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TRANSICIÓN PARA ELECCIONES PRESIDENCIALES, LO DEMÁS ES FRACASO. Por: Marlon S Jiménez García.

Para entender en su JUSTA DIMENSIÓN la «transición política», lo mejor es acudir al padre de la Ciencia Política. Nicolás Maquiavelo. Dijo: <Los que por procedimientos similares a los de estos héroes alcanzan el eminentemente rango de príncipe, llegan a dicha posición con dificultad pero la conservan con facilidad. Las dificultades que experimentan dependen, en buena medida, de los cambios que se necesitan introducir para fundamentar el Estado y afirmar su dominio.

Debe tenerse en cuenta a este propósito que nada hay más difícil de realizar ni nada de más dudoso éxito en la práctica, que la implantación de nuevas instituciones, pues el introductor tiene como enemigos a cuantos obtuvieron provecho del régimen anterior y encuentra sólo tímidos defensores entre los favorecidos con el orden nuevo, timidez que nace tanto del miedo a los adversarios como de la incredulidad de los hombres, los cuales no se convencen de la bondad de algo nuevo hasta que no lo ven confirmado en la práctica.

De aquí, se sigue que los enemigos de todo cambio se unan para combatirlo en cuanto hallan coyuntura favorable, mientras el resto lo defiende con tibieza poniendo así en peligro al príncipe y a ellos mismos>
«El Príncipe», Capítulo VI. Más claro con nuestra realidad, es imposible conseguirlo en otra parte.

Cuando se analiza una TRANSICIÓN POLÍTICA estudiamos los fundamentos éticos normativos y estructurales que guían el paso de un «régimen politico – usualmente autoritario – hacia un orden democrático o pluralista». Esta Transición Política debe dar el espacio intermedio entre dos sistemas donde las reglas del poder cambian por completo.

Nuestra transicion política es atípica; uno de los problemas más álgidos, es que las fuerzas intervinientes son producto de dos momentos estelares; los provenientes de una fuerza exógena militar que asume el poder y el otro, de la ruptura endógena (traición) de un gobierno autoritario, cuyos actores participantes son proveniente de la misma estructura del poder extraído.

Es decir, una transición política donde se reparten el poder a través de un pacto establecido. O sea, no hay un cambio de gobierno ni tampoco una reinvención de las normas, valores y de las instituciones.

No se da el debate para entender, si el nuevo orden debe nacer de una ruptura total con lo ya inexistente o de una evolución pactada con los actores anteriores, porque simplemente intervienen los intereses de unos y de otros, mientras que las víctimas, (el pueblo incrédulo) están en el centro recibiendo los embates de ambos componentes del poder, aunque uno sea un gobierno títere.

El poder sigue basándose en la fuerza y la tradición, dejando atrás en el olvido, «el consentimiento y la participación ciudadana».

Éste proceso atípico, por supuesto, no está marcado por la contingencia, las decisiones del presente no moldean un futuro abierto ni lo garantizan en tiempos y espacios.

El único requisito SINE QUA NON para que ésta transición política sea viable filosóficamente, es que debe resolver las tensiones sobre la justicia y el orden y es allí, por «omisión a conciencia», donde está el complemento perfecto entre el «Gobierno Títere y el TUTOR TITIRITERO».

La justicia transicional, es equilibrar la retribución, la verdad y la paz social frente a los abusos cometidos por el régimen previo. Pero resulta, precisamente, ser resguardados por el pacto descrito entre los actores precitados. Varios de los «más buscados», con recompensas incluidas, son parte activa del Gobierno Títere y son protegidos por «aquellos que los buscaban». Es una «doble moral» en mayúsculas, los intereses prevalecen y los de las víctimas padecen ante la indiferencia bilateral.
«En éstas circunstancias es importante definir si se rescatan los marcos constitucionales vigentes o se diseñan nuevas instituciones desde cero».

Eso es una tarea titánica, pero posible.

La sociedad venezolana no confía en los actores involucrados en la TRANSICIÓN POLÍTICA, ambos han defraudado al pueblo. El 03 de enero, está en un «cauce retrógrado», con efervescencia tóxica ante la significancia del poder.

El pacto entre unos y otros, es contrario a la democracia, la libertad y a la moral pública. El Convenio Leonino, pactado tras bastidores, sobre la explotación y comercialización de las actividades petroleras, es una muestra de que estamos en manos de delincuentes cuyo único interés es seguir arruinando nuestro país y creando, al amparo del poder la continuidad de los regímenes de Chávez (fundador de la revolución del siglo XXI) y de Maduro, ahora bajo el influjo del Gobierno Títere Pactado.

Es necesario, la presencia activa de María Corina, ella es el valor moral para llevar hacia adelante la necesidad de «pactos éticos» entre las fuerzas vivas del país, para evitar la aniquilación que pretenden, las dos fuerzas en el poder, sobre el pueblo, y permitir la convivencia pacífica. «No pegamos una, sino fuéramos un país rico, nuestro destino, sin ninguna duda, hubiese sido otro».

