La comparecencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ante el Congreso abrió una interrogante que involucra directamente al presidente Donald Trump: ¿cuánto dinero procedente de Venezuela está siendo administrado por Washington, dónde se encuentra y quién decide finalmente su destino?
Durante el interrogatorio, el congresista demócrata Sean Casten recordó que Trump había afirmado que Estados Unidos estaba recibiendo “miles de millones de dólares” provenientes de Venezuela. Casten también hizo referencia a una cifra superior a los 13.000 millones de dólares relacionada con la comercialización de activos venezolanos desde enero.
Sin embargo, cuando Bessent fue emplazado a confirmar el monto, se negó a divulgar la cantidad total procesada mediante cuentas del Tesoro o administradas bajo su supervisión.
El secretario señaló que Trump probablemente se refería al acuerdo petrolero suscrito entre Estados Unidos y Venezuela. No obstante, aseguró que no tenía conocimiento de que esos recursos estuvieran siendo entregados directamente al Gobierno estadounidense, a ciudadanos norteamericanos o a empresas del país.
Aquí aparece la principal contradicción: mientras Trump presenta públicamente el acuerdo como una fuente de miles de millones de dólares para Estados Unidos, el secretario del Tesoro sostiene que los fondos pertenecen formalmente al Banco Central de Venezuela y permanecen bajo administración estadounidense.
No se trata solamente del petróleo
La revelación más importante de la comparecencia ocurrió cuando Casten preguntó si las cuentas controladas por el Tesoro contenían únicamente ingresos derivados de las ventas petroleras.
Bessent respondió que se trataba de “múltiples activos de Venezuela”.
Esta declaración confirma que Washington administra recursos venezolanos que van más allá del petróleo. Sin embargo, el funcionario no explicó si estos incluyen oro, minerales, participaciones empresariales, recursos financieros u otras propiedades soberanas.
Bessent también confirmó que los fondos se encuentran depositados en Citibank, después de haber pasado inicialmente por una cuenta administrada desde Catar. Asimismo, reconoció que la entidad bancaria probablemente cobra sus comisiones habituales por custodiar esos recursos.
El secretario aseguró que los fondos continúan perteneciendo al Banco Central de Venezuela y que están protegidos frente a reclamaciones de acreedores extranjeros. Pero no aclaró quién autoriza los desembolsos, cuáles son los beneficiarios finales ni bajo qué criterios se utiliza el dinero.
Auditorías que todavía no se conocen
Según Bessent, la firma KPMG revisa los movimientos y desembolsos relacionados con los recursos venezolanos. No obstante, hasta el momento no se ha publicado ninguna auditoría que permita conocer el monto total, los ingresos recibidos, los pagos realizados o las empresas beneficiadas.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos, conocida como GAO, también desarrolla una investigación sobre el proceso. Ante la presión del congresista Casten, Bessent se comprometió con un “sí rotundo” a colaborar plenamente con esa revisión.
Ese compromiso es importante, pero no reemplaza la transparencia que todavía falta.
El Tesoro tampoco ha entregado públicamente el acuerdo completo mediante el cual Estados Unidos asumió la administración de estos fondos. Bessent había prometido proporcionar una copia al Congreso, pero durante la comparecencia se limitó a decir que consultaría con su equipo.
Tampoco contestó directamente si el convenio fue modificado cuando el dinero dejó la cuenta administrada desde Catar y fue trasladado a Citibank.
El Congreso intentó obtener los documentos
En una investigación paralela, el congresista Joaquín Castro promovió una citación para obligar a la Administración Trump, agencias federales y empresas privadas a entregar documentos relacionados con un acuerdo que contempla participaciones y control sobre 17 campos petroleros venezolanos.
La propuesta terminó empatada seis votos contra seis. Todos los republicanos del subcomité votaron en contra y, como consecuencia, la citación no fue aprobada.
Esto significa que el Congreso todavía no tiene acceso completo a los documentos necesarios para determinar cuánto dinero se ha movilizado, quién controla los pagos y cuáles compañías estadounidenses participan en la operación.
¿Qué responsabilidad tiene Trump?
Donald Trump está directamente involucrado porque su Gobierno diseñó e impulsó la estructura política y económica que permite a Estados Unidos administrar estos activos. Además, fue el propio mandatario quien aseguró públicamente que su país estaba recibiendo miles de millones de dólares de Venezuela.
Sin embargo, la comparecencia no demostró que Trump haya recibido dinero personalmente ni que los recursos hayan ingresado formalmente al presupuesto federal estadounidense.
Lo que sí quedó demostrado es una diferencia importante entre el discurso presidencial y la explicación del Tesoro.
Trump habla de dinero que estaría recibiendo Estados Unidos. Bessent afirma que son recursos venezolanos administrados y protegidos por Washington. Ambas afirmaciones no significan exactamente lo mismo.
Si el dinero sigue perteneciendo a Venezuela, la Administración Trump debe explicar por qué el presidente lo presenta como un ingreso para Estados Unidos. Y si Washington obtiene beneficios económicos, comisiones, participaciones o derechos sobre esos activos, también debe identificarlos públicamente.
Una admisión importante, pero insuficiente
La comparecencia no produjo una acusación formal contra Trump, no paralizó el acuerdo petrolero y tampoco ordenó devolver los fondos. Su verdadero resultado fue obligar al secretario del Tesoro a reconocer que Estados Unidos controla activos venezolanos distintos del petróleo y que todavía no existe una rendición pública y completa de esas operaciones.
La investigación debe determinar el monto exacto bajo administración estadounidense, la identidad de los beneficiarios, las condiciones impuestas a Venezuela y la base jurídica utilizada para proteger esos recursos frente a sus acreedores.
Hasta que sean publicados el acuerdo completo, la auditoría de KPMG y el informe de la GAO, permanecerá abierta una pregunta inevitable:
Si los recursos siguen perteneciendo al pueblo venezolano, ¿por qué Trump afirma que Estados Unidos está recibiendo miles de millones de dólares?
En este caso hay demasiado dinero, demasiados intereses y muy pocas respuestas. Y cuando se administran activos de una nación entera, la transparencia no puede depender de declaraciones políticas ni de explicaciones incompletas.
Juan Carlos Lozano
Caiga Quien Caiga
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