Opinión

¿Tendremos un 2022 de cambios en el país? Por Marlon Jiménez García

Cada vez que celebramos la llegada de un nuevo año, ponemos toda nuestra devoción, toda nuestra esperanza y todos nuestros sueños en que ese año podamos consolidarnos en lo personal y en lo familiar, y también en lograr una patria justa, libre, democrática y mucha paz.

Quiero un 2022 donde no haya inseguridad; la delincuencia nos está matando a nuestra juventud.

Los días 23 y 24 de diciembre, focalizándolo por los lados de mi residencia, se robaron cinco vehículos y fueron asaltadas seis viviendas, a cuyas familias dejaron en “cuatro bloques”.

Quiero un 2022 donde los trabajadores de todo el sector público y también del sector privado, tengamos salarios y pensiones dignas de acuerdo al estamento social de nuestra CN y a lo taxativamente expuesto en los derechos planteados en la Declaración Universal de los Derechos Humanosque, nos libere de la miseria y además políticas económicas que detenga la inflación.

Quiero en el 2022 que Corpoelec e Hidrolago, dejen de ser empresas ineptas e ineficientes y que, con la ayuda del Gobernador Rosales, eviten con racionalidad de hacerle la “vida imposible” a los zulianos; quiero un 2022 donde PDVSA se pueda colocar nuevamente como la segunda empresa más importante del mundo, como era cuando llegaron los delincuentes del Socialismo del siglo XXI hace 21 años atrás; hoy no aparece en las primeras 100 y pueda regularse de manera permanente el abastecimiento de gasolina y otros.

Quiero un régimen que no sea mentiroso (todos sus funcionarios cortados a la misma medida, donde la mentira es la filosofía de acción), que no maquillen las cifras económicas ni de los delitos que se realizaron en el fenecido año; quiero un 2022 sin matraqueros (policías, militares y guerrilla uniformada), que cuando vaya a la calle sienta que estos “bichitos” más bien colaboren con el ciudadano y no anden robándole divisas o lo que sea; quiero en el 2022 un Gobierno incluyente, no solo para el que se coloca una gorra y franela roja; quiero un Gobierno que respete la CN, a su pueblo y no invente a su cambio lo que han denominado el “Plan de la Patria”, que no es otra cosa que el “comunismo salvaje”; quiero un 2022 en Libertad Plena, sin presos políticos ni desterrados; quiero un 2022 donde funcionen los hospitales, la crisis hospitalaria es de pronósticos, jamás la salud había sido abandonada, (más de 60000 trabajadores sanitarios han migrado por ausencia de calidad de vida integral) como ahora con el régimen comunista.

Quiero un 2022 donde se respete la voluntad popular, que no se coloquen adefesios ni se realicen actividades extrajudiciales, como hicieron en Barinas para robarle las elecciones al pueblo barinés, por supuesto todo en contra de la CN

Quiero un 2022 donde se respete la libertad de expresión, la propiedad privada, la libertad de comercio, las libertades individuales y colectivas; quiero un 2022 con las universidades autónomas y otras funcionando en todo su esplendor académico y administrativo; quiero un 2022 con un desarrollo agrícola y pecuario que coadyuve con la precaria salud de los venezolanos en el consumo de proteínas y minerales fundamentales para la vitalidad física y mental de los venezolanos; quiero un 2022 de inversión con capitales internos y externos para desarrollar nuestros “inoperativos” complejos industriales que, generen empleos  estables y de calidad.

Y… SOBRE TODO, quiero un 2022 de fortalecimiento de nuestras familias que han sucumbido ante la influencia malévola y destructiva del comunismo en nuestra compleja e integral estructural social, que genere el regreso de nuestros hijos y nietos y vuelva la esperanza y la felicidad a nuestros hogares.

Por supuesto, en el 2022 para poder alcanzar esos deseos que en tiempo y espacio son indeclinables es, necesario, fundamental, vital y urgente SALIR del régimen comunista, de Maduro, su camarilla y de los asesores cubanos que son los verdaderos culpables del CAOS producido en el país; sino se produce ese cambio, el Caos terminará de colapsar la estructura social del país, porque ya la económica, la política y la ética están en el umbral de su muerte definitiva.

Es bueno señalar, que en la CPI está sembrada la esperanza para esos cambios, pero debemos estar conscientes que eso es una lucha titánica y donde, sin duda, el pueblo es el actor principal en esa búsqueda de la justicia deseada.

La oposición tendrá, que dejar de ser PASIVA, no puede recorrer otro camino, que enclavarse en ese objetivo de manera refulgente; con valentía patriota y republicana, para encausar las luchas para la salida del régimen comunista.

Esa pelea intestina por un PODER ficticio en lo político, más si en lo económico por el manejo de recursos, sino se manifiesta en logros para el pueblo; se convierte en desesperanza y puede convertirse en un boomerang donde el pueblo rebase cualquier fuerza antagónica ante el hecho cierto de salir del régimen comunista.

Esperemos, por el bien de la patria que la oposición reflexione sobre su protagonismo en estos momentos de incertidumbre estructural del país.

En fin, quiero un 2022 que cambie a Venezuela y como logro, para rematar, que en el 2022 encierren a la cofradía de forajidos (civiles y militares) del régimencomunista.

Estimado lector, ¿Es mucho pedir? ¿Qué piensa usted?

Quiero, para terminar, desearle a mis lectores y a todo el pueblo venezolano un FELIZ AÑO 2022; lleno de paz y de armonía espiritual tan necesarias para construir un escenario imperturbable en la lucha por el rescate de nuestra Democracia y de nuestras Libertades Ciudadanas; todo ello entrelazado para, en la inmensidad del tiempo, hacer posible la reunificación de la FAMILIA venezolana que, tanto ha sufrido por las consecuencias directas  e indirectas emanadas por la ideología comunista en nuestra sociedad. 

Profesor Universitarioó

Marlons.jimenez55@gmail.com

@marjimgar

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