Ésta realidad precitada que nos abruma, tanto en lo físico como en lo espiritual, por los momentos políticos imperantes, tienen que llegar a su final. Una transición política que no favorece al pueblo es la que estamos transitando. El cambio de régimen o de gobierno se diseñó para proteger a las élites y mantener las estructuras de poder existentes, en lugar de responder a las demandas ciudadanas.

El 03 de enero «brilló con luz infinita», en los cielos de Caracas, lo que todos los venezolanos pensábamos era la esperanza del cambio. No fue así lamentablemente, y hoy 8 meses después, sentimos que se acrecienta geomètricamente en todo el pais los males creados por la revolución malévola del siglo XXI a su pueblo. El TUTOR Titiritero, con su fuerza militar y el Gobierno Títere, por acciones de traición a lo anterior (lo reitero, donde ellos eran protagonistas), consumaron un PACTO SECRETO con intervención de terceros (lobby poderoso de Washington) para tomar decisiones que beneficien a ambos, excluyendo a la sociedad civil (95% opositora).

Allí observamos que, lo primero, es tomar decisiones bilaterales: acuerdos leoninos (con los mismos que se robaron los dineros públicos para invertir en los espectros eléctricos y tienen en obscuridad a Venezuela) para garantizar el suministro del petróleo, por mínimo 25 años al país que aportó la fuerza militar, y a cambio, mantener en el poder al Gobierno títere, todo dentro de la «paz de los sepulcros».

Y lo segundo, mientras tanto, la población, sucumbe con apagones de 10-12 horas diarias (antes del 03 de enero eran entre 3-5hrs); el servicio de agua casi que desaparece en nuestras ciudades; la educación y la salud siguen colapsadas e inertes; no existe empleo formal, como tampoco salarios; el sector público (ej. profesores universitarios y médicos) tienen un salario mensual que no llega a 6$ y cada día se devalúa más; la inflación anual es alrededor del 500%; la cesta básica es de 800$ mensuales; en fin, la «miseria extrema» de los venezolanos está en una cifra exorbitante para un supuesto país rico, 86% de su población (ENCOVI, Mercanálisis, otras).

Éste PACTO SECRETO aprobó una Ley de Amnistía que garantizó liberaciones o protección judicial para los funcionarios salientes acusados de torturas, muertes, corrupción y violación de los DD.HH, aunque muchos de ellos, continúan en esas actividades en el Gobierno Títere (con la anuencia del TUTOR); mientras tanto, los verdaderos presos políticos civiles y militares (+ de 500) abarrotan el SEDNAYA del régimen anterior y del sucesor.

Los grandes grupos económicos mantienen sus privilegios, hacen grandes negocios y gozan de la impunidad garantizadas por los pactantes.

Lo que menos quieren en la actualidad son «elecciones presidenciales» y juegan con el tiempo a darle larga al asunto (con los diputados 2015 incluidos). No hay «voluntad política» en la mesa de negociaciones (impuestos por los pactantes) para producir los cambios esperados.

Al no resolverse las demandas sociales de fondo, aumenta el riesgo de la ocurrencia de «estallados sociales» o de que surjan otros movimientos autoritarios (estoy seguro aupados por el gobierno títere y por inconformes).

Qué fácil era para el TUTOR Titiritero (argumentos convincentes de sobra) si el Dr. Edmundo González Urrutia lo hubiesen juramentado como Presidente Constitucional de la República de Venezuela (las actas de su victoria están resguardadas en el Banco Central de Panamá) y a su lado estuviera nuestra líder María Corina Machado, enderezando el país del Estado hecatómbico recibido.

Estoy seguro que existieran las mejores relaciones politicas y económicas con los EE.UU (como siempre las mantuvimos en otrora, los convenios firmados contarían con el aval de la República); los servicios públicos estuvieran saliendo del colapso; los hospitales y las escuelas recuperándose; los salarios y las pensiones ya hubiesen mejorado; la democracia ya estuviera en un estado de avanzada y las libertades ciudadanas en la misma dimensión. Ya hubiesen regresado, por lo menos, la mitad de los coterráneos que abandonaron el país y una cosa segura: «todos los presos políticos civiles y militares estuvieran en libertad».

Cuánto hemos perdido, cuando los intereses mezquinos de los entes en el poder (los mismos actores del cartel de los soles y del tren de aragua) se imponen por encima de los intereses del ciudadano (bueno, y nosotros lo permitimos). «Los intereses económicos nacen de una relacion formal entre los Estados participantes, y mantenerse en el poder, tiene que, necesariamente venir de la confrontación democrática, bajo el poder del soberano».

Así construimos una sociedad en convivencia y en paz verdadera.

Nuestra realidad es que, tenemos que enfrentarnos, con nuestra líder Maria Corina Machado a la cabeza, en la calle con las fuerzas de un poder, que aunque están en el suelo en respaldo popular (con Trump y Marco Rubio, incluidos también, por su doble moral), no dejan de soslayar a quienes luchamos por un cambio irreversible hacia la . La fracasada revolución malévola del siglo XXI aun revolotea.

Profesor Universitario.
Marlons.jimenez55@gmail.com
marlonj03650037.

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