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Venezuela tiene motivo para tener esperanza: empresarios del transporte colectivo se incorporan al sistema de autobuses eléctricos, Por Dr. Luis Augusto Domingos Dos Santos

En medio de las tristes noticias en torno al agravamiento y prolongación de la pandemia de la covid-19, Venezuela tiene un motivo para tener esperanza: motivar a los empresarios del transporte colectivo a incorporar progresivamente los autobuses eléctricos, algo que en última instancia ayudará a las empresas a ser más sostenibles durante la pospandemia.

Los vehículos eléctricos están cada vez más presentes en nuestras calles. En Venezuela ya se ven algunos modelos circular por las arterias viales de algunas ciudades. El desarrollo tecnológico de la automoción ha permitido que la electricidad poco a poco vaya ganando terreno al resto de combustibles. El caso del autobús eléctrico no es distinto aunque sea escéptico entre los empresarios y los empleados de las empresas de transporte colectivo interurbano.

Por otro lado un grupo de profesionales, empresarios y expertos en el transporte colectivo interurbano entre ellos Lcdo. William Moreno Muñoz, Coronel (Av.) Alexis Cedeño, Lcdo. Bruno Vera, los señores: Wilson Gamboa, José Ignacio Sánchez, Antonio Méndez, Carlos Duque, Fernando Escalante, Freddy Ozall, Morgan Márquez, Orlando Sánchez, Julián Morales, Óscar Velandria, Ángel Ávila, Ivinson Martínez, Pedro Pablo Duque, y el Dr. Luis Augusto Domingos Dos Santos sostienen que están trabajando con los ingenieros especialistas, economistas, abogados y otros profesionales para lograr un proyecto innovador de autobuses eléctricos para rutas interurbanas a través del soporte técnico, el financiamiento, la gestión de riesgos y el acceso a créditos.

El objetivo del proyecto es ayudar a Venezuela a superar las barreras que impiden la mejora de los servicios de transporte colectivo interurbano por la escasez de combustible y estar al nivel mundial de la posmodernidad del transporte colectivo.


El compromiso con el medio ambiente es compromiso de todos, también del sector del transporte. Con un autobús eléctrico se rebaja drásticamente la polución emitida a la atmósfera. No sólo debe preocuparnos la contaminación atmosférica, también la acústica. Un autobús convencional provoca una serie de ruidos debido a la combustión de su motor. En cambio, un autobús eléctrico resulta casi imperceptible al oído.

La primera ventaja y la más relevantes en una empresa de autobuses es el combustible. Un autobús convencional consume grandes cantidades de un combustible como el gasoil.

La electricidad resulta un combustible más económico, algo que será de especial utilidad para aquellos autobuses que recorran muchos kilómetros, sobre todo en un país como Venezuela que está enfrentado problemas de refinación y abastecimiento de diésel.

Otra ventaja es que el motor eléctrico ocupa menos espacio y es más versátil que los habituales motores de autobús. De este modo, el espacio queda mejor aprovechado y distribuido, ganando en comodidad y confort.

Por experiencia de quienes participan en este proyecto, afirman que un autobús requiere de mantenimiento constante. No solo en cuanto a reparaciones, si no sobretodo en mantenimiento preventivo. El costó que supone el mantenimiento de un autobús eléctrico resulta inferior al de sus competidores.

Los proyectistas tienen como desafío algunos inconvenientes del autobús eléctrico, entre los que está la menor autonomía de rendimiento, por su propia naturaleza, un autobús debe ser muy potente.

Se trata de un vehículo muy pesado, destinado a transportar a gran cantidad de personas. Necesita un motor que le ofrezca el impulso necesario para hacer frente a ello. Aunque ha demostrado una potencia suficiente, no deja de ser cierto que el autobús eléctrico no logra la potencia máxima de sus competidores. Aunque los fabricantes de autobuses están realizando importantes avances en este aspecto, lo cierto es que un autobús eléctrico sigue teniendo una autonomía sensiblemente inferior al resto de los autobuses tradicionales.

