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«Sin prisa»: Por Aylen Bucobo

“Las buenas tertulias son como un café en la mañana, un rico postre por la tarde y un suspiro por la noche”

¿Hace cuánto tiempo no tienes una buena tertulia? Últimamente estamos sumergidos en el ruido que provoca el mundo. Solo nos comunicamos con mensajes y nos sumergimos en el universo de la tecnología.

Hemos dejado a un lado las conversaciones lentas, porque la mensajería instantánea ha cambiado la manera de comunicarnos e incluso, en la forma en que profundizamos los temas con los demás.

Ha quedado atrás el valor de sentarse a hablar o de hacer citas para simplemente conversar sin prisa. Se nos ha olvidado cómo escuchar y generar ese silencio entre las frases.

Las miradas ya no se conectan. Las palabras se han vuelto una fila de letras sobre un teclado. En la imaginación ha quedado la reacción de una sonrisa y más aún, en un emoji. Es como la inercia a ciegas acelerada de preguntas, respuestas, emociones, reacciones, silencios y euforia.

El mundo olvidó el ritmo pausado y cómo éste transforma el diálogo de un simple cambio de información a un acto de conexión humana profunda, que da bienestar emocional y estimula la intelectualidad.

Una conversación lenta no es hablar despacio, sino eliminar la prisa de la interacción, porque al mantener una buena tertulia las ideas se desarrollan más y la comunicación se vuelve más agradable y sustancial a la hora de departir.

Al conversar en persona, logramos desarrollar más el escuchar para comprender al otro, más que para confrontar. Sumado a que el silencio entre frases no se ve incómodo, sino que es un espacio para escuchar y digerir mentalmente las ideas o la información que se está recibiendo.

En una buena tertulia las ideas no compiten en una carrera contra el tiempo, sino que se construyen unas tras otras. A su vez, los argumentos que se exponen van enriqueciendo el pensamiento del otro. También se desarrolla más el buen escuchar y el buen hablar.

Las buenas tertulias van más allá del lugar donde puedan desarrollarse, porque traspasan el espacio, la superficie, el clima o trabajo y pasan a algo más profundo, como la filosofía de la vida, los aprendizajes, los miedos, sueños… creando de esta manera una intimidad real.

Hay ambientes ideales para que una buena tertulia pueda desarrollarse, como un café, además de la buena actitud de las personas que participen y los temas que se deseen tocar.

Las buenas conversaciones, las constructivas nos ayudan a crecer, a expandir nuestro conocimiento, a escuchar diversas opiniones sobre un tema, nos hace el equipaje más liviano y nos ayuda a limpiarlo. Nos lleva incluso, a aprender a soltar resentimientos, expectativas ajenas o planes que no encajan con nuestra forma de ser.

Seamos amables con nosotros mismos y encontremos la belleza de las conversaciones sin prisa y, por qué no, te invito a agendar una cita lenta con un amigo o amiga esta semana y tener una buena tertulia.

Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo

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