestino que hable de destruir a Israel o de asesinar a los judíos tiene más posibilidades de ser elegido que uno que declare que se opone al terrorismo y que quiere trabajar para lograr una solución de dos Estados.

Una de las razones que explican la creciente radicalización de los palestinos es la despiadada incitación de Abbas y la Autoridad Palestina contra Israel y los judíos.

En los días y semanas anteriores al inicio de la ola de terrorismo, los líderes palestinos decían a su pueblo que los judíos planean profanar y cometer crímenes contra la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Son estas calumnias las que alimentan a los terroristas y aumentan su motivación para asesinar a los judíos. También es este tipo de incitación el que lleva a más palestinos a los brazos acogedores de Hamás y otros extremistas.

A los palestinos que celebran el asesinato de judíos, sus dirigentes les han dicho que el terrorismo tiene como objetivo impedir que Israel “cometa crímenes” contra la mezquita de Al-Aqsa. Esto, por supuesto, es completamente falso porque desde el comienzo del Ramadán, decenas de miles de fieles musulmanes han accedido libremente y con seguridad a la mezquita para rezar.

Este es otro ejemplo de cómo los líderes palestinos han radicalizado a su propio pueblo hasta el punto de que el asesinato de jóvenes judíos que disfrutan de su tiempo en un bar en el centro de Tel Aviv se convierte en un motivo de celebración pública. Los palestinos han sido radicalizados y se les ha lavado el cerebro por sus líderes hasta el punto de que la paz con Israel o una solución de dos estados es vista como una oportunidad para masacrar.

El gobierno de Biden, mientras tanto, sigue fingiendo que Abbas y su gobierno son socios creíbles y que los israelíes y los estadounidenses pueden hacer negocios con ellos.

Habría sido más útil que Biden denunciara las celebraciones y presionara públicamente a los dirigentes palestinos para que detuvieran inmediatamente la campaña masiva de incitación contra Israel y la glorificación de los palestinos que asesinan judíos.

Ignorar las escenas de júbilo en la calle palestina y seguir fingiendo que la Autoridad Palestina es un socio fiable para la paz solo conducirá a más violencia y derramamiento de sangre. Es hora de que la administración Biden y otros donantes occidentales empiecen a dar un golpe en la mesa y a exigir el fin de la venenosa campaña de deslegitimación de Israel y de demonización de los judíos. Hasta que eso ocurra, seguiremos viendo a los palestinos bailando y repartiendo caramelos porque la sangre judía fluye a sus pies.


Khaled Abu Toameh

Periodista Jerusalén

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