Ese sábado primero de agosto de 2026, la presidente de la Asamblea nacional 2015, Dinorah Figuera, después de cumplir religiosamente con sus abluciones mañaneras, se vistió de riguroso negro, sentía un vacío en su estómago, indudablemente por los nervios que le habían producido un terrible desvelo. Tomó su cartera y justo cuando agarró el pomo de la puerta recibió una llamada. Era Marco Rubio, el secretario de Estado de los EEUU, quien solo le dijo: “Hello, Congresswoman Figuera; you already know what you are going to do and say” que es algo así como: “Hola diputada Figuera, ya UD. sabe lo que va a hacer y decir”, a lo que la diputada Figuera respondió tímidamente: “Yes” ( palabra que no necesita traducción)
Al otro lado de la ciudad, ese mismo día y a la misma hora, Jorge Rodríguez se dio un baño rápido, se puso la ropa interior del día anterior, por pura cábala, era la que usualmente usaba para cada ejercicio que en el país todos llamaban “mesa de diálogo”, aunque esta vez, se usaba el eufemismo de “mesa de trabajo”. Y justo cuando su chofer encendía su carro recibió una llamada. Era Marco Rubio, el secretario de Estado de los EEUU, quien solo le dijo: “Hello, Deputy Rodríguez; you already know what you are going to do and say” que es algo así como: “Hola diputado Rodríguez, ya UD. sabe lo que va a hacer y decir”, a lo que el diputado Rodríguez respondió, un poco avergonzado, pero resignado: “Yes”.
La mesa estaba lista. Todos los convocados, diez de cada lado, estaban sentados alrededor de ella. Al lado de Dinorah Figuera, se sentaron: Juan Miguel Mateheus (PJ), Ramón López, (PJ), Sergio Vergara (VP), Marco Aurelio Quiñones (VP), Jorge Millan (PJ), estaban otros cuatro diputados que no se pudieron precisar en la fotografía. Frente a ellos estaba sentado Jorge Rodríguez y nueve más.
Dinorah Figuera abrió la jornada tal como había sido dispuesto por Marco Rubio. Es bueno advertir que tanto Jorge Rodríguez como Dinorah Figuera tenían sendos teléfonos satelitales enfrente sobre los cuales tanto Figuera como Rodríguez le tenían el ojo puesto.
-Buenos días, empezó diciendo Dinorah Figuera, damos inicio a esta mesa de trabajo que la podemos calificar de histórica (por cuestiones de nervios perfectamente explicables dada la naturaleza de la reunión y de lo que allí se discutía, su voz sonaba no tanto histórica como histérica) que marcará un antes y un después en la historia política reciente del país.
Repito lo que hemos venido diciendo, el plural sonó como una advertencia, pues todos creyeron escuchar el eco lejano de una leve tos que todos asombrados se la atribuyeron a Marco Rubio, esta mesa de trabajo, y vuelvo hacer énfasis en esto, es una gestión institucional y no política, cuyo objetivo es la reinstitucionalización, tarea, que se ajustará a la recuperación y estabilidad del país que nos conducirá a la transición a un régimen democrático, para lo cual es necesario la conformación de un nuevo CNE y el TSJ.
En la mesa ya estaban dispuestas sendas bandejas de tequeños, pastelitos y gaseosas cuyo olor a grasa se confundían con la fragancia de pompones amarillos que la adornaban.
Figuera continuaba y decía: Ello se hará dentro de un proceso consecuente con el programa esbozado por el gobierno de Estados Unidos y su Departamento de Estado que estimamos como el camino correcto para lograr todos nuestros objetivos dentro de un espíritu de paz. Esta mesa, además, pondrá especial atención a darle una solución a la crisis humanitaria agravada por los terremotos que han devastado al estado La Guaira.
Termino esta breve introducción para señalar que tenemos confianza y fe, yo y la institución que represento (lo dejó en el aire, porque, ni ella sabía si se refería a la Asamblea de 2015 de la que es su presidente o al Departamento de Estado de EEUU, que la había traído desde su exilio en España para ponerla a codirigir la mesa en cuestión) para “dirimir las diferencias” con el gobierno interino para que juntos reconstruir el país y sus instituciones.
