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Factores de Poder, informa: Un primer año desmoralizante para España la Presidencia de Pedro Sánchez

por Eugenio Narbaiza, desde España

España se encuentra asolada por una pandemia desbocada —a pesar de iniciarse la campaña de vacunación en mitad de  las fiestas navideñas— que de momento no está teniendo la efectividad esperada.

España afronta el comienzo de 2021, con el análisis del primer año de Pedro Sánchez en la presidencia de gobierno, liderando un gobierno social comunista, que cuenta con el respaldo de independentistas vascos y catalanes y cuyo resultado no sólo no es positivo, sino preocupante.

Pedro Sánchez caracterizó su primer año de presidencia con el manejo egocéntrico de la gestión política que sorprende a muchos por lo lejos que está del PSOE al que la mayoría del mundo está acostumbrado a ver.

En lugar de llevar las cosas como sus antecesores, Sánchez termina llevando a cabo una política de ”matriuska”, es decir generando varias polémicas de opinión pública o política para colar posteriormente un tema importante, sin debate ni discusión, como la ley de educación, aprovechando el estado de alarma o despreciando el valor de instituciones como la Monarquía, impidiendo un viaje del Rey a Cataluña o intentando cambiar mediante ley, las designaciones de jueces que le corresponde realizar al CGPJ, al no poder controlar la renovación del órgano de dirección de los jueces, para lo que precisa por mandato constitucional de los votos del primer partido de la oposición para completar los 220 diputados que deben dar el “si” para dicha renovación.

Por si esto fuera poco, durante su mandato de este primer año, Sánchez ha intentado que la ineficacia en la gestión de su gobierno, no le afecte en culpabilidad como sucedió en la primera parte de la pandemia con el tema de las mascarillas o en las decisiones tomadas por un “mando único “, que por su ineficacia, bajo la excusa de la cogobernanza, pasó las responsabilidades en la gestión sanitaria del Covid—19, del gobierno a las Comunidades Autónomas, a quienes entre otras cosas, ha dejado la “patata caliente” de decretar el grado de alarma de los territorios o el modo en que está “alarma” afectaría a la movilidad de los mismos durante unas navidades que organizativamente, podemos calificar de desbarajuste por falta de uniformidad en las medidas adoptadas en cada comunidad.

Lo que quizás molesta más del gobierno de Pedro Sánchez, es lo permisivo que es con el vicepresidente Pablo Iglesias, quien parece que lidera otro gobierno dentro del ejecutivo y sus actos, se contabilizan como un cuantioso cúmulo de problemas, por sus opiniones respecto al Sáhara, que han afectan las relaciones con Marruecos, su exigencia de subir el SMI o su protagonismo para llevar a partidos como Bildu, a la dirección del Estado, con un apoyo de estos a los PGE.

Precisamente, este aspecto de los apoyos de Sánchez está resultando muy molesto para la sociedad, dados los  continuos ataques de sus socios a la Monarquía, a la Constitución, a los jueces y a otras instituciones, sin que el presidente del gobierno, acuda en defensa de las mismas, para no molestar a sus socios, a quienes premia además con la posibilidad de cara al futuro de conceder el indulto a unos políticos condenados por el Tribunal Supremo por delitos de sedición y malversación de fondos o con el continuo acercamiento de presos etarras a las cárceles vascas, además de pretender dar las competencias de prisiones al nacionalismo vasco.

Otra de las circunstancias que deja atónita a la sociedad es la situación de su Ministro de Sanidad, el filósofo Salvador Illa, representante de los socialistas catalanes en el ejecutivo, a quien en plena pandemia ha designado candidato socialista a la Generalitat, no cesándole de sus funciones como ministro hasta el inicio de la campaña, en unas elecciones que están previstas para celebrarse el próximo 14 de febrero, pero susceptibles de ser trasladadas si la ya grave situación del virus en Cataluña empeora.

Salvador Illa – España – Factores de Podere

Si la continuidad del ministro es rechazada por toda la oposición, también hay que decir que sucede lo mismo con los componentes de su gobierno, porque en unas declaraciones realizadas por la podemita ministra de trabajo, urgió a la necesidad del relevo en la cartera, para luchar con mayor concentración contra la pandemia.

Puedo asegurar a los lectores que para completar este análisis del primer año de gobierno en esta legislatura, he intentado buscar algún elemento positivo como contrapeso a las críticas realizadas, pero lo cierto es que no he sido capaz de encontrar nada que podamos calificar como positivo, para un país asustado por “el bicho” que ha matado a más de 70 mil españoles, una crisis económica que comienza el año con casi 4 millones de parados, el motor económico del turismo gripado por los acontecimientos y un gobierno en continua pelea interna por una imparable lucha de egos de sus “dos presidentes” que nos auguran un futuro inmediato difícil como país, casi imposible como gobierno y asustadizo para unos ciudadanos que últimamente a pesar de las anestesias de realidad que fabrica Moncloa, solo están resignados a no pasarlo peor de lo que ya están.

Fuente: Factores De Poder

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