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Reportaje Especial de VerdadesYRumores.com ¿Qué está ocurriendo realmente con el interinato de Juan Guaidó?

Más allá de la reforma del Estatuto para la Transición, hay todo un conflicto interno en la oposición que obligó a las partes a negociar.

La permanencia de Juan Guaidó en la presidencia interina no solo divide al G4, sino también a los sectores disidentes de la oposición.

La tormenta perfecta sigue causando destrozos a nivel de la oposición, no solo en el G4 y el gobierno interino, sino también en los sectores que disienten de esa conducción. Mientras tanto, Maduro y el PSUV celebran que sus adversarios siguen perdidos en su laberinto.

En ese sentido, no hay duda de que el gobierno interino que lidera Juan Guaidó desde enero de 2019 será más recordado por sus errores y escándalos, sobre todo por el pésimo manejo de los activos y recursos en el exterior, que por sus pocos éxitos en la eterna lucha por la liberación de Venezuela de la destrucción chavista.

Como no podía ser de otra forma, las últimas decisiones de la Asamblea Nacional 2015 han estado envueltas en una gran polémica. Eso era previsible ante las disputas internas en el seno del G4 y el aparente interés de sustituir a Guaidó en el interinato, sobre todo de parte del partido Primero Justicia.

¡Fuera Guaidó! ¡Viva Guaidó!

Desde hace varios meses el cenáculo opositor comenzó a dividirse en torno a la decisión de ratificar o no a Guaidó.

No solo se trataba del supuesto objetivo de PJ, sino también de que Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, al parecer, no estaban tan resteados con el presidente interino, como si lo estuvieron a finales de 2020 cuando surgió la misma discusión.

En medio del ajetreo por la decisión que debían tomar en la Comisión Delegada de la AN, de repente se convoca para el 24 de diciembre una sesión de dicha instancia y deciden aprobar sesiones extraordinarias para discutir las reformas parciales de la Ley del Estatuto que rige la Transición y de la Ley del Fondo para la Liberación de Venezuela.

Eso desató otra polémica adicional. Pero más allá de los anuncios y las críticas, es prudente conocer qué fue lo que realmente ocurrió y que desembocó en dichas decisiones.

Hagamos una recopilación de los eventos, para entender el fondo de la materia y no solamente guiarse por la pirotecnia de lo que se discute en la opinión pública, pero además evadiendo los dardos que se lanzan desde los laboratorios de redes sociales.

La nueva escaramuza interina

Tal como estaba previsto, este lunes 27 de diciembre se realizó la primera discusión de las reformas mencionadas. Los cambios fueron aprobados aunque la Fracción 16J salvó su voto.

¿Qué se aprobó? Pues la reforma del Estatuto para la Transición creando una especie de gobierno parlamentario que limita las competencias del presidente interino. ¿Eso es algo nuevo? No y lo revisaremos más adelante.

Eso generó una nueva polémica entre quienes defienden la continuidad del interinato y quienes señalan que tal decisión viola la Constitución, donde no se consagra la figura de un gobierno parlamentario.

Hay quienes incluso alegan que tal reforma anula de un dedazo la lucha que por más de 20 años se ha librado contra el chavismo.

La postura de EEUU y Primero Justicia

Lo más extraño de todo es que a pesar de los cuestionamientos nacionales, Estados Unidos recibió con beneplácito la decisión según declaraciones del embajador, James Story.

Mientras que Primero Justicia, el partido más renuente a mantener a Guaidó, aprobó las reformas y además tampoco ha fijado una posición contraria.

En este punto es bueno destacar que Julio Borges, el más crítico contra Guaidó y el manejo de los activos en el exterior, mantiene un extraño silencio.

El apoyo gringo y el silencio de la tolda negra y amarilla son dos señales bien claras, de que hay mucho más allá de lo que se ha dicho hasta el momento, pues es llamativo que Guaidó se sostiene en la presidencia interina, pero también que entregó la mayoría de sus poderes.

Guaidó divide a los disidentes del G4

La permanencia o salida de Juan Guaidó del interinato no solo divide al G4, sino también a los sectores que disienten de dicha cúpula, lo que se evidencia en las disímiles posturas de Maria Corina Machado y Antonio Ledezma en torno al tema.

Mientras el partido Vente Venezuela de MCM se anticipó a las discusiones en la delegada, oponiéndose a la permanencia de Juan Guaidó al frente de la lucha; Antonio Ledezma respaldó a JG aunque criticó duramente la decisión de crear esa especie de gobierno parlamentario.

