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Prefacio. Por el Dr George Fereira

Nos hicieron creer que mientras más fácil fuera la vida, más felices seríamos, Pero el alma humana no brilla gracias al confort sino gracias al esfuerzo

“DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO NO HAY MÁS QUE UN PASO”
O, como lo hubiera expresado Napoleón Bonaparte cuando supo que su ejército fue diezmado:
“IL N’Y A QU’UN PAS DU SUBLIME AU RIDICULE»

Esta frase se atribuye tradicionalmente a Napoleón Bonaparte. Según diversas referencias históricas, Napoleón la habría pronunciado tras la retirada de sus tropas de Rusia, en 1812, reflexionando sobre cómo una gran ambición o una gloria inmensa pueden transformarse, en cuestión de tiempo, en fracaso, humillación y ruina.

La frase se volvió célebre porque resume una idea profundamente humana y política: que la genialidad, la grandeza o incluso el heroísmo pueden cruzar fácilmente la delgada línea que conduce al exceso, al error y, finalmente, al ridículo, aun cuando se posean todas las ventajas militares posibles.
Traigo hoy esta reflexión a la memoria colectiva porque considero que aquel error histórico puede repetirse en nuestros tiempos y, sobre todo, en Venezuela. Y es precisamente allí donde muchos venezolanos observan con preocupación el papel del presidente Donald Trump frente a la estructura criminal de poder que aún domina Venezuela.

Es importante aclarar que una parte significativa de los venezolanos que siguen de cerca la realidad política del país no consideran que el gobierno estadounidense actúe desde la desinformación. Tampoco creen que desconozca la naturaleza del sistema de poder encabezado actualmente por los hermanos Rodríguez. Por el contrario, muchos perciben que existe plena conciencia sobre la permanencia de una estructura autoritaria que, aunque debilitada tras la caída de algunas de sus figuras más emblemáticas, como Nicolás Maduro y Cilia Adela Flores, continúa ejerciendo control político y coacción social sobre la población.

Tenemos que entender, aunque a los pocos seguidores del chavismo les cueste creerlo, que para nadie es un secreto que los hermanos Rodríguez negociaron con el presidente Donald Trump no solo la entrega de Nicolás Maduro y Cilia Adela Flores, sino también su salvoconducto para no ser perseguidos internacionalmente. Así como también los Rodríguez le propusieron a la administración de Donald Trump que, si los dejaban en el poder, ellos, a cambio, les regalarían —¡escúchese bien!— “LES REGALARÍAN” 80.000.000 de barriles de petróleo y 100 G/T toneladas de oro puro. ¡NO LE VENDERÍAN!, como quieren hacer ver los hermanos Rodríguez a la opinión pública nacional e internacional para no quedar evidentemente como unos miserables traidores a su patria ante sus pocos seguidores.

Esta propuesta por parte de los hermanos Rodríguez fue aceptada por Donald Trump como pago compensatorio por los daños económicos que le causó el chavismo —¡NO LOS VENEZOLANOS!— debido a las expropiaciones de empresas estadounidenses en territorio venezolano desde la era Chavista y luego Madurista. En tal sentido, una vez concretada esa entrega de petróleo y de oro por parte de los hermanos Rodríguez, la administración de Donald Trump garantizó la permanencia en el poder de Delcy Rodríguez y, a su vez, movió sus influencias para que le otorgaran a María Corina Machado el Premio Nobel de la Paz, en una jugada magistral para poder utilizarlo como excusa y sacarla del país.
(Aquí hago una pausa, porque es bueno mencionar que el premio sí se lo merecía María Corina Machado por la defensa de la democracia en Venezuela; pero todos sabemos que la contienda estaba reñida y hubo influencia de uno de los hombres más poderosos del planeta para que se concretara su otorgamiento a ella, debido a que era la única forma viable que tenían los Estados Unidos para dejarle el camino libre a Delcy Rodríguez y, a su vez, recompensar a María Corina Machado por el esfuerzo hecho por mantener la democracia en el continente).

Siguiendo en este mismo orden de ideas, tenemos que entender que Donald Trump garantizó con este acuerdo con los hermanos Rodríguez la supremacía económica de su país en el mundo, así como también logró desplazar del territorio venezolano a los inversionistas chinos, rusos e iraníes para abrirle paso a los inversionistas norteamericanos en Venezuela.

Los hermanos Rodríguez también acordaron el suministro regular y permanente de petróleo y todo tipo de minerales de forma gratuita para los norteamericanos, situación que nunca habría conseguido Donald Trump con María Corina Machado electa como presidenta y a la cabeza de un gobierno legítimamente democrático, ya que a Donald Trump no le hubiera quedado otra salida que reconocer a un gobierno legítimo y elegido por la mayoría del pueblo venezolano, dando como resultado tener que suscribir acuerdos ajustados a los ordenamientos jurídicos venezolanos, con transparencia, en garantía de la soberanía nacional y con aprobación previa por parte de una Asamblea Nacional venezolana electa para tal fin, tal cual como lo establece la Constitución de la República de Venezuela.
Así que, mis apreciados lectores, esa es la realidad que los venezolanos de bien deben saber y que, aunque sea desgarradora, debemos estar preparados mentalmente para aceptar o no la conformación del territorio venezolano como parte de un estado más de la Unión de los Estados Unidos, el cual sería el estado 51, porque, aunque les parezca cruel lo aquí escrito, tengan la plena seguridad de que esa es la estrategia pautada por Donald Trump con Venezuela.
Desde esta perspectiva, la cual ha sido anunciada públicamente por Donald Trump, numerosos ciudadanos venezolanos sostienen que, aun cuando figuras como Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores hayan salido del escenario de poder directo, la estructura que permitió la consolidación del chavismo permanece activa en gran parte de sus mecanismos de control, influencia, criminalidad y coerción y ahora peor aún con la anuencia de U.S.A.

Ahora solo queda esperar la opinión y la reacción del pueblo venezolano en cuanto a si se mantiene incólume ante tal pretensión de los Estados Unidos, con complicidad clara por parte de los hermanos Rodríguez, como consumación de su más anhelada venganza en contra del pueblo de Venezuela por la muerte de su criminal padre, o que el pueblo de Bolívar no guarde silencio y decida unirse junto con María Corina Machado a esa disidencia chavista que no está de acuerdo con la entrega descarada y tan cobarde por parte de Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello a los intereses de los Estados Unidos, para protestar y rechazar tal pretensión.
Y si estos acontecimientos llegaran a materializarse, podríamos decir con toda asertividad que:

“DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO NO HAY MÁS QUE UN PASO”

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