Este hecho desaconseja su utilización para largas rutas, sobre todo en Venezuela donde el sistema eléctrico Nacional es deficiente, por consiguiente se debe incluir en el proyecto un sistema de terminales y paradas con autoabastecimiento de energía eléctrica a través de paneles solares.

Otro factor de consideración es que una de las principales ventajas de un motor a gasoil es que su tiempo de recarga es muy rápida. En cuestión de pocos minutos el depósito puede quedar lleno. Por lo contrario un autobús eléctrico necesita por lo menos hora y media para cargar totalmente sus baterías.

Y el desafío más importante de los inversionistas es el precio de compra de un autobús eléctrico, resulta superior al autobús tradicional, condición que puede echar atrás el proyecto si no se cuenta con un financiamiento del Grupo BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la Corporación Financiera Internacional – IFC (el órgano del Grupo Banco Mundial para el sector privado) y C40 (una red de ciudades comprometidas a frenar el cambio climático) que está apoyando a los países a liberar el potencial de los buses eléctricos, por lo que respetuosamente hacemos un llamado a estos organismos internacionales que tome encuentra este proyecto para Venezuela considerando las condiciones actuales del país y las recomendaciones recientes que ha hecho el Departamento de Estado de los Estados Unidos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos Venezolanos.

Afirma el líder del proyecto Dr. Domingos Dos Santos que solo con la ayuda del Grupo BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la Corporación Financiera Internacional – IFC (el órgano del Grupo Banco Mundial para el sector privado) y C40 (una red de ciudades comprometidas a frenar el cambio climático) y la experiencia de quienes conformamos este proyecto, se puede garantizar una transición exitosa del sistema de transporte colectivo interurbano de combustible fósil al sistema eléctrico en Venezuela.

En un documento publicado por estas instituciones subrayan el avance significativo logrado por países como Chile y Colombia. Anthony Courreges de C40 y John Graham de IFC, “el secreto de América Latina yace en alianzas público-privadas (APP) innovadoras o en modelos de concesión donde los proveedores de flota financian, adquieren, poseen y mantienen los equipos, proporcionando flotas de autobuses eléctricos a operadores o municipios bajo contratos estables a largo plazo, “liberando” de esta manera la tenencia y la operación. “El modelo ‘liberado’ les permite a todos los interesados hacer lo que mejor hacen”, indica el informe.

El modelo difiere de los que existen en la mayoría de las ciudades del mundo, en donde los autobuses son propiedad de un organismo público o de un solo operador privado, que adquiere, opera y mantiene la flota según los requisitos del contrato. “Por distintos motivos, ninguna de estas partes está posicionada como para liderar una transición a gran escala —con base en inversiones— hacia flotas eléctricas sin modificar los modelos de negocio subyacentes”, agrega el estudio.

En un entorno donde los protagonistas tradicionales no pueden liderar la transición hacia los autobuses eléctricos, los modelos comerciales como el leasing —que ya es un componente clave para la operación exitosa de flotas en otras industrias como el transporte y los vagones de carga o los aviones— podrían ayudar a las ciudades a modernizar sus flotas corriendo menos riesgos y con mayores chances de éxito, de acuerdo al informe.

Si bien los autobuses eléctricos y la infraestructura de carga eléctrica (paneles solares) independiente del sistema eléctrico Nacional pueden ser tres veces más que el capital inicial equivalentes a la inversión de autobuses diésel, los gastos en operaciones, mantenimiento y otros costos indirectos son más bajos anuales y por ende influyen en la rentabilidad de la empresa y la hacen sostenible en el tiempo.

La creación de un sistema de transporte público interurbano sostenible ya era algo imprescindible en Venezuela antes de la pandemia, cuando comenzaron las empresas de transporte colectivo a padecer los impactos de las sanciones del Departamento de Estado, la escasez del combustible, insumos y repuestos.

Para cualquier información relacionada al tema puede ser enviada en atención al Dr. Luis Augusto Domingos Dos Santos al correo: domingosdosantos1@gmail.com

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