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Opinión

Taiwán bajo el acoso comunista Por Luis Velásquez Alvaray

Mucho más que el control de la isla, cuya capital es Taipéi, este conflicto tiene implicaciones geopolíticas de gran calado y fuertes repercusiones en el futuro del planeta.

El control que pretende China, genera profunda preocupación en el mundo libre, hoy acechado por el avance totalitario, donde esta potencia juega papel preponderante en la violación de los derechos humanos y de la libertad económica.

Taiwán, por el contrario, es ejemplo de libre desarrollo y avance económico. El malestar interno avanza bajo el yugo de Xi Jinping, por el maltrato a la mayoría de su población. Taiwán, a pesar de ser un pequeño territorio de 35.989 km2, ha logrado estructurar un admirable avance social, orientando su proceso productivo hacia la exportación, bajo políticas altamente competitivas. Está incluida entre las primeras potencias comerciales del mundo.

La maquinaria roja, como todo régimen totalitario, persiste su amenaza con los constantes bloqueos y violaciones del espacio aéreo y marítimo, mientras en su laberinto interno se acentúa la desigualdad económica y social, bajo un modelo de desarrollo que margina grandes capas de la población y numerosas zonas del país.

A pesar de la mano de hierro comunista, se gesta un polvorín que condimenta el caldo de inestabilidad interna.

Taiwán goza de una posición estratégica mundial, de portentosos avances tecnológicos y observa las importantes discordancias chinas, con países como Filipinas, Indonesia, Malasia, Brunéi, a quienes les preocupa la situación de los corredores marítimos, que comunican el noreste con el sudeste de Asia.

De allí que de las pretensiones totalitarias, también se perjudicarían las economías del Indo-Pacífico.

En un mundo interdependiente, no es fácil anexar Taiwán. Invadiendo la roja potencia, tiene mucho que perder en los mercados comerciales y de capitales.

Los países democráticos deberían ver en Taiwán un ejemplo – no actuar como algunos aprovechadores -que se entregan por migajas- al dominio chino, aceptando incluso humillaciones económicas y callando la inmensa represión contra las minorías y el sometimiento de millones a la bota implacable de la tiranía.

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