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Un nuevo planeta llamado Tierra. Por Arq. Laura Bolla

Mi encierro es normal, ya es costumbre.
Mis hijos han crecido y ya no tengo que celebrar festejos, ni recibir visitas.
La situación económica ha restringido las invitaciones que antes se hacían con cualquier excusa para estar reunidos, para reír; para compartir conocimientos, experiencias, negocios.

La vida ha seguido su empinado camino hacia la madurez, hacia la reflexión, hacia el análisis.

Ahora depende de mí y sólo de mí, descubrirme y reinventarme para no aburrirme de mi misma.
Así somos los pensadores, los poetas, los filósofos, los artistas, los analistas, los propósitarios, los oradores;
antes de encender la maquinaria.

Aprendemos a ser menos distraídos, más concisos,
más directos, más precisos.
Aprendimos en el tiempo, a darle importancia a lo que de verdad tiene importancia y a disfrutar cada momento del día.
Buscar metas difíciles,
altos ideales para conquistarlos con nuestro ejército y así ampliar nuestros campos de victoria, Infinitos, múltiples e inagotables.

Escribir para dejar correr palabras que unidas dan sentido a nuestras propias percepciones;
poesías , historias, tratados, propuestas.
Y allí en el fondo, el pulso late, para meditar sobre el cruce via de mi amada Venezuela.

Sueños y aspiraciones dónde en el espacio libre vuelan los ideales de un nuevo País
Leer para nutrirme y para mejorarme, para compararme y para competir.
Investigar y descubrir las ramas de la ciencias que tienen la llave para abrirnos al progreso.
Llamar a mis amigos,
los expertos,
los notables,
para beber de su sabiduría.

Pintar para extraer del alma y del pecho,la sensación de angustia, de opresión y de miedo,el sentimiento y el temor, el regocijo y el acontecimiento.
Plasmar para sentirme viva, Empastar para sentirme libre,
Olvidar y recordar para siempre.

El cotidiano de una vida normal del quehacer del hogar,
regar las flores de mi terraza donde el fuerte viento sesga las hojas débiles.
Aprender de la naturaleza que grita las lecciones, para una vida plena.

Hoy , no hay nada diferente del día a día de un pasado cualquiera; salvo la libertad de escoger y decidir.

Y acaso eso, te parece poco?

Todo pasará….

Sólo quedarán marcadas las cicatrices que te recordarán a cada instante, las trágicas experiencias vividas y los breves momentos de gozo
Un gran aprendizaje…

Desaciertos que penetran como un crepuscular ocaso desafiante en la conciencia de un recién nacido agonizante, nuevo y milenario planeta, llamado “TIERRA”.

Tal vez siempre ha sido así,
Tal vez no lo habíamos entendido!

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