Ahora, dejo con Uds. al presidente de la Asamblea Nacional 2020, al Dr. Jorge Rodríguez Gómez.
Buenos días tengan todos, todas y todes. Saludo especialmente a los diputados de mi bancada que me acompañan y “los exdiputados” de la Asamblea nacional de 2015 (¿y esto?, se preguntó para sus adentro, el diputado Matheus y la misma Figuera que se vio a sí misma como expresidente de la Asamblea de 2015. Ella había aprendido en la materia Castellano que el “EX” expresa que las personas han dejado de ser lo que el sustantivo denota y pensó: “esto se lo digo a Marco Rubio, para que le recuerde lo que él se le olvida a veces”).
Rodríguez, continuo: La revolución bolivariana, cuya bandera siempre ha sido la democracia cuestión que siempre hemos reivindicado, lo dijo, rascándose la mejilla izquierda y con una leve sonrisa cuyos labios, de manera increíble se curvaron hacia bajo de tal manera que no parecía una sonrisa sino un gesto de desprecio. Ciertamente- continuo- como muy bien lo ha dicho la exdiputada Dinorah Figuera, (insistía con el “ex”, para indicar subliminalmente que esta mesa, como tantas otras no iban a conducir a nada, porque no es el respeto a los otros lo que anima su conducta política, Figuera seguía pensando: “Es que esto se lo digo a Rubio) esta es una reunión histórica y devela la necesidad del dialogo y la necesidad de reconocimiento mutuo de los actores que hacemos política. Todos los presentes regresaron a su juventud para recordar la tira cómica del “Dr. Merengue”
Las propuestas que hace el gobierno que dirige la presidenta Delcy Rodríguez (mi hermana) se dirigen: primero, a la recuperación económica del país, segundo su estabilidad, tercero resolver los problemas ocasionados por los terremotos que devastaron a la Guaira y finalmente las elecciones, tal como lo dispone la Constitución bolivariana. Pero esto todavía no, en el gobierno no tenemos cabeza para eso, que es una barbaridad y una mentada de madre a las personas que hoy sufren por el terremoto. Estamos en cumplimiento con el programa ya esbozado por el gobierno de Estados Unidos y su Departamento de Estado que juntos estamos gerenciando para el bien supremo del pueblo venezolano.
En este sentido, ya hemos conversado en reiteradas ocasiones con el encargado de negocios de Estados Unidos el Sr. John Barret, quien concuerda con los objetivos puestos sobre la mesa. Él ha subrayado que su gobierno coincide plenamente con el gobierno de la presidente Delcy Rodríguez, mi hermana. Ha reiterado la necesidad de privilegiar la economía y los negocios y, que, para evitar, escenarios conflictivos dejar la resolución de la crisis política para el momento en que se haya resuelto la cuestión económica.
Y con ese fin el gobierno norteamericano ha resuelto proporcionar inmunidad absoluta a la presidente Delcy Rodríguez a quien reconoce como una excelente y eficiente colaboradora.
Para finalizar, les invito, a que como todos estamos de acuerdo en lo que queremos y en los objetivos que perseguimos, tal como lo he escuchado aquí, son los mismos y compartidos por todos, demos por terminado esta mesa, demos gracias a nuestro socio, el gobierno de Estados Unidos, y marchemos todos hacia la consecución de “la mejor Venezuela”.
Miren como nos hemos empezado a reconocer mutuamente que he usado la frase favorita con la que Leopoldo López siempre termina sus discursos.
Todos aplaudieron, se levantaron satisfechos con lo escuchado por ambos representantes. En ese momento, Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez recibieron una llamada telefónica, en la que se repitió una sola expresión: “Very Good. We are proud of you”, que alguien de los presentes, exilado en los Estados Unidos durante diez años, le tradujo a Rodríguez y a Figueras como: “Muy bien. Estamos orgullos de Uds.”
Fue este viernes, a las cinco de la madrugada que desperté mojado de sudor y con una angustia que jamás había sentido. Todo fue un sueño y siguiendo las instrucciones de mi abuelo que me decía que cuando tuviese un sueño que yo no quisiera que se cumpliera, lo contara. Y eso es lo que este sábado he hecho.
Espero que Víctor Arenas, mi abuelo, tenga razón.
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