Inclusive esas posturas contrarias dividieron el voto de la Fracción 16J, porque unos pedían cambios en la dirección de la lucha, mientras otros respaldan a Guaidó en la presidencia interina.

¿Qué ocurrió realmente?

Para entender las últimas decisiones tomadas por la Comisión Delegada, hay que retroceder varios meses atrás cuando comenzó una agria discusión, como consecuencia de los escándalos que han surgido en torno a los manejos dudosos de los activos en el exterior: “El Cucutazo”, la ayuda humanitaria, Monómeros, Citgo, Fundación Simón Bolívar e incluso PDVSA con aquel guiso de la reducción de la deuda de Paraguay, entre otros.

Ese tema comenzó a fracturar al G4 desde finales de 2020 y eso se evidenció con los sucesos acaecidos en aquella “encerrona” que ocurrió en Bogotá a comienzos de este año, la cual no solo puso en el tapete las diferencias internas, sino los reclamos de Estados Unidos en torno a la estrategia contra el chavismo y por supuesto los desaguisados.

Incluso vale la pena recordar el encontronazo entre Leopoldo López y Julio Borges, que no terminó a golpes gracias a la intervención de los presentes.

Del acuerdo inicial, a más poderes absolutos

Fuentes consultadas para este trabajo especial, explicaron que desde 2019 se decidió, incluso antes de juramentarse Guaidó, que las decisiones claves del gobierno interino serían consultadas a la Asamblea Nacional, lo que debió seguir ocurriendo supuestamente luego de instalada la delegada.

Uno de los consultados fue claro y enfático: “Ese acuerdo no implicaba, ni implica, un gobierno parlamentario, sino que era y es un mecanismo de control para evitar lo que finalmente ocurrió. Lo acordado en aquel momento fue violentado por Leopoldo López y Guaidó quienes hicieron desastres con los activos y los recursos del país, tanto lo que se han protegido como los aportes entregados por EEUU”.

Ahora bien, tampoco es que el resto del G4 son santos para no haber cometido también sus irregularidades. Todos son culpables de los malos manejos, aunque unos tienen mayor responsabilidad que otros.

Lo peor no es eso, explica otra de las fuentes consultadas, sino que a pesar de los reclamos y el interés de aplicar cambios en el manejo de esos activos y recursos, además de modificar la conducción del interinato: “Leopoldo y Juan querían seguir haciendo lo mismo y presentaron una propuesta de reforma del Estatuto para la Transición que le daba poderes absolutos a Guaidó, cosa que fue rechazada. A partir de ahí comenzó una negociación que incluyó a EEUU”.

Lo negociado y lo acordado

Ante las desavenencias internas en la mayor coalición opositora, entre quienes buscaban la sustitución de Guaidó y quienes defendían su permanencia en el cargo, se inició hace varias semanas una dura negociación.

Por un lado, los que se oponían a que todo siguiera igual se negaban a ceder en su pretensión de tener mayor control de las decisiones y acciones del interinato.

Mientras que Voluntad Popular exigía que Guaidó se mantuviera como cabecilla del interinato, alegando que de su presencia dependía el apoyo de la gestión de Joe Biden para solucionar el conflicto nacional.

¿Y EEUU que pensaba? Los gringos aunque no están contentos con la gestión de JG, no podían permitir su defenestración de la presidencia interina, porque eso sería admitir no solo que Guaidó fracasó, sino que ellos tampoco han podido impulsar el cambio en Venezuela.

Tres ganan y uno pierde

¿Cómo terminó todo? Pues en un acuerdo que sostiene a Guaidó en el cargo aceptando las limitaciones a sus atribuciones; mientras se intenta supuestamente regresar al acuerdo original de que las decisiones se deben tomar en la delegada y no a modo discrecional y a control remoto desde Madrid, Washington o Miami.

En síntesis, Guaidó y Estados Unidos están satisfechos porque el diputado de La Guaira se mantiene en el cargo y no tienen que admitir su fracaso.

La otra parte del G4 está satisfecha porque ahora tendrán mayor control del interinato, pero Leopoldo López está molesto porque él no quiere controles.

¿Cuál será el resultado de dicho acuerdo? Conociendo a los personajes involucrados, hay que ser prudentes y moderar las expectativas.

Trabajo Especial de Darwin Chávez|@VerdadesRumores

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