La Nobel de la Paz María Corina Machado ha cuestionado este jueves el acuerdo petrolero con Venezuela anunciado por Donald Trump y respaldado por la dictadura de Delcy Rodríguez, al advertir de que el futuro de los recursos venezolanos exige ante todo legitimidad democrática. En su primer pronunciamiento sobre el pacto, tras haber mantenido un perfil bajo este verano, la líder opositora ha defendido la asociación con Estados Unidos, pero ha rechazado que sera el régimen chavista, acusado de graves abusos humanitatios, decida sobre el patrimonio nacional.
«El patrimonio de nuestro suelo no le pertenece a un régimen ilegítimo, le pertenece al pueblo venezolano», ha afirmado en un vídeo difundido en sus redes sociales. La dirigente política, cuyo partido ganó las pasadas elecciones presidenciales, robadas por el chavismo, ha reconocido la «tristeza» y la «rabia» de quienes sienten que otros deciden sobre el país sin contar con los venezolanos.
Machado ha explicado que esperó varios días para pronunciarse porque quería reunir información antes de abordar un asunto de esta trascendencia. «Aún no se conoce el verdadero alcance de este acuerdo, quién firma, qué es lo que realmente se firma, quién pone el dinero, quién da las garantías, cómo beneficia esto a los venezolanos», ha señalado.
Su objeción se dirige a las condiciones políticas e institucionales del negocio. Estados Unidos es, según ha subrayado, «el socio principal que Venezuela necesita para desarrollar a plenitud su valor estratégico». A continuación, ha lanzado una advertencia a Washington: «Los enemigos de los Estados Unidos en Venezuela están hoy en Miraflores».
La Casa Blanca sostiene que el acuerdo se ha suscrito con la empresa privada North American Blue Energy Partners, no con el Gobierno interino venezolano. Según Washington, abarca 17 yacimientos y más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. La Administración estadounidense defiende que la recuperación económica debe preceder a la transición democrática.
Esa empresa es controlada por Betancourt. El empresario venezolano, de 46 años y conocido en España por sus inversiones en la compañía de gafas Hawkers, pertenece al grupo de los llamados «bolichicos», los jóvenes que se enriquecieron con contratos públicos durante el chavismo.
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Su trayectoria incluye investigaciones judiciales en España y Suiza. La causa española por presunto blanqueo, archivada en marzo, fue reabierta en junio por orden de la Audiencia Nacional. Suiza retiró en mayo su petición de extradición al Reino Unido, aunque mantiene la investigación. Betancourt niega haber cometido irregularidades.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha defendido la elección del empresario y ha asegurado que no tenía investigaciones abiertas en Estados Unidos. Washington insiste en que el contrato es con una empresa privada y presenta la recuperación económica como un paso previo a la transición democrática.
El pronunciamiento de Machado llega un día después de que Trump afirmara que Venezuela todavía no está preparada para celebrar elecciones y elogiara una vez más la gestión de Rodríguez. La dirigente opositora vincula, por el contrario, la seguridad de las inversiones a la legitimidad y la estabilidad de un Gobierno democrático.
Machado ha advertido de que la reconstrucción venezolana requiere inversiones colosales, pero también electricidad suficiente, puertos operativos, cadenas de producción conectadas y seguridad para las personas y las empresas. En un país con instituciones frágiles, ha sostenido, ningún sector puede prosperar de manera aislada.
La opositora al chavismo ha recordado además los cinco pilares del plan energético que presentó en marzo en Houston: un marco legal transparente, instituciones técnicas, licitaciones públicas y abiertas, un régimen fiscal competitivo y estable, y seguridad jurídica con arbitraje internacional.
El objetivo, ha defendido, debe ser atraer capital a largo plazo mediante una asociación que beneficie a venezolanos, estadounidenses, empresas, inversores y trabajadores. Para ello ha reclamado «transparencia absoluta, legalidad y eficiencia», condiciones que considera inseparables de un Gobierno democrático.
«Venezuela vale mucho más que su petróleo», ha remarcado. Su mayor valor, ha añadido, es una población que «jamás pondrá en venta nuestra libertad ni la de nuestro país».
Regreso a Venezuela
Machado ha intentado regresar a Venezuela en dos ocasiones este verano, pero sus planes se han visto frustrados por el bloqueo del aparato chavista y por las reservas de la Casa Blanca ante un retorno que Washington considera que podría entrañar riesgos políticos y personales. La dirigente opositora, convertida en la principal referencia internacional de la oposición venezolana, ha tenido que desarrollar desde el exterior buena parte de su actividad en esta nueva etapa abierta tras la extracción de Maduro del poder en enero.
La líder opositora se ha reunido en dos ocasiones con Trump en la Casa Blanca, encuentros con los que buscó mantener la transición democrática venezolana entre las prioridades de la Administración norteamericana. Después emprendió una intensa agenda internacional, con reuniones y contactos destinados a preservar el respaldo exterior a la oposición y defender que la transformación política de Venezuela no puede limitarse a un cambio en la dirección del régimen o a una normalización de las relaciones económicas con Estados Unidos.
Sin embargo, Machado ha mantenido hasta ahora un significativo silencio público ante algunas de las decisiones más importantes adoptadas por la Casa Blanca sobre Venezuela, especialmente las relacionadas con el petróleo y la reconstrucción de la economía. Washington ha optado por una estrategia que define como pragmática y que implica trabajar con las estructuras que permanecen operativas dentro del país y, en particular, con Delcy.
Machado ha mantenido hasta ahora un significativo silencio público ante algunas de las decisiones más importantes adoptadas por la Casa Blanca sobre Venezuela, especialmente las relacionadas con el petróleo y la reconstrucción de la economía
Trump ha elogiado en varias ocasiones a la dirigente por el grado de cooperación que mantiene con Estados Unidos. El presidente ha destacado públicamente su disposición a colaborar con Washington en esta nueva etapa, mientras su Administración avanza en la reorganización del sector petrolero y facilita una mayor participación de empresas estadounidenses y también de otros países como España (Repsol) o Italia (Eni). La prioridad inmediata de la Casa Blanca pasa por estabilizar la producción, recuperar infraestructuras, atraer inversiones y reducir la influencia que China y Rusia habían adquirido durante los años de aislamiento internacional del chavismo.
Para la Administración Trump, la estabilización económica y energética constituye una pieza fundamental del proceso y puede preceder a algunas de las reformas políticas
Esta estrategia introduce una diferencia importante entre los tiempos de Washington y los de la oposición venezolana. Para la Administración Trump, la estabilización económica y energética constituye una pieza fundamental del proceso y puede preceder a algunas de las reformas políticas. Machado, en cambio, ha insistido en que debe existir desde el principio un horizonte democrático claro y verificable.
Desde la salida de Maduro en enero, la dirigente opositora ha defendido que el objetivo final debe ser una democratización completa del país, con elecciones libres.
bitlyanews
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